Dani Vargas, el futbolista camaleónico

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El jugador andaluz empezó de portero ante el Ferriolense (Fotos: Paco Natera).

Paco Natera Empezar un partido de portero y acabarlo de jugador de campo es algo que no se suele ver en el mundo del fútbol. Es probable que haya habido algún caso, pero seguramente se podrán contar con los dedos de una mano. Y Dani Vargas, del Atlético Jesús, se convirtió la pasada jornada, en el partido que midió a su equipo frente al líder Ferriolense, en uno de esos privilegiados futbolistas. Saltó al terreno de juego para defender el arco y, tras el descanso, hizo lo propio para tratar de marcar algún gol que metiera en el partido a los santaeulalienses, que perdían 0-3.

Al joven granadino, de 19 años, se le da igual de bien parar balones que enchufarlos en la portería rival. Ha heredado su pasión por el fútbol de sus progenitores. “Mi padre, Francisco, fue portero y jugó en el Hospitalet, pero es que mi madre, Chari, de pequeña también jugaba en la calle con los niños”, recuerda el extremo izquierdo rojiblanco, quien, a buen seguro, ha hecho historia en la Liga Nacional y en el fútbol balear. “No sé si habrá habido algún caso más, pero sí es verdad que ser portero y jugador en un mismo partido es algo inaudito”, afirma.

Dani Vargas se vio obligado a debutar debajo de los tres palos con el Atlético Jesús en la jornda 28, en campo del Cide. “A la media hora de juego, el árbitro expulsó a Adrián y me puse yo de portero”, sostiene el futbolista, que guarda un buen recuerdo de su estreno como guardameta, ya que encajó cuatro goles. “No pude hacer nada por evitarlos”, analiza el andaluz. Dos fechas después, tras el derbi frente al Portmany, el joven, por exigencias del equipo, también tuvo que ponerse los guantes en el feudo del Ferreries. “Jugué todo el partido de portero y me marcaron un gol, pero hice muy buenas paradas”, aclara.

Y el destino le tenía una sorpresa preparada el sábado pasado. Se convirtió en uno de los pocos futbolistas que, a lo largo de un partido, juegan de portero y jugador. “Ya estaba pactado con el entrenador. Sólo estaba convocado el cadete Ángel, así que decidimos que empezaría yo en la portería. Aguantamos muchos minutos, pero enfrente estaba el líder y era cuestión de tiempo que marcaran”, afirma Dani Vargas, que, antes del primer gol, evitó varios con brillantes actuaciones. “La verdad es que detuve bastantes balones, pero al final nos metieron un goleada. Yo encajé tres y mi compañero, cinco”, asegura.

En la segunda parte se quitó los guantes para jugar por la banda.
En la segunda parte se quitó los guantes para jugar por la banda.

La primera demarcación de la que se enamoró Dani Vargas fue la de portero. Empezó en la cantera del equipo granadino Vegas del Genil, donde llegó hasta infantil de primer año. Pero, antes, en alevines, sufrió una crisis que le hizo replantearse abandonar la portería para encaminar su trayectoria hacia posiciones de campo. “Perdí la posibilidad de probar con el Real Madrid porque mis padres se quedaron dormidos el día que tenía que viajar a la Capital y, entre otras cosas, acabé por aborrecer la portería”, recuerda el jugador del Atlético Jesús. “Como jugador la verdad es que me sentía muy bien”, matiza.

Durante sus años en Ibiza, Dani Vargas siempre jugó en posiciones de ataque y, antes de recalar en el equipo de Mariano Díez, militó en el Sant Jordi y en la Peña Deportiva. “Ya casi se me había olvidado ponerme de portero y he podido volver a disfrutarlo en las últimas jornadas con el Atlético Jesús”, indica el joven, que valora muy positivamente la experiencia, aunque manifiesta que compartir en un mismo encuentro dos funciones fue algo extraño. “Ante el Ferriolense tuve sensaciones raras, la verdad. Primero podía tocar el balón con las manos y después no”, afirma.

Quedan tres jornadas para que concluya el campeonato y el Atlético Jesús certificó el sábado pasado su descenso matemático. Dani Vargas, que fue uno de los artífices del ascenso a Liga Nacional del equipo el curso pasado, se muestra triste y decepcionado por cómo han transcurrido las cosas en el seno del equipo. “Sinceramente, a principios de temporada creía que no tendríamos problemas para salvar la categoría. Incluso, el grupo, para mí, era el mejor de los equipos ibicencos, pero al final se ha ido todo al traste. Ha sido una lástima , pero ha faltado mucho compromiso, de todo el mundo”, lamenta.

Dani Vargas afronta los últimos partidos de la campaña desilusionado. “A ver cómo acabamos el campeonato. Si hace mucho tiempo que venimos pocos jugadores a entrenar, imagínate ahora… pero bueno, es lo que hay. Trataremos de hacerlo lo más dignamente que podamos”, apunta el futbolista andaluz, que no sábe que pasará con su futuro el curso que viene. “No sé qué haré”, duda. “Las opciones que tengo son un regional, pero veremos qué ocurre”, señala el rojiblanco, quien, de seguir ligado al fútbol, no sabe si lo hará de portero o de jugador.

