Carlos Tomás debutó en Primera frente a Osasuna con 23 años.
Carlos Tomás debutó en Primera frente a Osasuna con 23 años.

David Alba La carrera de un futbolista de élite está muy ligada a la salud. Y Carlos Tomás (Ibiza,  18/05/1988) lo sabe mejor que nadie. Salió de la isla con destino a la cantera del Villarreal cuando apenas era un adolescente y  llegó a debutar en Primera División contra el Osasuna en la temporada 2010-2011, tres días después de cumplir 23 años. “Carlos, prepárate que hoy vas a jugar tú”, le dijo en el autocar el hermano del entonces técnico del Villarreal Juan Carlos Garrido cuando se dirigían al Reyno de Navarra.

En aquel momento, le pilló por sorpresa, pero decidió que no iba a estar nervioso. “No tenía nada que perder: todo era positivo”, explica el ibicenco. Así que cuajó un gran partido a pesar de la derrota y Garrido lo empezó a tener en cuenta para el primer equipo. Y es cuando empezó su particular lucha contra las lesiones.  Una pequeña sobrecarga muscular cuando el submarino amarillo hacía la pretemporada en Irlanda le rompió la continuidad y empezó a alternar los entrenamientos del primer equipo con los partidos en el  Villarreal ‘B’.

“Perdí mi oportunidad”, lamenta el central que veía también que no tenía minutos suficientes en el segundo equipo porque no estaba metido en la dinámica de la plantilla.  Fue entonces cuando decidió cambiar de aires y ver si podía crecer como futbolista en otro equipo. Ahí descubrió una gran verdad del fútbol profesional y aconseja a las futuras estrellas ibicencas  que aprendan a valorar lo que les brinda canteras como la del club castellonense.

El defensa ibicenco, en un partido con el Villarreal B.
El defensa, con el Villarreal B.

“Hay que ser muy humilde porque cuando sales de topas con la realidad”, indica Carlos Tomás que admite que quizás fue un error marcharse de forma precipitada del Villarreal. “Pasas de tener a los mejores profesionales a abrirte a un mundo totalmente distinto”, destaca el jugador que recomienda a las jóvenes promesas que tengan la cabeza fría y vayan paso a paso porque es muy difícil jugar en primera división.

En este sentido, el central pasó de compartir vestuario con Capdevila, Rossi o Diego López para buscarse un hueco en la Ponferradina de Segunda División ‘B’. Llegó en el mercado invernal con la maleta cargada de ilusiones, pero el equipo leonés tenía una plantilla cohesionada y marchaban bien las cosas (ascendió aquel año a la Liga Adelante), así que tampoco pudo contar con la confianza necesaria para poder demostrar su valía.

Volver a Ibiza
Al año siguiente firmó con el Levante ‘B’. Perdió prácticamente toda la temporada por un esguince de tobillo que tuvo que pasar por quirófano. Y cuando finalmente jugó, una patada lo dejó nuevamente en el dique seco. A día de hoy, en el Arroyo de 2 ‘B’ las lesiones le dan pequeñas treguas y su objetivo es mantener una línea ascendente en el juego para recuperar sensaciones.

Por eso, cuando se le pregunta sobre si le gustaría volver a Ibiza, y a pesar de que depende de muchos factores,  admite que valoraría seriamente la oferta que le pudiera llegar de un club de Segunda ‘B’ de las islas. Tomás está al tanto de la actualidad futbolística de las Pitiusas, sabe de las grandes campañas de Peña Deportiva de Santa Eulalia y del Formentera y conoce los grandes proyectos deportivos del C.D. Ibiza, del Sant Jordi y del Ciudad de Ibiza.

Carlos Tomás, de debutar en Primera a buscarse la vida en Segunda B. “Perdí mi oportunidad”

Carlos Tomás debutó en Primera frente a Osasuna con 23 años.
Carlos Tomás debutó en Primera frente a Osasuna con 23 años.
David Alba La carrera de un futbolista de élite está muy ligada a la salud. Y Carlos Tomás (Ibiza,  18/05/1988) lo sabe mejor que nadie. Salió de la isla con destino a la cantera del Villarreal cuando apenas era un adolescente y  llegó a debutar en Primera División contra el Osasuna en la temporada 2010-2011, tres días después de cumplir 23 años. "Carlos, prepárate que hoy vas a jugar tú", le dijo en el autocar el hermano del entonces técnico del Villarreal Juan Carlos Garrido cuando se dirigían al Reyno de Navarra. En aquel momento, le pilló por sorpresa, pero decidió que no iba a estar nervioso. "No tenía nada que perder: todo era positivo", explica el ibicenco. Así que cuajó un gran partido a pesar de la derrota y Garrido lo empezó a tener en cuenta para el primer equipo. Y es cuando empezó su particular lucha contra las lesiones.  Una pequeña sobrecarga muscular cuando el submarino amarillo hacía la pretemporada en Irlanda le rompió la continuidad y empezó a alternar los entrenamientos del primer equipo con los partidos en el  Villarreal 'B'. "Perdí mi oportunidad", lamenta el central que veía también que no tenía minutos suficientes en el segundo equipo porque no estaba metido en la dinámica de la plantilla.  Fue entonces cuando decidió cambiar de aires y ver si podía crecer como futbolista en otro equipo. Ahí descubrió una gran verdad del fútbol profesional y aconseja a las futuras estrellas ibicencas  que aprendan a valorar lo que les brinda canteras como la del club castellonense.
El defensa ibicenco, en un partido con el Villarreal B.
El defensa, con el Villarreal B.
"Hay que ser muy humilde porque cuando sales de topas con la realidad", indica Carlos Tomás que admite que quizás fue un error marcharse de forma precipitada del Villarreal. "Pasas de tener a los mejores profesionales a abrirte a un mundo totalmente distinto", destaca el jugador que recomienda a las jóvenes promesas que tengan la cabeza fría y vayan paso a paso porque es muy difícil jugar en primera división. En este sentido, el central pasó de compartir vestuario con Capdevila, Rossi o Diego López para buscarse un hueco en la Ponferradina de Segunda División 'B'. Llegó en el mercado invernal con la maleta cargada de ilusiones, pero el equipo leonés tenía una plantilla cohesionada y marchaban bien las cosas (ascendió aquel año a la Liga Adelante), así que tampoco pudo contar con la confianza necesaria para poder demostrar su valía. Volver a Ibiza Al año siguiente firmó con el Levante 'B'. Perdió prácticamente toda la temporada por un esguince de tobillo que tuvo que pasar por quirófano. Y cuando finalmente jugó, una patada lo dejó nuevamente en el dique seco. A día de hoy, en el Arroyo de 2 'B' las lesiones le dan pequeñas treguas y su objetivo es mantener una línea ascendente en el juego para recuperar sensaciones. Por eso, cuando se le pregunta sobre si le gustaría volver a Ibiza, y a pesar de que depende de muchos factores,  admite que valoraría seriamente la oferta que le pudiera llegar de un club de Segunda 'B' de las islas. Tomás está al tanto de la actualidad futbolística de las Pitiusas, sabe de las grandes campañas de Peña Deportiva de Santa Eulalia y del Formentera y conoce los grandes proyectos deportivos del C.D. Ibiza, del Sant Jordi y del Ciudad de Ibiza.

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