Por Pablo Sierra del Sol

–Pegué un puñetazo sobre la mesa cuando fallamos el penalti. Es una manera muy injusta de bajar a Tercera. Ni Guille ni los jugadores ni nadie del club se lo merecía.

Dice Joan Marí, Dalias, el presidente de la Peña Deportiva. Su club ha nadado contracorriente toda la temporada para acabar muriendo en la orilla. Después de una segunda vuelta entregada a la épica, la Peña ha descendido de la forma más cruel posible. El penalti fallado por Guille Andrés, en el minuto 89 y en el campo del Ebro, deja al conjunto santaeulaliense sin opciones de salvación una jornada antes de que caiga el telón de la 2017/2018. “El objetivo era llegar vivos hasta la última jornada, como el Formentera, que, de corazón, espero que se salve. Nosotros casi lo conseguimos”, dice Dalias.

Durante las últimas semanas, la permanencia de la Peña parecía un milagro, pero hace poco más de un mes era un objetivo alcanzable. Abril empezó con una victoria contra el Atlético Saguntino que resumía perfectamente la campaña que estaba cuajando el equipo de la Vila des Riu. El rival se pone por delante en los primeros compases, el partido se empata gracias al coraje de Guille Andrés para buscarse las habichuelas a dos palmos de la portería y se termina ganando con un golazo de Salinas y con otro tanto de Pepe Bernal, que ejemplifica el coraje y la fe de una Peña que no arrojó la toalla ni siquiera cuando todo el mundo la dio por desahuciada al llegar la Navidad. Hasta aquel primero de abril nunca habían marcado tres veces en un partido los futbolistas que entrena Dani Mori. La plantilla parecía llegar con fuerzas al sprint decisivo pero la victoria contra los valencianos fue su canto de cisne; el principio del fin de una campaña donde el equipo siempre ha estado en posiciones de descenso o playout.

Ontinyent (derrota por la mínima fuera de casa), Llagostera (empate tras encajar otro gol tempranero y dominar el partido en Santa Eulària), Alcoyano (batacazo sin paliativos ante un rival directo, pero en un campo complicado), Cornellà (otras tablas teniendo que remontar el gol inicial de uno de los gallos de la competición) fueron las estaciones de penitencia. En las últimas cinco jornadas –incluida la derrota contra el Ebro del domingo– la Peña nunca consiguió mandar en el marcador. Hubo ocasiones, muchas, que rozaron el gol. Porteros como el veterano Marcos, del Llagostera, o el jovencísimo Ramón, que debutó en Segunda B sobre el césped de Santa Eulària después de la expulsión de Craviotto, el titular del Cornellà, apagaron las aspiraciones de la Peña con paradas que entrarán directamente en sus vídeocurriculums. Los dos puntos cosechados de los últimos quince que se han puesto en juego convirtieron en imposible escapar del descenso. Salir del pozo fue, no obstante, una ilusión real. Pese al bache final, los 24 puntos que ha conseguido la Peña en los 18 partidos que se han jugado de la segunda vuelta son números de equipo que se salva con holgura, pero resultan insuficientes para arreglar el desaguisado inicial. La pésima primera vuelta es un fantasma que ha perseguido al equipo durante todo el curso. Llegar a la mitad de la liga con apenas doce puntos en el casillero ha sido un lastre imposible de superar. La matemática siempre resulta una jueza implacable.

Las claves del mal inicio

“Ese inicio nos ha lastrado durante toda la campaña”, dice Dalias. Hay que retroceder al verano para entender los motivos de un arranque tan malo. La Peña conoció su ascenso en los despachos empezado el mes de julio. Los rivales le llevaban semanas de ventaja para preparar la temporada. La directiva tuvo que multiplicar esfuerzos para confeccionar una plantilla absolutamente nueva. Igual que le ocurrió al Formentera (que sí mantendría el bloque que había conseguido el campeonato de Tercera la campaña pasada), no fue posible disputar amistosos de nivel. Hubo precipitación a la hora de firmar a varios futbolistas que no dieron el rendimiento esperado y acabaron marchándose del equipo. Mientras las piezas se estaban encajando, la Peña se plantó en la jornada 5 como Perico Delgado en la salida del Tour de 1989: con demasiado tiempo perdido antes de empezar la carrera. Cuatro derrotas y una victoria había firmado la Peña en el primer tramo de liga. Todos los partidos los perdió por la mínima, una constante durante la temporada. Al hablar con jugadores y cuerpo técnico, una palabra se repetía de forma constante semana tras semana para explicar esos tropiezos: “Detalles”.

