Miguel Ángel “Aroca” @m_aroca14 El pasado sábado, como cada fin de semana se iniciaba una nueva jornada de liga en las diferentes competiciones de nuestras categorías inferiores. A las 14:50 horas llegaba al Polideportivo El Palmeral de Orihuela, donde a las 16:00, comenzaba el partido de mi equipo: el Infantil “A” de la Escuela Municipal de Fútbol de Orihuela. Esta vez nos visitaba el Ciudad de Benidorm, desde esa hora hasta las 15:00 (hora a la que estaban citados) van llegando los componentes de ambos equipos. Al frente del equipo visitante, un chaval joven, educado, aparentemente formado, como así demostró durante la disputa del encuentro, dirigiéndose con educación al colegiado (llamándolo de usted), a sus jugadores, etc…

El partido transcurrió con total normalidad, muy intenso y disputado, con los dos equipos queriendo ganar, cada uno con su estilo de juego, pero con mucha deportividad y sin ningún tipo de incidente. Hasta aquí todo normal, pero mi sorpresa llegó cuando con el resultado de empate a cero, en el tiempo de descuento, el entrenador visitante se dispone a hacer un último cambio. El chaval apenas jugó treinta segundos, ¿merece la pena traer al niño desde Benidorm a Orihuela (103 Km por carretera) para que apenas juegue? Y todo esto por conservar un punto!! Una vez más, los síntomas del “Virus llamado ganar” (artículo de Raimon Martínez publicado en la web) aparecía dentro de un entrenador.

Las federaciones territoriales de fútbol deberían actuar de alguna manera, como ya lo han hecho otras, como las de baloncesto, obligando a los clubs a que cada niño dispute al menos dos cuartos completos. Este tipo de medidas favorecen la formación de los jóvenes deportistas, y evitan que sucedan hechos como el anteriormente relatado. Quizá no en todas las categorías ni etapas formativas, pero si en la mayoría de ellas. Por tanto, no sé a qué esperan las federaciones de fútbol para tomar alguna decisión al respecto, mientras tanto seguiremos viendo actos de este tipo en cualquier campo de fútbol de España.

12 años y 103 kilómetros para jugar 30 segundos

Miguel Ángel “Aroca” @m_aroca14 El pasado sábado, como cada fin de semana se iniciaba una nueva jornada de liga en las diferentes competiciones de nuestras categorías inferiores. A las 14:50 horas llegaba al Polideportivo El Palmeral de Orihuela, donde a las 16:00, comenzaba el partido de mi equipo: el Infantil “A” de la Escuela Municipal de Fútbol de Orihuela. Esta vez nos visitaba el Ciudad de Benidorm, desde esa hora hasta las 15:00 (hora a la que estaban citados) van llegando los componentes de ambos equipos. Al frente del equipo visitante, un chaval joven, educado, aparentemente formado, como así demostró durante la disputa del encuentro, dirigiéndose con educación al colegiado (llamándolo de usted), a sus jugadores, etc… El partido transcurrió con total normalidad, muy intenso y disputado, con los dos equipos queriendo ganar, cada uno con su estilo de juego, pero con mucha deportividad y sin ningún tipo de incidente. Hasta aquí todo normal, pero mi sorpresa llegó cuando con el resultado de empate a cero, en el tiempo de descuento, el entrenador visitante se dispone a hacer un último cambio. El chaval apenas jugó treinta segundos, ¿merece la pena traer al niño desde Benidorm a Orihuela (103 Km por carretera) para que apenas juegue? Y todo esto por conservar un punto!! Una vez más, los síntomas del “Virus llamado ganar” (artículo de Raimon Martínez publicado en la web) aparecía dentro de un entrenador. Las federaciones territoriales de fútbol deberían actuar de alguna manera, como ya lo han hecho otras, como las de baloncesto, obligando a los clubs a que cada niño dispute al menos dos cuartos completos. Este tipo de medidas favorecen la formación de los jóvenes deportistas, y evitan que sucedan hechos como el anteriormente relatado. Quizá no en todas las categorías ni etapas formativas, pero si en la mayoría de ellas. Por tanto, no sé a qué esperan las federaciones de fútbol para tomar alguna decisión al respecto, mientras tanto seguiremos viendo actos de este tipo en cualquier campo de fútbol de España.

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