V. R. /noudiari.es Primer Domingo de Mayo. Fiesta en Santa Eulària. Luto en la Peña Deportiva. Todos los días son malos para bajar de categoría, pero algunos, desde luego, son más difíciles de olvidar. Para el equipo de Dani Mori, sin embargo, ha sido un día más en la oficina. Uno cualquiera en el tortuoso camino por el que el entrenador ha timoneado el barco en su travesía por la Segunda División B. Errores vitales, falta de concentración en momentos puntuales y nula capacidad de enmienda desde el banquillo. Lo que ha venido siendo habitual, en síntesis, desde el principio del ejercicio. Nada nuevo, por desgracia para el club.

El técnico no ha conseguido el objetivo por el que se confió en él, la permanencia, pero aún así mantiene el mismo y desconcertante discurso de toda la temporada, ese en el que no se asumen culpas, se piden loas para los jugadores y se alaba el trabajo realizado, ya se gane, se pierda o se empate. El alegato, en definitiva, del conformismo en estado puro y duro.

Tras perder la categoría, Mori ha dicho que está “orgulloso” del trabajo que ha realizado el equipo a lo largo de la campaña y que de igual manera tiene que sentirse todo el pueblo de Santa Eulària, que, según él, no tiene nada que reprocharles. Una exasperante mezcla de contradicción y resignación que desvela el mínimo grado de autoexigencia marcado. “Hemos dado la cara por todo el pueblo: pescadores, carniceros, los que venden coches… Deben estar orgullosos”, ha manifestado exactamente.

El colmo
Ni la gente de Santa Eulària ni la de ningún otro rincón del planeta celebra jamás la derrota de su equipo ni lo hará tampoco el de la Villa del Río, como quiere hacer ver el entrenador de la Peña Deportiva, que no ha cumplido con su misión, de hecho ha estado muy lejos de hacerlo, y en vez de agachar la cabeza y pedir perdón saca pecho. El colmo de todos los límites.

Como casi siempre, para Mori su equipo es mejor que los rivales, aunque al final pierda. O eso se desprende de sus palabras. Sin embargo, algo debe de haber fallado, muy a su pesar, para que haya perdido la categoría, aunque no lo haya podido detectar después de 37 jornadas. “El equipo salió a dar la cara. Todo el mundo nos daba por hundidos. Olé mis futbolistas. Veníamos de un palo duro después de no poder ganar al Cornellà siendo mejores que ellos. Mis jugadores son unos artistas. El tremendo orgullo que siento por haber compartido con ellos esta temporada es increíble. Salen con todas las de ley y hacen un partido perfecto”.

El entrenador ha continuado arrojando flores a sus jugadores, profesionales que cobran por jugar al fútbol y sacar los partidos adelante. “Los dos equipos querían ganar. Sabíamos que los dos buscábamos la victoria en los últimos minutos. He visto una batalla increíble. Fue un espectáculo. Górriz ha entrado pese a estar tocado en el cuádriceps. Éramos conscientes de que en largo iba a hacer daño y ha provocado el penalti”, ha relatado el preparador tras el partido.

Verbosidad reconfortante

“Guille (que falló el penalti) es una de las mejores personas que he conocido y hay que ser honesto para ser valiente. Olé sus narices. Él no es quien tira los penaltis y no ha dudado. No lo ha fallado, el portero la paró y Guille se ha ganado el respeto de Santa Eulària, Baleares y el fútbol en general por su valentía”, ha proseguido Mori, que parecía que había ganado la Liga en vez de haber perdido la categoría.

Sus palabras, sin duda, están claramente dirigidas a los jugadores y no a la gente del club o a la afición. Quizá toda la verbosidad empleada le reconforte a él y a los futbolistas, pero no a la afición, a la que seguramente no le hará mucha gracia el desmesurado dispendio de elogios sin una sola crítica que compartir ante la debacle. Ha querido quedar bien con unos, y se ha olvidado de los otros, de los que han apostado por ellos y al final se han llevado el disgusto.

