Iván Bote dice que Diego Romero se destrozó la nariz al darle un cabezazo

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Una jugada del partido que enfrentó el pasado domingo al Rotlet Molinar y al Son Verí (Foto: Fútbol Balear).

Iván Bote, jugador del Rotlet Molinar que presuntamente agredió al futbolista del Son Verí Diego Romero al finalizar el partido que enfrentó a ambos equipos el pasado domingo, ha hecho pública una nota de prensa donde cuenta su versión de los hechos. El delantero comenta, entre otras cosas, que el excentrocampista del Formentera y del Sant Jordi se lesionó sólo al darle un cabezazo. En el parte médico que informa sobre la lesión del argentino puede leerse: “Pérdida de sustancia en base nasal sobre cartílago de periorificio derecho, así como también una herida inciso contusa suturable. Herida en base nasal tras mordedura intencionada por persona humana”.

A continuación, el comunicado del goleador.

“Después de ya haber pasado un par de dias y de escuchar todo tipo de noticias y relatos de lo sucedido el pasado domingo díaa 15 en el campo de Rotlet Molinar, me gustaría primero de todo desmentir todo tipo de publicaciones como la publicada por el Diario de Mallorca y demás. Yo no he hablado con absolutamente con nadie y si alguien lo ha hecho de mi entorno pero sin dar información de vida personal como se ha hecho público.

Primero de todo creo que es de sabios el saber pedir disculpas tanto, al Son Verí como al Rotlet Molinar por todo en lo que se han visto involucrados ambos clubes. Y a partir de estas líneas me gustaría relatar lo sucedido desde mi punto de vista. En un partido
donde estaban puestos todos los ojos por lo ocurrido en el partido de la primera vuelta, que ya se sabía por todas las partes que iba ser un partido de alto voltaje, tanto por clubes como jugadores e incluso la FFIB, que solicitó desde el principio la presencia de la Policía Nacional.

A partir de aquí, manifestar lo ocurrido en el terreno de juego. Desde el minuto uno hasta el final del encuentro denunciar los insultos y amenazas por parte de 3 jugadores del equipo contrario hacia mí y hacia mi entorno familiar, donde se dedicaron a simular agresiones que nunca hubo, a provocarme con insultos muy groseros y con incluso varias amenazas y a sacarme de mis casillas para cometer un error o una posible expulsión.
Decir que soy un jugador que soy propenso a que me enseñen tarjetas amarillas por ir al límite en jugadas de balón dividido o por protestas al árbitro.

Pues bien, sabiendo y esperando desde el inicio de la semana como iba a ser el encuentro, me mentalicé de que iban a hacer precisamente lo que hicieron y me dediqué única y exclusivamente a jugar y a recibir insultos, amenazas y entradas para mí calificadas como tarjetas rojas que sólo fueron amarillas. Se puede ver en el acta del partido como a mi no me sacaron ninguna tarjeta y a ellos sí. Ambas tarjetas relacionadas con situaciones vividas conmigo. Uno por pedir mi expulsión en una simulación de agresión que no hubo, otro por proporcionarme un codazo en la boca y el último por una entrada por detrás.

En todas estas acciones cualquier persona que presenció el partido podrá decir que ni me reboté ni me encaré con ninguno de ellos ni pedí que el árbitro les sacará tarjeta roja ni nada, simplemente me quedé en el suelo a que me atendieran y seguí jugando. En el minuto 90 de partido, tuve la fortuna de marcar un gol y poner el 3-0 en el marcador. De la rabia y la impotencia de haber sufrido lo que sufrí, en el momento de la celebración me salió dedicarle un par de besos a uno de estos jugadores que estuvieron insultándome y demás.

Bien, en este escrito pedir disculpas por tomar esa decisión porque no está bien hecho lo que hice y pensándolo en frío quiero pedir perdón por eso, pero cuando uno esta a mil revoluciones y aguanta lo que yo tuve que aguantar, fue como una manera de desahogo por mi parte. A partir de ese momento, dos jugadores se dedican a recriminarme mi celebración y lo insultos y amenazas durante el partido van creciendo de barbaridades e incluso a citarme fuera una vez finalizado el encuentro, cito algunas como: “A mi portero eso no se lo haces porque te parte las piernas, gordo de mierda, calvo hijo de puta, etc”.

