Nicolás (i) y Luka Romero posan con el equipaje del Mallorca.

Paco Natera El pasado 18 de diciembre, Fútbol Pitiuso adelantó que el Mallorca estaba muy interesado en hacerse con los servicios del mediocentro benjamín del Sant Jordi Nicolás Barattucci, de 10 años. El responsable del fútbol de formación del club, Carlos Sureda, no dudó en afirmar que el chaval “es muy bueno” y desde entonces no ha perdido de vista la evolución del joven jordier, quien ha vestido ya varias veces la camiseta mallorquinista en torneos a modo de prueba bajo la atenta mirada de los técnicos de la entidad bermellona.

Tras un seguimiento exhaustivo, la perla del Sant Jordi, elegido esta temporada mejor jugador de su categoría y que el curso que viene será alevín, ha acabado enamorando a un Mallorca que ha echado el resto para llevárselo a Son Bibiloni. Mientras, Nicolás está viviendo un sueño ante la esperanzadora aventura que el deporte rey le ha brindado. Su padre, Luis Barattucci explica que su pequeño se encuentra muy feliz e ilusionado. “Está muy contento, la verdad. Nicolás tiene muchas ganas de empezar con su nuevo equipo, aunque ya conoce a todos sus compañeros y entrenadores porque ha jugado algunos torneos con ellos últimamente”, afirmó el que fuera jugador de Racing de Avellaneda.

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“En casa estamos todos muy contentos y cuando acabe el verano nos desplazamos a Mallorca toda la familia, ya que hemos preferido estar cerca de Nicolás en todo momento”, indicó un Luis Barattucci que sólo piensa en que su hijo disfrute. “Lo único verdaderamente importante para mí es que se lo pase bien en su nuevo equipo, que siga aprendiendo y formándose. Ya habrá tiempo para pensar en otras cosas en un futuro”, aseguró el argentino, que valora muy positivamente el proyecto mallorquinista con la cantera. “Están haciendo muy bien las cosas y apuestan por el fútbol base, algo importante y de agradecer”, aseguró.

Nicolás Barattucci sigue los pasos que en su día también dio Luka Romero, dos años mayor. El hijo de Diego Romero, exjugador de Formentera y Sant Jordi, se marchó al Mallorca hace dos temporadas y los técnicos están encantados con su actitud y, sobre todo, con su progreso. “Conocemos muy bien a Luka; es muy amigo de Nicolás”, señaló un Luis Barattucci que espera que su otro hijo, Matías, también acabe jugando en el club bermellón. “Desconozco si acabará ingresando en el Mallorca, algo que quisera, pero si no es así seguro que juega en algún otro equipo”, concluyó este orgulloso padre.

El talento de Nicolás encandila al Mallorca

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