Ahora ya nada tiene solución para la Peña en lo que queda de temporada, un último partido en casa ante el Villarreal B tan intrascendente como prescindible y tras el que, pase lo que pase, nada va a cambiar. Sin embargo, de cara a la que viene hay posibilidad de hacer un buen equipo, de retener algunas piezas importantes de la plantilla y de volver a ir a por el ascenso, a por la categoría de bronce, que es lo que se merece el pueblo de Santa Eulària, que bajo ningún concepto puede estar hoy orgulloso de lo que ha ocurrido. Faltaría más.

Fiesta en Santa Eulària, luto en la Peña

V. R. /noudiari.es Primer Domingo de Mayo. Fiesta en Santa Eulària. Luto en la Peña Deportiva. Todos los días son malos para bajar de categoría, pero algunos, desde luego, son más difíciles de olvidar. Para el equipo de Dani Mori, sin embargo, ha sido un día más en la oficina. Uno cualquiera en el tortuoso camino por el que el entrenador ha timoneado el barco en su travesía por la Segunda División B. Errores vitales, falta de concentración en momentos puntuales y nula capacidad de enmienda desde el banquillo. Lo que ha venido siendo habitual, en síntesis, desde el principio del ejercicio. Nada nuevo, por desgracia para el club. El técnico no ha conseguido el objetivo por el que se confió en él, la permanencia, pero aún así mantiene el mismo y desconcertante discurso de toda la temporada, ese en el que no se asumen culpas, se piden loas para los jugadores y se alaba el trabajo realizado, ya se gane, se pierda o se empate. El alegato, en definitiva, del conformismo en estado puro y duro. Tras perder la categoría, Mori ha dicho que está “orgulloso” del trabajo que ha realizado el equipo a lo largo de la campaña y que de igual manera tiene que sentirse todo el pueblo de Santa Eulària, que, según él, no tiene nada que reprocharles. Una exasperante mezcla de contradicción y resignación que desvela el mínimo grado de autoexigencia marcado. “Hemos dado la cara por todo el pueblo: pescadores, carniceros, los que venden coches… Deben estar orgullosos”, ha manifestado exactamente.
El colmo Ni la gente de Santa Eulària ni la de ningún otro rincón del planeta celebra jamás la derrota de su equipo ni lo hará tampoco el de la Villa del Río, como quiere hacer ver el entrenador de la Peña Deportiva, que no ha cumplido con su misión, de hecho ha estado muy lejos de hacerlo, y en vez de agachar la cabeza y pedir perdón saca pecho. El colmo de todos los límites. Como casi siempre, para Mori su equipo es mejor que los rivales, aunque al final pierda. O eso se desprende de sus palabras. Sin embargo, algo debe de haber fallado, muy a su pesar, para que haya perdido la categoría, aunque no lo haya podido detectar después de 37 jornadas. “El equipo salió a dar la cara. Todo el mundo nos daba por hundidos. Olé mis futbolistas. Veníamos de un palo duro después de no poder ganar al Cornellà siendo mejores que ellos. Mis jugadores son unos artistas. El tremendo orgullo que siento por haber compartido con ellos esta temporada es increíble. Salen con todas las de ley y hacen un partido perfecto”. El entrenador ha continuado arrojando flores a sus jugadores, profesionales que cobran por jugar al fútbol y sacar los partidos adelante. “Los dos equipos querían ganar. Sabíamos que los dos buscábamos la victoria en los últimos minutos. He visto una batalla increíble. Fue un espectáculo. Górriz ha entrado pese a estar tocado en el cuádriceps. Éramos conscientes de que en largo iba a hacer daño y ha provocado el penalti”, ha relatado el preparador tras el partido.
Verbosidad reconfortante
“Guille (que falló el penalti) es una de las mejores personas que he conocido y hay que ser honesto para ser valiente. Olé sus narices. Él no es quien tira los penaltis y no ha dudado. No lo ha fallado, el portero la paró y Guille se ha ganado el respeto de Santa Eulària, Baleares y el fútbol en general por su valentía”, ha proseguido Mori, que parecía que había ganado la Liga en vez de haber perdido la categoría.
Sus palabras, sin duda, están claramente dirigidas a los jugadores y no a la gente del club o a la afición. Quizá toda la verbosidad empleada le reconforte a él y a los futbolistas, pero no a la afición, a la que seguramente no le hará mucha gracia el desmesurado dispendio de elogios sin una sola crítica que compartir ante la debacle. Ha querido quedar bien con unos, y se ha olvidado de los otros, de los que han apostado por ellos y al final se han llevado el disgusto. Ahora ya nada tiene solución para la Peña en lo que queda de temporada, un último partido en casa ante el Villarreal B tan intrascendente como prescindible y tras el que, pase lo que pase, nada va a cambiar. Sin embargo, de cara a la que viene hay posibilidad de hacer un buen equipo, de retener algunas piezas importantes de la plantilla y de volver a ir a por el ascenso, a por la categoría de bronce, que es lo que se merece el pueblo de Santa Eulària, que bajo ningún concepto puede estar hoy orgulloso de lo que ha ocurrido. Faltaría más.

