El jugador besa el escudo de la Penya Blanc i Blava en un reportaje de fotos para la previa de la final de Copa.
El jugador besa el escudo de la Penya Blanc i Blava en un reportaje de fotos para la previa de la final de Copa.

Francisco Natera. Cristian Rodríguez sabe que su comportamientos en la final de la Copa no fue correcto. Propinarle una puñetazo al colegiado del partido, Luis Fernández, le quitó el sueño ayer domingo y hoy lunes todavía se encuentra muy jodido, ya que es consciente de la gravedad de los hechos. El capitán de la Penya Blanc i Blava asegura estar muy arrepentido, aunque resalta que si actuó con violencia fue porque el colegiado insultó a su madre.

El futbolista no se esconde y da la cara. Ha atendido amablemente a Fútbol Pitiuso y nos ha contado el por qué de su reacción al acabar el duelo que ganó el San Pedrera gracias a un solitario gol de Fran Cortés. “Sé que la he cagado y estoy bastante jodido. La violencia no está justificada, pero el árbitro, en un lance del enfrentamiento, insultó a mi madre, que es sagrada, al igual que mi familia”, apunta Cristian.

“Cuando señaló el final del partido, me dirigí al árbitro para que me dijese de nuevo lo que le había dicho a mi madre y me agarró del cuello; fue cuando el pegué el puñetazo. Hoy todavía tengo las marcas del agarrón que me dio. La verdad es que se me fue la cabeza y me siento avergonzado por lo que hice, pero no pude permitir que me agarrase y mucho menos que insultase a mi madre, porque ella para mí lo es todo y con ella no se mete ni Cristo”, añade el futbolista.

El joven, de 17 años, sabe que le puede caer una sanción muy grave por la agresión, la cual podría alejarle de los terrenos de juego varios semanas e, incluso, dejarle sin fútbol esta temporada. “Soy consciente, pero ya no puede hacer nada. Me sabrá muy mal no poder jugar, que es lo que realmente me gusta, pero es lo que hay; tendré que aceptar y acatar el castigo que me impongan. Es el precio que deberé pagar por mi conducta”, sostiene.

Cristian está fastidiado, pero, sobre todo, triste porque sabe que ha perjudicado a sus compañeros, a sus entrenadores, al club y a la afición. “Me sabe muy mal porque mi conducta a salpicado a mucha gente sin tener culpa. Ayer, la entidad vivió un día muy especial y no estuve nada acertado porque la fiesta se truncó por mi culpa. Pero repito, el árbitro se metió con mi madre y eso jamás lo voy a consentir. Ella es mi vida”, indica el futbolista.

Preguntado por si sabe si la Penya Blanc i Blava tomará medidas contra él, el chaval asegura que no sabe nada, pero sí resalta que mañana martes irá a pedir perdón a sus compañeros, a los técnicos y los directivos. “Es lo mínimo que puedo hacer. Mi comportamiento no fue nada ejemplar y ahora, en frío, sé que la cagué, pero en caliente no pude controlarme cuando el colegiado me agarró del cuello”, concluye un Cristian Rodríguez que espera olvidar este lamentable episodio cuanto antes.

Por otra parte, apuntar que Fútbol Pitiuso se ha puesto en contacto con el colegiado de la final, Luis Fernández, y ha asegurado que el jugador falta a la verdad. “En ningún momento insulté a su madre. Es más, la conversación que tuve que Cristian la oyeron los dos banquillos porque estábamos a tres metros. Imagino que para justificar su conducta ha buscado esta excusa”, aclara el trencilla.

