Sant Mateu tiene algo que engancha: 500 dorsales, cuatro campeones y un pueblo entregado al atletismo

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La XVIII Cursa Popular Pla de Sant Mateu volvió a reunir a buena parte de la familia runner de Ibiza en una mañana de carreras, abrazos y retos personales. Josep Torres, Leonor Córdova, Mauro García-Vallés y Noelia se llevaron las victorias, pero hubo muchos más protagonistas entre quienes se atrevieron a ponerse un dorsal.

Hay una cosa que llama la atención cuando uno se acerca a Sant Mateu el día de la carrera: no hace falta preguntar dónde está la salida. Basta con seguir a la gente que lleva zapatillas de correr. Algunos van concentrados, otros charlan tranquilamente y unos cuantos aprovechan para saludar a conocidos antes de que llegue el momento de ponerse detrás de la línea.

Este domingo volvió a pasar. El pueblo se llenó de corredores, familiares, niños y aficionados con ganas de pasar una buena mañana. Más de 500 participantes entre las distintas pruebas y ese ambiente que tienen las carreras populares cuando todo el mundo encuentra un motivo para estar allí.

Porque no todos habían ido a Sant Mateu a lo mismo.

Estaban los atletas que salían a buscar la victoria, los que llevaban semanas persiguiendo una marca, los que querían comprobar si los entrenamientos habían dado resultado y los que simplemente tenían ganas de correr, disfrutar y llegar a meta con una sonrisa.

Y estaban también los que quizá no aparecen en las primeras posiciones, pero se dejan hasta el último gramo de energía para arañarle unos segundos al reloj. Esos corredores populares que convierten cada carrera en un reto personal y que, cuando cruzan la meta, celebran su tiempo con la misma satisfacción que quien acaba de ganar.

Sant Mateu tuvo campeones. Pero, sobre todo, tuvo mucha gente disfrutando del atletismo.

La carrera de los rápidos… y la de todos los demás

En los diez kilómetros, Josep Torres Riera dejó claro que había llegado con ganas de correr deprisa. El atleta del CA Vallenc se llevó la victoria con un tiempo de 33:54, por delante de Miguel Ángel Barrera López (34:29) y Williams Aveiro, del Triatló Santa Eulària (35:00).

Correr diez kilómetros por debajo de los 34 minutos significa mantener un ritmo medio cercano a los 3:23 por kilómetro. Ahí queda eso.

En categoría femenina, Leonor Córdova, del Wolves Factory, fue la más rápida con 43:24. Indre Barkute terminó segunda con 45:21 y Alba Sebria completó el podio con 48:02.

Fueron los nombres propios de una distancia que reunió a 274 participantes. Pero detrás de los primeros también había carrera, y mucha.

En cualquier popular hay tantas competiciones como dorsales. Uno quiere bajar de 40 minutos, otro tiene entre ceja y ceja romper la barrera de los 50, alguno busca completar sus primeros diez kilómetros y hay quien solo pretende llegar sin tener que negociar demasiado con sus piernas en la parte final.

Cada cual conoce su objetivo. Y cuando lo consigue, poco importa que haya terminado entre los diez primeros o bastante más atrás.

Eso también se vio en Sant Mateu.

Mauro García-Vallés y Noelia mandan en los 5K

La distancia corta tampoco se quedó atrás en participación. Fueron 217 corredores los que tomaron parte en los cinco kilómetros, una prueba que tiene fama de asequible hasta que uno decide correrla a tope.

Mauro García-Vallés, del CA Pitiús, fue el más rápido con 17:39. El joven atleta ibicenco aventajó en medio minuto a Daniel González, segundo con 18:09, mientras que Alberto Martín, también del CA Pitiús, completó el podio con 18:22.

Entre las mujeres, Noelia se llevó la victoria con un registro de 21:10, por delante de Catalina Vasilache (21:38) y Andrea Ferrer.

Los cinco kilómetros tienen una particularidad que conoce bien cualquiera que los haya disputado: cuando parece que acabas de empezar, ya toca apretar para llegar. Hay poco margen para corregir un ritmo demasiado alegre y el reloj puede convertirse en el mejor aliado o en el peor enemigo.

