Imagen de un partido de fútbol base.
Imagen de un partido de fútbol base.

hambredefutbol.com Los éxitos logrados en los últimos años por el FC Barcelona y la Selección Española de Fútbol, basados en un juego alegre y vistoso para el espectador, han originado que todas las hornadas de jóvenes entrenadores en nuestro país se sientan atraídos por este estilo de juego. Un juego combinativo, basado en la posesión de balón, en la movilidad sin balón, y en la idea de que para avanzar, muchas veces es necesario primero dar un  paso hacia atrás. Si el balón es tuyo, no te pueden hacer gol, siempre correrás menos riesgo que persiguiendo la pelota de un lado para otro.
Como hemos dicho antes, muchos son los entrenadores que apuestan por este estilo, pero una cosa es tratar de mantener el balón con los jugadores que disponen Barcelona y la Selección, y otra muy diferente es tratar de mantenerlo con tu equipo, independientemente de la categoría en la que jueguen, desde semi profesional, a fútbol base. Siempre recordaré la anécdota de un compañero de carrera, muy buen jugador de fútbol, que siempre decía, nuestro mister, de lunes a viernes entrenando, siempre insiste, para la pelota, juega, toca, llega el domingo, paras una pelota para jugar en el partido, y lo oyes gritar como un energúmeno en la banda “¡¡¡Pero que haces!!!, ¡Juega para arriba!!! “. Y es que jugar a fútbol, tratar de sacar la pelota desde atrás, combinar en el centro del campo, llevar la pelota de un lado para otro, sin duda, genera un riesgo. Es más fácil perder el balón en zonas más próximas a tu portería, riesgo, que se elimina con el juego directo.
El fútbol profesional está hecho y enfocado para ganar. El objetivo y el rendimiento únicamente se mide por el resultado. Unos optarán a ganar campeonatos, otros equipos optarán simplemente a mantener la categoría, pero al final, el denominador común, lo que importa, lo único que cuenta y lo que se recordará con el tiempo es el resultado, obtener puntos. No hay un estilo mejor o peor. Hay equipos que ganan desde el juego vistoso y la posesión, y equipos que ganan con juego directo y rápidas transiciones, que ni están interesados en tener el balón, y se encuentran más cómodos defendiendo.
Pero otra cosa diferente es el fútbol base. Aquí sería primordial optar por el fútbol combinativo, por intentar sacar la pelota jugada desde atrás, por enseñar a un jugador a que si no ves espacio para adelante, gira y da el balón atrás. Cuantas mas veces se intente jugar el balón, más experiencias reales tendrá el joven futbolista en situaciones competitivas de juego, contra un oponente desconocido. Cuanto más intentemos jugar el balón, mejor será su técnica por la repetición, y más veces tendrá que utilizar el futbolista su mente para resolver diferentes situaciones. En fútbol base, donde una categoría incluye niños nacidos en dos años consecutivos, en ocasiones se enfrentan equipos un año menor a otro, muchos entrenadores, por evitar goleadas cambian su estilo, e intentan defender y olvidarse de tener el balón. Sin embargo, si que he visto equipos perder por goleada, pero jugar contra mayores, que en edad benjamín por ejemplo hay un abismo en cuanto a desarrollo en un solo años, sin renunciar a su estilo, a intentarlo una y otra vez, salga o no salga, aunque me roben la pelota, y eso, a la larga, enriquece mucho más que jugar para marcar los máximos goles posibles dando igual la manera de lograrlos. Tratar de imitar el juego de Barcelona y Selección de estos últimos años, en fútbol base, no es que sea recomendable, es que debería ser obligatorio. Y a todo entrenador que pueda leerme, por el bien del jugador, enséñale a jugar, no quieras sólo enseñarle a ganar.

Artículo de opinión copiado de la web hambredefutbol.com, administrada por Antonio Asensio, exentrenador del Isleño.