7 Comentarios

  1. V.R de Nou Diari y Paco Natera de futbol pitiuso, parece que si pudierais matabais a este entrenador y a este equipo. Cada palabra que escribis es con un odio terrible, siempre criticas destructivas, y muy negativas, sobre la Peña Deportiva. Porque tanto odio, que hay detrás. Ni una frase amable, ni una palabra de ánimo, nada.

  2. totalmente de acuerdo con esta crónica parece que hallamos ganado la liga y la realidad es que no se ha pasado en todo el año de la antepenúltima plaza y es el segundo equipo que mas partidos ha perdido 17

  3. Me ofrezo para hacer las maletas del Mister y del director deportivo por la fantastica temporada de ambos…
    Que vuelva Ormachea al tercera y que Barroso sea el entrenador del juvenil y lleve la cantera. No se entiende como gente del pueblo que triunfa fuera no estén en su casa. #ánimopeña

  4. El final que ya se conocía. Hora de dimisiones. Realmente el que tenía que coger la maleta es el señor Dalias máximo responsable de este desastre deportivo. Peor no se han podido hacer las cosas. Es vergonzoso hacer dos equipos recién ascendidos (juvenil y segunda B) y terminar de esta manera. Han fulminado la ilusión de tantas personas. Esa directiva veía como esto iba a llegar y no han hecho absolutamente nada para tratar de remediarlo. Lo del entrenador de risa, de que nos quiere convencer, sinceramente es una categoría que le queda grande. Por favor deje de decir majaderías y marchese para siempre de este club. Todo lo que ha sucedido es lo que se sembró por hacer las cosas como se hicieron, con caprichos de directivos que no tienen ni puta idea de lo que es fútbol además le dieron tanto poder a un secretario técnico que pasará a la historia de esta entidad por tan enorme incompetencia (despedida de futbolistas que no lo merecían, fichajes absurdos, mentir vendiendo ilusión cuando no había nada) Algún equipo habrá echo alguna vez peor temporada que la de nuestros juveniles? se intentó algo distinto? Se busco alguna posible solución? Fue siempre más de lo mismo. Lo dicho, el señor Dalias por decencia y honestidad para casa.

  5. Y tu quién eres “superalo” un mandado del señor Dalias, un directivo perfeccionista del figureo o un pajillero de los que mandan. Dime en qué no estás de acuerdo con lo escrito?? Por cierto cualquiera, repito cualquiera que se fue de este equipo o que malamente echásteis esta o paso la temporada mejor que en la Peña, incluso los que están en equipo regional que son varios. No me voy a extender más por que no hay más tonto que el que en lugar de argumentar no dice más que idioteces. Resentidos debéis estar vosotros porque conmigo y con muchos más os aseguro que no vais a volver a contar. Ya sabéis a tercera listos de pacotilla que estáis donde os corresponde. No me voy a llevar más cabreos que bastante he tenido que tragar con los dos equipazos que nos pusisteis delante incapaces de ganar a nadie. Y tu “superalo” sigue escribiendo a la voz de tu amo.. No sé cómo no se te cae la cara de vergüenza

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