Sebastián Candela/Diario de Ibiza En los tiempos que corren la fidelidad es un bien tan preciado como escaso. En todos los órdenes de la vida. En el deporte, también. Y en el fútbol, mucho más. Hay futbolistas aficionados en Ibiza y Formentera que se cambian de camiseta por cien euros al mes y jugadores que se ofrecen al mejor postor y a los que les importa un pimiento el escudo del club. Lo de la fidelidad futbolística es una leyenda, un cuento chino repleto de traiciones, palabras incumplidas y fracasos personales. Hay una frase que lo resume a la perfección: «Hoy en día la fidelidad solo se ve en los equipos… de sonido». Le viene al pelo. Algunas de las personas que se mueven en el mundo del fútbol base pitiuso saben bastantes cosas de infidelidades y deslealtades porque se han llevado a grupos de chavales de un club a otro por puro egoísmo o despecho. Ocurre cada vez que está a punto de comenzar la temporada y nadie es ajeno a este mercadeo de niños y niñas, fomentado por algunos mal llamados entrenadores, mediocres directivos y muchos padres engreídos. Nadie es ajeno a estos movimientos, empezando por los propios clubes, que hacen la vista gorda escudándose en que ellos hacen lo que hacen todos. Nadie está libre de culpa. Eso sí, reconocen que hoy en día trabajar con la cantera es perder tiempo y dinero. Antes se respetaban lo valores, ahora se compran.

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2 Comentarios

  1. Estoy totalmente de acuerdo con Sebastián, más ahora que parece ser que hay otros valores, que nada tienen que ver con aficiones, sino con talonarios de alto nivel, que buscan desangelar lo que ha costado muchos años conseguir, cantera.

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