Carlos Sánchez Blas Soy de un equipo pequeño. Salgo a la calle y veo a otros muchachos con camisetas de otros equipos de fútbol. El otro día la profesora preguntó en el cole de qué equipo éramos y después de nombrar tres, como yo no levantaba la mano, me preguntó. Cuando lo dije, algunos compis de clase me miraron incrédulos. Nunca he visto un partido de Champions en el estadio, aunque como me gusta mucho el fútbol los veo por la tele.

Hace unos meses fui a jugar un torneo a Italia con el equipo de mi colegio. Allí todo el mundo me preguntaba si era de éste o de ése. Yo soy de aquel, les decía a todos. La mayoría ni lo conocían, sólo aquellos que eran muy futboleros y que seguían la Liga de España más allá de los equipos grandes. Pero entonces, eres primero de éste y luego de aquel, ¿no? Qué no, que yo soy de aquel, es mi equipo de fútbol, siempre lo ha sido y siempre lo será. Mis padres también son abonados del equipo, es una herencia sentimental. Todos se extrañan, pocos los entienden.

Yo también sueño. Sueño con que mi equipo se meta en la Liga Europa, eso que mi madre sigue llamando la Copa de la Uefa. Qué no, mami, que ahora es Europa League. Y poder vivir el ambiente de una Final de Copa sería chuli, pero hoy en día es casi imposible. Mis tíos me quieren regalar una equipación entera y un balón de un equipo muy famoso de mi Comunidad, pero yo les he dicho que prefiero el traje completo (sin medias, que ya me las regaló mi padrino) de mi equipo. Así en verano puedo ir al estadio vestido de futbolista, eso mola mucho. Mis amigos del edificio quieren que ganen los rivales de esos equipos que pueden ser campeones de Liga, pero yo sólo me fijo en los equipos que están luchando con el mío por no bajar a Segunda.

Me da mucha rabia que los jugadores apenas se queden una o dos temporadas en mi equipo, así es muy difícil que los niños de mi ciudad puedan tener un referente. Todos se ríen de mí porque dicen que a mi estadio va muy poca gente. Y que en ocasiones ni siquiera se llena un autocar para viajar con el equipo fuera de casa. Nos ponen horarios muy incómodos, les digo siempre. Y tenemos un Presi que se preocupa muy poco de los aficionados, eso es lo que dice siempre mi papá. Ir el lunes al cole es un rollo porque casi siempre perdemos los derbis y se ríen de mí, pero prometo que si alguna vez ganamos, lo voy a celebrar por todo lo alto. Pienso ir con mi camiseta toda la semana. Bueno, me gusta llevarla aunque perdamos, hay que ser fiel a los colores.

Esta semana se juegan las semifinales de la Champions. Voy a ver los partidos en casa porque estoy enamorado del fútbol, pero ya estoy muy nervioso con lo que nos espera el fin de semana. Mi equipo tiene muchas opciones de descender a Segunda y eso sería un palo muy fuerte. Pero ahí estamos, peleando, luchando, intentando llegar como sea a los 37-38 puntos que nos permitan salvarnos. Eso para nosotros es como ganar la Liga, se celebraría mucho. Y si bajamos me ha prometido mamá que renovamos el abono al día siguiente, yo quiero apoyar a mi equipo también en los malos momentos. Si eso pasa, escucharé los partidos de fuera por la radio, que hay una que los da aunque no sean de Primera. Es muy emocionante estar pegado 2 horas a esa cajita que suelta gritos y goles. Qué mal lo paso, uf.

Bueno, aquí me despido, amigos. He querido escribir esta carta para apoyar a todos los aficionados de un equipo, aunque sea muy pequeño y muy humilde. Viva el fútbol. Viva la deportividad. Y viva mi equipo.

Carta de un hincha anónimo

Carlos Sánchez Blas Soy de un equipo pequeño. Salgo a la calle y veo a otros muchachos con camisetas de otros equipos de fútbol. El otro día la profesora preguntó en el cole de qué equipo éramos y después de nombrar tres, como yo no levantaba la mano, me preguntó. Cuando lo dije, algunos compis de clase me miraron incrédulos. Nunca he visto un partido de Champions en el estadio, aunque como me gusta mucho el fútbol los veo por la tele.Hace unos meses fui a jugar un torneo a Italia con el equipo de mi colegio. Allí todo el mundo me preguntaba si era de éste o de ése. Yo soy de aquel, les decía a todos. La mayoría ni lo conocían, sólo aquellos que eran muy futboleros y que seguían la Liga de España más allá de los equipos grandes. Pero entonces, eres primero de éste y luego de aquel, ¿no? Qué no, que yo soy de aquel, es mi equipo de fútbol, siempre lo ha sido y siempre lo será. Mis padres también son abonados del equipo, es una herencia sentimental. Todos se extrañan, pocos los entienden.Yo también sueño. Sueño con que mi equipo se meta en la Liga Europa, eso que mi madre sigue llamando la Copa de la Uefa. Qué no, mami, que ahora es Europa League. Y poder vivir el ambiente de una Final de Copa sería chuli, pero hoy en día es casi imposible. Mis tíos me quieren regalar una equipación entera y un balón de un equipo muy famoso de mi Comunidad, pero yo les he dicho que prefiero el traje completo (sin medias, que ya me las regaló mi padrino) de mi equipo. Así en verano puedo ir al estadio vestido de futbolista, eso mola mucho. Mis amigos del edificio quieren que ganen los rivales de esos equipos que pueden ser campeones de Liga, pero yo sólo me fijo en los equipos que están luchando con el mío por no bajar a Segunda.Me da mucha rabia que los jugadores apenas se queden una o dos temporadas en mi equipo, así es muy difícil que los niños de mi ciudad puedan tener un referente. Todos se ríen de mí porque dicen que a mi estadio va muy poca gente. Y que en ocasiones ni siquiera se llena un autocar para viajar con el equipo fuera de casa. Nos ponen horarios muy incómodos, les digo siempre. Y tenemos un Presi que se preocupa muy poco de los aficionados, eso es lo que dice siempre mi papá. Ir el lunes al cole es un rollo porque casi siempre perdemos los derbis y se ríen de mí, pero prometo que si alguna vez ganamos, lo voy a celebrar por todo lo alto. Pienso ir con mi camiseta toda la semana. Bueno, me gusta llevarla aunque perdamos, hay que ser fiel a los colores.Esta semana se juegan las semifinales de la Champions. Voy a ver los partidos en casa porque estoy enamorado del fútbol, pero ya estoy muy nervioso con lo que nos espera el fin de semana. Mi equipo tiene muchas opciones de descender a Segunda y eso sería un palo muy fuerte. Pero ahí estamos, peleando, luchando, intentando llegar como sea a los 37-38 puntos que nos permitan salvarnos. Eso para nosotros es como ganar la Liga, se celebraría mucho. Y si bajamos me ha prometido mamá que renovamos el abono al día siguiente, yo quiero apoyar a mi equipo también en los malos momentos. Si eso pasa, escucharé los partidos de fuera por la radio, que hay una que los da aunque no sean de Primera. Es muy emocionante estar pegado 2 horas a esa cajita que suelta gritos y goles. Qué mal lo paso, uf.Bueno, aquí me despido, amigos. He querido escribir esta carta para apoyar a todos los aficionados de un equipo, aunque sea muy pequeño y muy humilde. Viva el fútbol. Viva la deportividad. Y viva mi equipo.

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