Sólo faltaba el tiempo añadido y jugadas donde yo participaba, ellos se olvidaban del balón y venían a hacerme daño. Al señalar el pitido final, me dirigí hacia mis compañeros a celebrar la victoria y hacia mi entrenador, el cual se dirige también hacia mí para fundirnos en un abrazo. En ese momento el jugador del Son Veri se dirige hacia mi e incluso cogiéndome por la espalda para insultarme, recriminar mi actitud e incluso citarme fuera con amenazas. Yo me lo aparto y con tres dedos de mi mano izquierda apoyados sobre mi cara le digo que lo que tiene que hacer es callarse que se ha llevado 3 goles. Es cuando él me vuelve a insultar y me proporciona un
cabezazo.

En ese momento yo estoy riéndome con la boca abierta y claro que hay un contacto
con mis dientes, de ahi el alcance de las lesiones. Yo al notar el impacto provocado por el cabezazo mi reacción es la de cerrar la boca y empujarle para quitármelo de encima y es ahí donde mi entrenador presente en todo momento nos aparta tanto a él como a mí.

Yo en ningún momento he ido a agredirle ni a buscar a nadie. Y es por eso que quiero que quede totalmente claro que yo no voy a morder a nadie, que todo viene de una manera fortuita por culpa de un cabezazo recibido por su parte. Yo no niego lo evidente, que él salió mal parado en esa situación y tuvo esa lesión, pero sí que quiero que quede bien claro que yo no voy a agredir a nadie, sino que vienen a mí a buscarme y me dan un cabezazo y la reacción mía de defenderme es la de cerrar la boca y empujarlo a él para quitármelo de encima.

Es más, desde aquí quiero pedirle perdón a él y a toda su familia por haberle echo esas heridas sin querer hacerlas, ya que es un acto de reflejo al haber recibido dicho cabezazo. Quiero destacar, que tanto el trío arbitral como un delegado federativo que había presente como la misma policía ahí presente no presenciaron absolutamente nada y así queda reflejado en el acta del partido.

Para dar por terminado este tema, me gustaría pedir disculpas a mi club , en especial a esos papás y mamás y, sobretodo, a esos niños que me han demostrado que me quieren y me animan. Decirles que esto no es lo que se tiene que ver en un campo de fútbol, que no esta bien hecho y que la violencia ni los insultos ni amenazas llevan a ningún sitio.

Mi mas sincero perdón a todo el mundo que se haya visto afectado por lo ocurrido, que si de mí dependiera volvería atrás y cambiaría mi celebración del gol que es lo único en lo que me equivoqué y pude incitar a la violencia.

Un saludo, Iván Bote”

