V. R./noudiari.es El Formentera está en un momento dulce y, a pesar de las lesiones, parece que puede con todo. Ha ido más en la Liga y sus números avalan la consecución del objetivo de la permanencia en Segunda División B cuando se han jugado 17 partidos y solo restan dos para que acabe la primera vuelta.

El triunfo de esta jornada sobre el Badalona, con remontada marca de la casa en los instantes finales incluida (2-1), le sitúa en la decimotercera posición del Grupo III con cinco puntos sobre el descenso, casualmente los mismos que le separan del play-off de ascenso a Segunda A, del cuarto puesto.

Tras ganar esta semana en Bilbao y pasar a los octavos de final de la Copa del Rey dejando en la cuenta al Athletic, el Formentera no solo no ha acusado el cansancio sino que, además, ha sabido bajar de las nubes y alejarse de los focos mediáticos para centrarse de lleno en su competición diaria, en su gran objetivo en su primer año en la categoría, la salvación.

Con 11 puntos logrados de los 15 últimos disputados gracias a tres victorias y dos empates, el cuadro insular llegará al ecuador del torneo con los deberes hechos y el premio de una nueva eliminatoria copera en el horizonte. No se le puede pedir más a un bloque mermado por las bajas y que podría acudir al mercado para reforzar el conjunto de cara a la parte final de la Liga.

El dinero recaudado en la Copa del Rey se lo permite sin trastocar los planes económicos de una entidad escrupulosa con las cuentas y rigurosa en los pagos. La segunda vuelta de la Liga será más complicada. Los rivales le conocerán mejor y muchos de ellos se estarán jugando cosas importantes, tanto por arriba como por abajo.

Ante esta eventualidad y en vista de las lesiones, es mejor ser precavido y estar preparado para cuando las cosas vengan mal dadas, porque los baches están en el camino.

La Peña, en la UCI
La Peña no responde. El equipo de Dani Mori tiene las constantes vitales a la altura de los tacos de los jugadores, que no han logrado marcar en las últimas cinco jornadas, en las que solo han sumado 2 de los 15 puntos posibles. Desde los dos tantos que le valieron el triunfo ante el Atlético Baleares hace ya seis partidos, el cuadro peñista no ha vuelto a ver puerta.

El hecho de no marcar es preocupante, desde luego, pero no tanto como no haber conseguido rematar entre palos ni una sola vez en 90 minutos. Esto es lo que le ha ocurrido esta jornada al equipo de Santa Eulària en el campo del Cornellá (1-0), donde no ha mostrado ambición por puntuar ni cuando se ha visto por detrás en el marcador.

Con solo once puntos en su haber y penúltima en la clasificación, la Peña está tocada y necesita reaccionar de forma urgente para no caer en el desánimo. El partido de la próxima jornada en su campo ante el Ebro (domingo, 12 horas) se plantea como un plebiscito ante afición y directiva, que hasta el momento han mantenido la paciencia y la boca cerrada para no interferir en el plano deportivo.

No obstante, todo tiene un límite y tanto futbolistas como cuerpo técnico están a punto de agotar su crédito. Si la trayectoria del conjunto no se endereza en las próximas jornadas, el club podría verse obligado a actuar y a tomar decisiones encaminadas a revertir la situación en la que se encuentra el primer equipo de la entidad.

Solo queda eso o asumir la debacle antes de Navidad, algo que la afición no vería con buenos ojos. La salvación está a ocho puntos y no es imposible, pero el equipo necesita empezar a ganar y a marcar goles desde ya mismo, así como la llegada refuerzos que garanticen el gol en un futuro inmediato. De lo contrario, el proyecto y la planificación habrán supuesto un fracaso.

Así están las cosas

V. R./noudiari.es El Formentera está en un momento dulce y, a pesar de las lesiones, parece que puede con todo. Ha ido más en la Liga y sus números avalan la consecución del objetivo de la permanencia en Segunda División B cuando se han jugado 17 partidos y solo restan dos para que acabe la primera vuelta. El triunfo de esta jornada sobre el Badalona, con remontada marca de la casa en los instantes finales incluida (2-1), le sitúa en la decimotercera posición del Grupo III con cinco puntos sobre el descenso, casualmente los mismos que le separan del play-off de ascenso a Segunda A, del cuarto puesto. Tras ganar esta semana en Bilbao y pasar a los octavos de final de la Copa del Rey dejando en la cuenta al Athletic, el Formentera no solo no ha acusado el cansancio sino que, además, ha sabido bajar de las nubes y alejarse de los focos mediáticos para centrarse de lleno en su competición diaria, en su gran objetivo en su primer año en la categoría, la salvación. Con 11 puntos logrados de los 15 últimos disputados gracias a tres victorias y dos empates, el cuadro insular llegará al ecuador del torneo con los deberes hechos y el premio de una nueva eliminatoria copera en el horizonte. No se le puede pedir más a un bloque mermado por las bajas y que podría acudir al mercado para reforzar el conjunto de cara a la parte final de la Liga.
El dinero recaudado en la Copa del Rey se lo permite sin trastocar los planes económicos de una entidad escrupulosa con las cuentas y rigurosa en los pagos. La segunda vuelta de la Liga será más complicada. Los rivales le conocerán mejor y muchos de ellos se estarán jugando cosas importantes, tanto por arriba como por abajo. Ante esta eventualidad y en vista de las lesiones, es mejor ser precavido y estar preparado para cuando las cosas vengan mal dadas, porque los baches están en el camino. La Peña, en la UCI La Peña no responde. El equipo de Dani Mori tiene las constantes vitales a la altura de los tacos de los jugadores, que no han logrado marcar en las últimas cinco jornadas, en las que solo han sumado 2 de los 15 puntos posibles. Desde los dos tantos que le valieron el triunfo ante el Atlético Baleares hace ya seis partidos, el cuadro peñista no ha vuelto a ver puerta. El hecho de no marcar es preocupante, desde luego, pero no tanto como no haber conseguido rematar entre palos ni una sola vez en 90 minutos. Esto es lo que le ha ocurrido esta jornada al equipo de Santa Eulària en el campo del Cornellá (1-0), donde no ha mostrado ambición por puntuar ni cuando se ha visto por detrás en el marcador.
Con solo once puntos en su haber y penúltima en la clasificación, la Peña está tocada y necesita reaccionar de forma urgente para no caer en el desánimo. El partido de la próxima jornada en su campo ante el Ebro (domingo, 12 horas) se plantea como un plebiscito ante afición y directiva, que hasta el momento han mantenido la paciencia y la boca cerrada para no interferir en el plano deportivo. No obstante, todo tiene un límite y tanto futbolistas como cuerpo técnico están a punto de agotar su crédito. Si la trayectoria del conjunto no se endereza en las próximas jornadas, el club podría verse obligado a actuar y a tomar decisiones encaminadas a revertir la situación en la que se encuentra el primer equipo de la entidad. Solo queda eso o asumir la debacle antes de Navidad, algo que la afición no vería con buenos ojos. La salvación está a ocho puntos y no es imposible, pero el equipo necesita empezar a ganar y a marcar goles desde ya mismo, así como la llegada refuerzos que garanticen el gol en un futuro inmediato. De lo contrario, el proyecto y la planificación habrán supuesto un fracaso.

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