Pero también es una distancia que permite acercarse a las carreras populares sin necesidad de afrontar diez kilómetros de golpe.

Y en Sant Mateu hubo sitio para los que volaban por el circuito y para quienes tenían otros objetivos bastante más personales.

Los abrazos también cuentan

Si uno se queda únicamente con los podios, se pierde una parte importante de lo que ocurrió este domingo.

En Sant Mateu hubo abrazos, felicitaciones y muchas ganas de compartir la experiencia. Se notaba que la gente había ido a pasarlo bien, aunque durante la carrera más de uno estuviera bastante ocupado intentando mantener el ritmo.

Es una de las cosas bonitas de este deporte. Cada corredor vive su propia batalla contra el cronómetro, pero al terminar vuelve a formar parte del grupo. El que ha hecho una gran marca felicita al compañero que acaba de completar su distancia y el que ha sufrido más de la cuenta encuentra a alguien con quien comentar la jugada.

También están los que llegan con las piernas justas y una satisfacción enorme. No han ganado la carrera, pero han conseguido exactamente aquello para lo que se habían preparado.

Y eso merece su celebración.

El atletismo popular tiene mucho de esfuerzo individual, aunque las mejores imágenes no siempre sean las de alguien corriendo solo. A veces están precisamente al terminar, cuando aparece un abrazo o una sonrisa que explica mejor que cualquier clasificación cómo ha ido la mañana.

Los pequeños se lo tomaron muy en serio

Otro de los momentos que dejaron buen sabor de boca fueron las carreras infantiles.

Los más pequeños también tuvieron su espacio en Sant Mateu y salieron con esa ilusión que hace que una distancia corta pueda convertirse en el acontecimiento deportivo del fin de semana.

Ahí no importan demasiado los ritmos por kilómetro ni los planes de entrenamiento. Importan las ganas de correr, llegar y buscar después a la familia para contar cómo ha ido.

Verlos disfrutar es también una buena noticia para el atletismo de Ibiza. Muchos de los corredores que hoy participan en los 5K y 10K empezaron alguna vez en pruebas de promoción como estas.

Y quién sabe si alguno de los pequeños que corrieron este domingo estará dentro de unos años peleando por ganar la prueba absoluta.

De momento, lo importante era que disfrutaran. Y ganas no les faltaron.

La jornada también tuvo su apartado sobre ruedas, con 13 participantes en la prueba de patines. Vicent Torres se llevó la victoria con 11:08, seguido de Nicholas Boelter (12:58) y Antonio Nieto (13:52).

Sant Mateu, una de esas carreras a las que apetece volver

La XVIII Cursa Popular Pla de Sant Mateu, organizada por el Club d’Atletisme Sa Raval con la colaboración del Ayuntamiento de Sant Antoni y la Asociación de Vecinos de Sant Mateu, volvió a demostrar que ha conseguido algo importante: hacerse un hueco en las costumbres deportivas de la isla.

En la previa que publicamos esta semana en Fútbol Pitiuso, el concejal de Deportes de Sant Antoni, Daniel Sánchez, nos hablaba precisamente de esa continuidad.

«18 años después queremos que la Cursa Sant Mateu siga siendo una tradición para nuestros atletas, como así lo demuestra el crecimiento en número de participantes», señalaba.

Este domingo encontró una buena respuesta en el pueblo.

Más de 500 participantes, corredores de todas las edades, cuatro vencedores en las distancias principales y una mañana en la que hubo sitio para competir, disfrutar y compartir la afición por correr.

Josep Torres, Leonor Córdova, Mauro García-Vallés y Noelia se marcharon con las victorias. Otros se llevaron una marca personal, una primera carrera terminada o la satisfacción de haberlo dado todo.

Y muchos, seguramente, acabaron haciendo lo que suele pasar en estas citas: comentar que los últimos kilómetros se habían hecho largos mientras empezaban a pensar en la próxima.

En Sant Mateu se corre para ganar, para mejorar y para disfrutar. Pero hay algo que comparten casi todos los que se ponen un dorsal: las ganas de volver.

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