Cristian: “El árbitro insultó a mi madre y perdí la cabeza”

El jugador besa el escudo de la Penya Blanc i Blava en un reportaje de fotos para la previa de la final de Copa.
El jugador besa el escudo de la Penya Blanc i Blava en un reportaje de fotos para la previa de la final de Copa.
Francisco Natera. Cristian Rodríguez sabe que su comportamientos en la final de la Copa no fue correcto. Propinarle una puñetazo al colegiado del partido, Luis Fernández, le quitó el sueño ayer domingo y hoy lunes todavía se encuentra muy jodido, ya que es consciente de la gravedad de los hechos. El capitán de la Penya Blanc i Blava asegura estar muy arrepentido, aunque resalta que si actuó con violencia fue porque el colegiado insultó a su madre. El futbolista no se esconde y da la cara. Ha atendido amablemente a Fútbol Pitiuso y nos ha contado el por qué de su reacción al acabar el duelo que ganó el San Pedrera gracias a un solitario gol de Fran Cortés. "Sé que la he cagado y estoy bastante jodido. La violencia no está justificada, pero el árbitro, en un lance del enfrentamiento, insultó a mi madre, que es sagrada, al igual que mi familia", apunta Cristian. "Cuando señaló el final del partido, me dirigí al árbitro para que me dijese de nuevo lo que le había dicho a mi madre y me agarró del cuello; fue cuando el pegué el puñetazo. Hoy todavía tengo las marcas del agarrón que me dio. La verdad es que se me fue la cabeza y me siento avergonzado por lo que hice, pero no pude permitir que me agarrase y mucho menos que insultase a mi madre, porque ella para mí lo es todo y con ella no se mete ni Cristo", añade el futbolista. El joven, de 17 años, sabe que le puede caer una sanción muy grave por la agresión, la cual podría alejarle de los terrenos de juego varios semanas e, incluso, dejarle sin fútbol esta temporada. "Soy consciente, pero ya no puede hacer nada. Me sabrá muy mal no poder jugar, que es lo que realmente me gusta, pero es lo que hay; tendré que aceptar y acatar el castigo que me impongan. Es el precio que deberé pagar por mi conducta", sostiene. Cristian está fastidiado, pero, sobre todo, triste porque sabe que ha perjudicado a sus compañeros, a sus entrenadores, al club y a la afición. "Me sabe muy mal porque mi conducta a salpicado a mucha gente sin tener culpa. Ayer, la entidad vivió un día muy especial y no estuve nada acertado porque la fiesta se truncó por mi culpa. Pero repito, el árbitro se metió con mi madre y eso jamás lo voy a consentir. Ella es mi vida", indica el futbolista. Preguntado por si sabe si la Penya Blanc i Blava tomará medidas contra él, el chaval asegura que no sabe nada, pero sí resalta que mañana martes irá a pedir perdón a sus compañeros, a los técnicos y los directivos. "Es lo mínimo que puedo hacer. Mi comportamiento no fue nada ejemplar y ahora, en frío, sé que la cagué, pero en caliente no pude controlarme cuando el colegiado me agarró del cuello", concluye un Cristian Rodríguez que espera olvidar este lamentable episodio cuanto antes. Por otra parte, apuntar que Fútbol Pitiuso se ha puesto en contacto con el colegiado de la final, Luis Fernández, y ha asegurado que el jugador falta a la verdad. "En ningún momento insulté a su madre. Es más, la conversación que tuve que Cristian la oyeron los dos banquillos porque estábamos a tres metros. Imagino que para justificar su conducta ha buscado esta excusa", aclara el trencilla.

7 Comentarios

  1. no hay que pedir perdon y mostrar arrepentimiento.esas cosas se tienen que hacen y tu ya tuviste muchas oportunidades para hacerlo, no es la primera vez que estas en una situacion como esta, en tu club las has tenido de todo tipo. oportunidades se deben dar peroo cuantas necesitas tu. animo y espero que recapacites

  2. Vi lo que sucedió en primera persona, y lo que no es normal es que un arbitro mayor de edad agarre por el cuello a un chaval de 17 años diga lo que le diga…
    Le insulta y le agarra por el cuello, él se lo quita de encima y finalmente llega la agresión??
    Espero que al arbitro le caiga la misma sanción… como mínimo

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