Dani Vargas, el futbolista camaleónico

Paco Natera Empezar un partido de portero y acabarlo de jugador de campo es algo que no se suele ver en el mundo del fútbol. Es probable que haya habido algún caso, pero seguramente se podrán contar con los dedos de una mano. Y Dani Vargas, del Atlético Jesús, se convirtió la pasada jornada, en el partido que midió a su equipo frente al líder Ferriolense, en uno de esos privilegiados futbolistas. Saltó al terreno de juego para defender el arco y, tras el descanso, hizo lo propio para tratar de marcar algún gol que metiera en el partido a los santaeulalienses, que perdían 0-3. Al joven granadino, de 19 años, se le da igual de bien parar balones que enchufarlos en la portería rival. Ha heredado su pasión por el fútbol de sus progenitores. "Mi padre, Francisco, fue portero y jugó en el Hospitalet, pero es que mi madre, Chari, de pequeña también jugaba en la calle con los niños", recuerda el extremo izquierdo rojiblanco, quien, a buen seguro, ha hecho historia en la Liga Nacional y en el fútbol balear. "No sé si habrá habido algún caso más, pero sí es verdad que ser portero y jugador en un mismo partido es algo inaudito", afirma. Dani Vargas se vio obligado a debutar debajo de los tres palos con el Atlético Jesús en la jornda 28, en campo del Cide. "A la media hora de juego, el árbitro expulsó a Adrián y me puse yo de portero", sostiene el futbolista, que guarda un buen recuerdo de su estreno como guardameta, ya que encajó cuatro goles. "No pude hacer nada por evitarlos", analiza el andaluz. Dos fechas después, tras el derbi frente al Portmany, el joven, por exigencias del equipo, también tuvo que ponerse los guantes en el feudo del Ferreries. "Jugué todo el partido de portero y me marcaron un gol, pero hice muy buenas paradas", aclara. Y el destino le tenía una sorpresa preparada el sábado pasado. Se convirtió en uno de los pocos futbolistas que, a lo largo de un partido, juegan de portero y jugador. "Ya estaba pactado con el entrenador. Sólo estaba convocado el cadete Ángel, así que decidimos que empezaría yo en la portería. Aguantamos muchos minutos, pero enfrente estaba el líder y era cuestión de tiempo que marcaran", afirma Dani Vargas, que, antes del primer gol, evitó varios con brillantes actuaciones. "La verdad es que detuve bastantes balones, pero al final nos metieron un goleada. Yo encajé tres y mi compañero, cinco", asegura.
En la segunda parte se quitó los guantes para jugar por la banda.
En la segunda parte se quitó los guantes para jugar por la banda.
La primera demarcación de la que se enamoró Dani Vargas fue la de portero. Empezó en la cantera del equipo granadino Vegas del Genil, donde llegó hasta infantil de primer año. Pero, antes, en alevines, sufrió una crisis que le hizo replantearse abandonar la portería para encaminar su trayectoria hacia posiciones de campo. "Perdí la posibilidad de probar con el Real Madrid porque mis padres se quedaron dormidos el día que tenía que viajar a la Capital y, entre otras cosas, acabé por aborrecer la portería", recuerda el jugador del Atlético Jesús. "Como jugador la verdad es que me sentía muy bien", matiza. Durante sus años en Ibiza, Dani Vargas siempre jugó en posiciones de ataque y, antes de recalar en el equipo de Mariano Díez, militó en el Sant Jordi y en la Peña Deportiva. "Ya casi se me había olvidado ponerme de portero y he podido volver a disfrutarlo en las últimas jornadas con el Atlético Jesús", indica el joven, que valora muy positivamente la experiencia, aunque manifiesta que compartir en un mismo encuentro dos funciones fue algo extraño. "Ante el Ferriolense tuve sensaciones raras, la verdad. Primero podía tocar el balón con las manos y después no", afirma. Quedan tres jornadas para que concluya el campeonato y el Atlético Jesús certificó el sábado pasado su descenso matemático. Dani Vargas, que fue uno de los artífices del ascenso a Liga Nacional del equipo el curso pasado, se muestra triste y decepcionado por cómo han transcurrido las cosas en el seno del equipo. "Sinceramente, a principios de temporada creía que no tendríamos problemas para salvar la categoría. Incluso, el grupo, para mí, era el mejor de los equipos ibicencos, pero al final se ha ido todo al traste. Ha sido una lástima , pero ha faltado mucho compromiso, de todo el mundo", lamenta. Dani Vargas afronta los últimos partidos de la campaña desilusionado. "A ver cómo acabamos el campeonato. Si hace mucho tiempo que venimos pocos jugadores a entrenar, imagínate ahora... pero bueno, es lo que hay. Trataremos de hacerlo lo más dignamente que podamos", apunta el futbolista andaluz, que no sábe que pasará con su futuro el curso que viene. "No sé qué haré", duda. "Las opciones que tengo son un regional, pero veremos qué ocurre", señala el rojiblanco, quien, de seguir ligado al fútbol, no sabe si lo hará de portero o de jugador.

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