El joven portero, después de un entrenamiento.
El joven portero, después de un entrenamiento.

David Alba John Alexander salió el pasado domingo del Aeropuerto de Ibiza. ¿Su destino? Granada. El portero de 15 años y metro setenta y nueve de altura le ha surgido, gracias al entrenador Manu Tarrazo, la posibilidad de cambiar de aires. De cambiar el mar de Formentera por las almenas de la Alhambra. Colombiano de nacimiento, pero formenterense de adopción, intentará seguir los pasos de Marc Soldat. En la última ciudad conquistada por los cristianos pondrán a prueba su habilidad para comprobar si puede fichar por el Granada Club de Fútbol.

“Agradezco mucho a mis entrenadores en el Formentera y al club el trabajo que han hecho conmigo y también doy las gracias a Manu Tarrazo por la confianza que ha depositado en mí”

A pesar de que es cadete de segundo año, John Alexander ha firmado con el Sant Jordi del Juvenil Nacional -lo que demuestra el potencial del portero-. Precisamente, decidió abandonar Formentera porque el club verdinegro le ofrecía dar un salto beneficioso para su aún corta carrera futbolística. El año pasado ya había debutado con el Formentera de liga nacional con muy buen sabor de boca.

“Mis virtudes son la potencia y la anticipación, pero tengo que pulir muchas cosas aún. De todos modos, voy sin miedo a todos los balones”

Sin embargo, oportunidades como ésta (la de probar por un equipo de Primera División) surgen pocas veces en la vida y avisa que irá a muerte para agradar a los ojeadores granadinos. Y para estos momentos ilusionantes -y complicados- contará con el apoyo de su familia que ha viajado con él a Granada. “Si Dios quiere me quedaré con el Cadete A”, explica el portero que tiene en Iker Casillas su referente. Con mucha humildad, John Alexander cree que sus principales virtudes son “la potencia y la anticipación”, pero admite -por otra parte- que tiene que pulir “muchas cosas”. Es consciente que aún le queda mucho camino por recorrer. No obstante, tiene clara una cosa y avisa: “No importa lo grande que puedan ser los jugadores. Voy sin miedo a todos los balones”.

El Granada pone a prueba el talento de John Alexander

El joven portero, después de un entrenamiento.
El joven portero, después de un entrenamiento.
David Alba John Alexander salió el pasado domingo del Aeropuerto de Ibiza. ¿Su destino? Granada. El portero de 15 años y metro setenta y nueve de altura le ha surgido, gracias al entrenador Manu Tarrazo, la posibilidad de cambiar de aires. De cambiar el mar de Formentera por las almenas de la Alhambra. Colombiano de nacimiento, pero formenterense de adopción, intentará seguir los pasos de Marc Soldat. En la última ciudad conquistada por los cristianos pondrán a prueba su habilidad para comprobar si puede fichar por el Granada Club de Fútbol.
"Agradezco mucho a mis entrenadores en el Formentera y al club el trabajo que han hecho conmigo y también doy las gracias a Manu Tarrazo por la confianza que ha depositado en mí"
A pesar de que es cadete de segundo año, John Alexander ha firmado con el Sant Jordi del Juvenil Nacional -lo que demuestra el potencial del portero-. Precisamente, decidió abandonar Formentera porque el club verdinegro le ofrecía dar un salto beneficioso para su aún corta carrera futbolística. El año pasado ya había debutado con el Formentera de liga nacional con muy buen sabor de boca.
"Mis virtudes son la potencia y la anticipación, pero tengo que pulir muchas cosas aún. De todos modos, voy sin miedo a todos los balones"
Sin embargo, oportunidades como ésta (la de probar por un equipo de Primera División) surgen pocas veces en la vida y avisa que irá a muerte para agradar a los ojeadores granadinos. Y para estos momentos ilusionantes -y complicados- contará con el apoyo de su familia que ha viajado con él a Granada. "Si Dios quiere me quedaré con el Cadete A", explica el portero que tiene en Iker Casillas su referente. Con mucha humildad, John Alexander cree que sus principales virtudes son "la potencia y la anticipación", pero admite -por otra parte- que tiene que pulir "muchas cosas". Es consciente que aún le queda mucho camino por recorrer. No obstante, tiene clara una cosa y avisa: "No importa lo grande que puedan ser los jugadores. Voy sin miedo a todos los balones".

No hay comentarios

Dejar respuesta