Iván Bote dice que Diego Romero se destrozó la nariz al darle un cabezazo

Iván Bote, jugador del Rotlet Molinar que presuntamente agredió al futbolista del Son Verí Diego Romero al finalizar el partido que enfrentó a ambos equipos el pasado domingo, ha hecho pública una nota de prensa donde cuenta su versión de los hechos. El delantero comenta, entre otras cosas, que el excentrocampista del Formentera y del Sant Jordi se lesionó sólo al darle un cabezazo. En el parte médico que informa sobre la lesión del argentino puede leerse: "Pérdida de sustancia en base nasal sobre cartílago de periorificio derecho, así como también una herida inciso contusa suturable. Herida en base nasal tras mordedura intencionada por persona humana". A continuación, el comunicado del goleador. "Después de ya haber pasado un par de dias y de escuchar todo tipo de noticias y relatos de lo sucedido el pasado domingo díaa 15 en el campo de Rotlet Molinar, me gustaría primero de todo desmentir todo tipo de publicaciones como la publicada por el Diario de Mallorca y demás. Yo no he hablado con absolutamente con nadie y si alguien lo ha hecho de mi entorno pero sin dar información de vida personal como se ha hecho público. Primero de todo creo que es de sabios el saber pedir disculpas tanto, al Son Verí como al Rotlet Molinar por todo en lo que se han visto involucrados ambos clubes. Y a partir de estas líneas me gustaría relatar lo sucedido desde mi punto de vista. En un partido donde estaban puestos todos los ojos por lo ocurrido en el partido de la primera vuelta, que ya se sabía por todas las partes que iba ser un partido de alto voltaje, tanto por clubes como jugadores e incluso la FFIB, que solicitó desde el principio la presencia de la Policía Nacional.
A partir de aquí, manifestar lo ocurrido en el terreno de juego. Desde el minuto uno hasta el final del encuentro denunciar los insultos y amenazas por parte de 3 jugadores del equipo contrario hacia mí y hacia mi entorno familiar, donde se dedicaron a simular agresiones que nunca hubo, a provocarme con insultos muy groseros y con incluso varias amenazas y a sacarme de mis casillas para cometer un error o una posible expulsión. Decir que soy un jugador que soy propenso a que me enseñen tarjetas amarillas por ir al límite en jugadas de balón dividido o por protestas al árbitro. Pues bien, sabiendo y esperando desde el inicio de la semana como iba a ser el encuentro, me mentalicé de que iban a hacer precisamente lo que hicieron y me dediqué única y exclusivamente a jugar y a recibir insultos, amenazas y entradas para mí calificadas como tarjetas rojas que sólo fueron amarillas. Se puede ver en el acta del partido como a mi no me sacaron ninguna tarjeta y a ellos sí. Ambas tarjetas relacionadas con situaciones vividas conmigo. Uno por pedir mi expulsión en una simulación de agresión que no hubo, otro por proporcionarme un codazo en la boca y el último por una entrada por detrás. En todas estas acciones cualquier persona que presenció el partido podrá decir que ni me reboté ni me encaré con ninguno de ellos ni pedí que el árbitro les sacará tarjeta roja ni nada, simplemente me quedé en el suelo a que me atendieran y seguí jugando. En el minuto 90 de partido, tuve la fortuna de marcar un gol y poner el 3-0 en el marcador. De la rabia y la impotencia de haber sufrido lo que sufrí, en el momento de la celebración me salió dedicarle un par de besos a uno de estos jugadores que estuvieron insultándome y demás.
Bien, en este escrito pedir disculpas por tomar esa decisión porque no está bien hecho lo que hice y pensándolo en frío quiero pedir perdón por eso, pero cuando uno esta a mil revoluciones y aguanta lo que yo tuve que aguantar, fue como una manera de desahogo por mi parte. A partir de ese momento, dos jugadores se dedican a recriminarme mi celebración y lo insultos y amenazas durante el partido van creciendo de barbaridades e incluso a citarme fuera una vez finalizado el encuentro, cito algunas como: “A mi portero eso no se lo haces porque te parte las piernas, gordo de mierda, calvo hijo de puta, etc”. Sólo faltaba el tiempo añadido y jugadas donde yo participaba, ellos se olvidaban del balón y venían a hacerme daño. Al señalar el pitido final, me dirigí hacia mis compañeros a celebrar la victoria y hacia mi entrenador, el cual se dirige también hacia mí para fundirnos en un abrazo. En ese momento el jugador del Son Veri se dirige hacia mi e incluso cogiéndome por la espalda para insultarme, recriminar mi actitud e incluso citarme fuera con amenazas. Yo me lo aparto y con tres dedos de mi mano izquierda apoyados sobre mi cara le digo que lo que tiene que hacer es callarse que se ha llevado 3 goles. Es cuando él me vuelve a insultar y me proporciona un cabezazo. En ese momento yo estoy riéndome con la boca abierta y claro que hay un contacto con mis dientes, de ahi el alcance de las lesiones. Yo al notar el impacto provocado por el cabezazo mi reacción es la de cerrar la boca y empujarle para quitármelo de encima y es ahí donde mi entrenador presente en todo momento nos aparta tanto a él como a mí. Yo en ningún momento he ido a agredirle ni a buscar a nadie. Y es por eso que quiero que quede totalmente claro que yo no voy a morder a nadie, que todo viene de una manera fortuita por culpa de un cabezazo recibido por su parte. Yo no niego lo evidente, que él salió mal parado en esa situación y tuvo esa lesión, pero sí que quiero que quede bien claro que yo no voy a agredir a nadie, sino que vienen a mí a buscarme y me dan un cabezazo y la reacción mía de defenderme es la de cerrar la boca y empujarlo a él para quitármelo de encima.
Es más, desde aquí quiero pedirle perdón a él y a toda su familia por haberle echo esas heridas sin querer hacerlas, ya que es un acto de reflejo al haber recibido dicho cabezazo. Quiero destacar, que tanto el trío arbitral como un delegado federativo que había presente como la misma policía ahí presente no presenciaron absolutamente nada y así queda reflejado en el acta del partido. Para dar por terminado este tema, me gustaría pedir disculpas a mi club , en especial a esos papás y mamás y, sobretodo, a esos niños que me han demostrado que me quieren y me animan. Decirles que esto no es lo que se tiene que ver en un campo de fútbol, que no esta bien hecho y que la violencia ni los insultos ni amenazas llevan a ningún sitio. Mi mas sincero perdón a todo el mundo que se haya visto afectado por lo ocurrido, que si de mí dependiera volvería atrás y cambiaría mi celebración del gol que es lo único en lo que me equivoqué y pude incitar a la violencia. Un saludo, Iván Bote"

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