El estilo de juego en fútbol base

Imagen de un partido de fútbol base.
Imagen de un partido de fútbol base.
hambredefutbol.com Los éxitos logrados en los últimos años por el FC Barcelona y la Selección Española de Fútbol, basados en un juego alegre y vistoso para el espectador, han originado que todas las hornadas de jóvenes entrenadores en nuestro país se sientan atraídos por este estilo de juego. Un juego combinativo, basado en la posesión de balón, en la movilidad sin balón, y en la idea de que para avanzar, muchas veces es necesario primero dar un  paso hacia atrás. Si el balón es tuyo, no te pueden hacer gol, siempre correrás menos riesgo que persiguiendo la pelota de un lado para otro. Como hemos dicho antes, muchos son los entrenadores que apuestan por este estilo, pero una cosa es tratar de mantener el balón con los jugadores que disponen Barcelona y la Selección, y otra muy diferente es tratar de mantenerlo con tu equipo, independientemente de la categoría en la que jueguen, desde semi profesional, a fútbol base. Siempre recordaré la anécdota de un compañero de carrera, muy buen jugador de fútbol, que siempre decía, nuestro mister, de lunes a viernes entrenando, siempre insiste, para la pelota, juega, toca, llega el domingo, paras una pelota para jugar en el partido, y lo oyes gritar como un energúmeno en la banda “¡¡¡Pero que haces!!!, ¡Juega para arriba!!! “. Y es que jugar a fútbol, tratar de sacar la pelota desde atrás, combinar en el centro del campo, llevar la pelota de un lado para otro, sin duda, genera un riesgo. Es más fácil perder el balón en zonas más próximas a tu portería, riesgo, que se elimina con el juego directo. El fútbol profesional está hecho y enfocado para ganar. El objetivo y el rendimiento únicamente se mide por el resultado. Unos optarán a ganar campeonatos, otros equipos optarán simplemente a mantener la categoría, pero al final, el denominador común, lo que importa, lo único que cuenta y lo que se recordará con el tiempo es el resultado, obtener puntos. No hay un estilo mejor o peor. Hay equipos que ganan desde el juego vistoso y la posesión, y equipos que ganan con juego directo y rápidas transiciones, que ni están interesados en tener el balón, y se encuentran más cómodos defendiendo. Pero otra cosa diferente es el fútbol base. Aquí sería primordial optar por el fútbol combinativo, por intentar sacar la pelota jugada desde atrás, por enseñar a un jugador a que si no ves espacio para adelante, gira y da el balón atrás. Cuantas mas veces se intente jugar el balón, más experiencias reales tendrá el joven futbolista en situaciones competitivas de juego, contra un oponente desconocido. Cuanto más intentemos jugar el balón, mejor será su técnica por la repetición, y más veces tendrá que utilizar el futbolista su mente para resolver diferentes situaciones. En fútbol base, donde una categoría incluye niños nacidos en dos años consecutivos, en ocasiones se enfrentan equipos un año menor a otro, muchos entrenadores, por evitar goleadas cambian su estilo, e intentan defender y olvidarse de tener el balón. Sin embargo, si que he visto equipos perder por goleada, pero jugar contra mayores, que en edad benjamín por ejemplo hay un abismo en cuanto a desarrollo en un solo años, sin renunciar a su estilo, a intentarlo una y otra vez, salga o no salga, aunque me roben la pelota, y eso, a la larga, enriquece mucho más que jugar para marcar los máximos goles posibles dando igual la manera de lograrlos. Tratar de imitar el juego de Barcelona y Selección de estos últimos años, en fútbol base, no es que sea recomendable, es que debería ser obligatorio. Y a todo entrenador que pueda leerme, por el bien del jugador, enséñale a jugar, no quieras sólo enseñarle a ganar. Artículo de opinión copiado de la web hambredefutbol.com, administrada por Antonio Asensio, exentrenador del Isleño.

1 Comentario

  1. El articulo tiene toda la razón del mundo, hay entrenadores que se enorgullecen de ganar una liga de fútbol base, cuando hay jugadores que partido tras partido solamente juegan 1 cuarto. En estas edades se prima el aprendizaje de todos los jugadores…

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