noudiari.es La magia de Demirovic congeló el optimismo de la afición del Formentera. Cuando el gol de espuela de la perla bosnia del Alavés puso el 1-2 en el marcador y el partido cuesta arriba para los futbolistas de Tito García Sanjuán, los más de mil espectadores que habían llenado el Municipal de Sant Francesc se estaban frotando las manos al pensar en que era posible asestar otro ‘formenterazo’ como el que recibió el Athletic Club.

La grada, huérfana de la Peña La Gloriosa, prácticamente no se había dejado oír en toda la primera mitad. El calor en la pitiusa del sur lo ponen los hinchas argentinos del equipo rojinegro. Sin ellos, la afición se enfría. Esta noche, ante un duelo tan importante, fue el ejemplo perfecto. Muchos preferían seguir el juego en silencio y no hablar en voz alta. Ni siquiera para lamentar un posible penalti sobre Riera o el cabezazo de Gabri que se encontró con el dichoso póster.

Sin embargo, los benditos rizos de Javi Rosa destaparon los primeros cánticos y aplausos cuando la testa del central fabricó el empate. “Somos de Primera”, se empezó a escuchar en un sector del campo. Y el optimismo, que algunos ya anunciaban al entrar al campo, asegurando con una sonrisa que su equipo le iba a ganar al Alavés, se desató. Los futbolistas de Tito se contagiaron de esa fiebre y, quizás, como el mismo míster reconoció en rueda de prensa, el exceso de alegría dejó los huecos precisos para que los vascos se aprovecharan de ellos y mataran el partido.

En el tendido, y pese al 1 a 3 que colocó Munir, aún tuvo tiempo para llevarse las manos a la cabeza en los minutos finales al compás del himno a la épica que fue componiendo ese equipo que nunca se rinde y al que llaman Sociedad Deportiva Formentera.

La directiva y el Consell Insular estuvieron a la altura del despliegue físico y mental de los jugadores. La ida de los octavos de final tuvo una organización impecable y la única nota negativa la pusieron unos aficionados ibicencos del Alavés que se negaron a sentarse en la grada para no entorpecer la visibilidad de los periodistas radiofónicos hasta que no intervino la Guardia Civil.

Más preocupados por la lesión de Omar (que podría haberse roto el quinto metatarsiano del pie izquierdo) que por una derrota que entraba en cualquier lógica, los pesos pesados del vestuario lo dijeron bien claro en la zona mixta: dentro de unos años, cuando se eche la vista atrás, se valorarán más y mejor las hazañas de este equipo. Al Formentera que le quiten lo ‘bailao’.

A mal tiempo buena cara

noudiari.es La magia de Demirovic congeló el optimismo de la afición del Formentera. Cuando el gol de espuela de la perla bosnia del Alavés puso el 1-2 en el marcador y el partido cuesta arriba para los futbolistas de Tito García Sanjuán, los más de mil espectadores que habían llenado el Municipal de Sant Francesc se estaban frotando las manos al pensar en que era posible asestar otro ‘formenterazo’ como el que recibió el Athletic Club. La grada, huérfana de la Peña La Gloriosa, prácticamente no se había dejado oír en toda la primera mitad. El calor en la pitiusa del sur lo ponen los hinchas argentinos del equipo rojinegro. Sin ellos, la afición se enfría. Esta noche, ante un duelo tan importante, fue el ejemplo perfecto. Muchos preferían seguir el juego en silencio y no hablar en voz alta. Ni siquiera para lamentar un posible penalti sobre Riera o el cabezazo de Gabri que se encontró con el dichoso póster. Sin embargo, los benditos rizos de Javi Rosa destaparon los primeros cánticos y aplausos cuando la testa del central fabricó el empate. “Somos de Primera”, se empezó a escuchar en un sector del campo. Y el optimismo, que algunos ya anunciaban al entrar al campo, asegurando con una sonrisa que su equipo le iba a ganar al Alavés, se desató. Los futbolistas de Tito se contagiaron de esa fiebre y, quizás, como el mismo míster reconoció en rueda de prensa, el exceso de alegría dejó los huecos precisos para que los vascos se aprovecharan de ellos y mataran el partido.
En el tendido, y pese al 1 a 3 que colocó Munir, aún tuvo tiempo para llevarse las manos a la cabeza en los minutos finales al compás del himno a la épica que fue componiendo ese equipo que nunca se rinde y al que llaman Sociedad Deportiva Formentera. La directiva y el Consell Insular estuvieron a la altura del despliegue físico y mental de los jugadores. La ida de los octavos de final tuvo una organización impecable y la única nota negativa la pusieron unos aficionados ibicencos del Alavés que se negaron a sentarse en la grada para no entorpecer la visibilidad de los periodistas radiofónicos hasta que no intervino la Guardia Civil. Más preocupados por la lesión de Omar (que podría haberse roto el quinto metatarsiano del pie izquierdo) que por una derrota que entraba en cualquier lógica, los pesos pesados del vestuario lo dijeron bien claro en la zona mixta: dentro de unos años, cuando se eche la vista atrás, se valorarán más y mejor las hazañas de este equipo. Al Formentera que le quiten lo ‘bailao’.

2 Comentarios

  1. Natera….donde estabas situado tu en el campo!!!???? Con los años deberías saber ya que la gloriosa no son sólo argentinos…también hay gente de la isla y también está la Peña Penélope que esta unida a la gloriosa y estábamos al menos los que somos de la isla, y estuvimos cantando y gritando todo lo que se pudo y mas , pero solo éramos 6 sin tambores ni bombos, y eso se nota y en eso te doy la razón pero no en que no había nadie, al menos, durante el partido alguno más se soltó y ayudo un poco….

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