El centrocampista, de frente junto a su compañero de equipo David de Pablos
El centrocampista, de frente junto a su compañero de equipo David de Pablos

David Alba Ser jugador de Tercera División no es nada sencillo. El fútbol en esta categoría es muy egoísta. Son muchas horas de entreno, mucho tiempo de viaje y demasiadas preocupaciones. Los ánimos viven condicionados por el resultado del fin de semana y por la constante preocupación del fin de temporada. Por este motivo, entre otros, futbolistas como Iván Morales deciden estudiar una carrera que, en última instancia, les permita ser dueños de su futuro, evitando -así- depender de la voluntad del fútbol.

Morales estudió Ciencias Empresariales en la Universidad Nacional a Distancia (UNED) y, en la actualidad, trabaja de contable para una empresa ibicenca. Natural de Ciudad Real, llegó a las islas cuando apenas superaba los veinte años, pero estaba ya curtido en Tercera División. Debutó con 19 primaveras en el Gimnástico de Alcázar, club que, recientemente, ha descendido a la Preferente manchega. Sin embargo, su primer paso en la Tercera Balear fue en el Sporting Mahonés menorquín. No sería hasta la temporada siguiente que recalaría en la UD Ibiza-Eivissa.

Cuando dejó la isla atrás quizás pensó que no regresaría (al menos no para vivir). Pero Ibiza tiene un especial magnetismo para las personas. “Vicente Román me ofreció la oportunidad de volver -indica Morales-. Me conocía muy bien porque jugamos juntos en el Ibiza”. En este sentido, el entrenador del San Rafael supo seducir al medio que, por aquel entonces, militaba en el C.D. Ciudad Real. Morales tuvo que sopesar, antes de hacer las maletas, la opción que le estaban brindado. Por un lado, la familia y amigos. Por otro, salida laboral y un proyecto deportivo serio. Tenía 28 años y le apremiaba ocupar su espacio en el mundo.

Tres años después, el San Rafael sigue en Tercera División y el centrocampista sigue peleando por cada pelota en el campo ‘blue’. Las metas son las mismas de las últimas temporadas. “Nuestro objetivo es conseguir la permanencia lo antes posible y, a partir de ahí, quedar lo más arriba que se pueda”, destaca el jugador, que asegura no ser “conformista”. “Me gustan los retos, pero siempre con los pies en a tierra”, asevera. Y si le salen las cuentas a Morales todo irá bien: los números no engañan al contable del San Rafael.

El contable del San Rafael

El centrocampista, de frente junto a su compañero de equipo David de Pablos
El centrocampista, de frente junto a su compañero de equipo David de Pablos
David Alba Ser jugador de Tercera División no es nada sencillo. El fútbol en esta categoría es muy egoísta. Son muchas horas de entreno, mucho tiempo de viaje y demasiadas preocupaciones. Los ánimos viven condicionados por el resultado del fin de semana y por la constante preocupación del fin de temporada. Por este motivo, entre otros, futbolistas como Iván Morales deciden estudiar una carrera que, en última instancia, les permita ser dueños de su futuro, evitando -así- depender de la voluntad del fútbol. Morales estudió Ciencias Empresariales en la Universidad Nacional a Distancia (UNED) y, en la actualidad, trabaja de contable para una empresa ibicenca. Natural de Ciudad Real, llegó a las islas cuando apenas superaba los veinte años, pero estaba ya curtido en Tercera División. Debutó con 19 primaveras en el Gimnástico de Alcázar, club que, recientemente, ha descendido a la Preferente manchega. Sin embargo, su primer paso en la Tercera Balear fue en el Sporting Mahonés menorquín. No sería hasta la temporada siguiente que recalaría en la UD Ibiza-Eivissa. Cuando dejó la isla atrás quizás pensó que no regresaría (al menos no para vivir). Pero Ibiza tiene un especial magnetismo para las personas. "Vicente Román me ofreció la oportunidad de volver -indica Morales-. Me conocía muy bien porque jugamos juntos en el Ibiza". En este sentido, el entrenador del San Rafael supo seducir al medio que, por aquel entonces, militaba en el C.D. Ciudad Real. Morales tuvo que sopesar, antes de hacer las maletas, la opción que le estaban brindado. Por un lado, la familia y amigos. Por otro, salida laboral y un proyecto deportivo serio. Tenía 28 años y le apremiaba ocupar su espacio en el mundo. Tres años después, el San Rafael sigue en Tercera División y el centrocampista sigue peleando por cada pelota en el campo 'blue'. Las metas son las mismas de las últimas temporadas. "Nuestro objetivo es conseguir la permanencia lo antes posible y, a partir de ahí, quedar lo más arriba que se pueda", destaca el jugador, que asegura no ser "conformista". "Me gustan los retos, pero siempre con los pies en a tierra", asevera. Y si le salen las cuentas a Morales todo irá bien: los números no engañan al contable del San Rafael.

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