Decía Enrique Morente que un cantaor podía dominar los palos del flamenco “pero no tener pellizco”. O que, también, era posible “cantar mal pero tener pellizco”, la capacidad para transmitir las honduras de esa pasión convertida en arte. A la Peña, que ha jugado un fútbol canónico en más de un partido, que ha competido en escenarios tan difíciles como Son Moix, el Camp d’Esports de Lleida, el Martínez Valero o el Rico Pérez, le ha faltado una pizquita de magia para resolver en los momentos decisivos. En Navidad se reforzó el plantel con las tablas que aportaban veteranos como el portero Imanol Elías, el santaeulaliense Salinas, que volvió desde el Ebro al club de su infancia, y el ex mallorquinista Pau Cendrós, que decidió volver a competir después de un año sabático. La defensa mejoró mucho, el equipo empezó a desarrollar un juego más compacto, llegaron victorias y varios empates de mérito y todo el mundo creyó que era posible darle la vuelta a la tortilla. ¿Si Santa Eulària fue el primer campo en el que cayó el Mallorca, por qué no se podía soñar con la salvación? Pero la Peña seguía huérfana del pellizquito que mencionaba Morente y la calidad del grupo humano (ayer, los futbolistas y entrenadores eran una piña para arropar a Guille Andrés, “el valiente”, como le llamaron compañeros y técnicos, que tiró un penalti que no debería haber lanzado si Salinas, expulsado, y Rueda, sustituido al estar fundido físicamente, hubiesen estado en el campo) no ha sido suficiente para amarrar varios partidos clave.

La falta de gol

Guille Andrés y Alberto Górriz, dos luchadores que se han desvivido jornada tras jornada en busca del gol, tenían nivel para ser buenos escuderos, pero no para ejercer como arietes de referencia. Porque ha sido el gol la gran asignatura pendiente del equipo. 25 goles en 37 partidos le convierten en el menos goleador del grupo III de la división de bronce. Las estrecheces del presupuesto peñista impidieron a la dirección deportiva buscar uno de esos delanteros que aseguran más de quince tantos por temporada y que son fundamentales en una liga tan igualada como la Segunda B. “En el mercado de invierno, cuando ya teníamos más o menos claro con qué recursos contábamos, era muy difícil encontrar ese tipo de futbolista que define partidos. Además, tampoco era fácil atraer a una estrella de la categoría a un equipo que nada más llevaba doce puntos”, cuenta Joan Marí. Confeccionar también un equipo en División de Honor juvenil no ayudó. Pese a que se fichó a muchos jugadores de fuera de la isla para hacer una plantilla totalmente nueva, la Peña fue mucho menos competitiva en esa aventura. El juvenil no tenía opciones reales de permanencia al acabar la primera vuelta de su liga y, en cambio, le había restado músculo económico al primer equipo. El presidente da su punto de vista: “Es posible que el proyecto de Segunda B se hubiera enfocado de otra manera si no hubiéramos tenido al juvenil compitiendo en División de Honor, pero nos hacía mucha ilusión jugar en esa categoría después del ascenso. El problema es que nos hemos dado cuenta de que es difícil atraer a buenos juveniles, y eso que pagábamos los sueldos más que decentes para la liga que jugábamos. Ibiza sufre el handicap de no contar con una universidad en condiciones”.

Dalias cree que un “club de socios, no uno que funciona como una empresa, como podría ser la UD Ibiza” nunca prosperará en Segunda B, “donde compite contra ciudades de cientos de miles de habitantes”, si no tiene todo el apoyo de toda la isla. “Algo parecido a lo que tiene el Formentera detrás”, especifica. El presidente, además, no se olvida de que la Peña es una entidad polideportiva y que el fútbol no podía convertirse en un monstruo de apetito voraz. “Teníamos muy claro que no íbamos a hacer derroches. Empezando tan tarde a planificar la temporada era imposible tener el presupuesto cerrado antes de que empezara la liga. Por eso, intentamos ser realistas. No hemos hipotecado al club por el capricho de la Segunda B y estoy seguro de que acabaremos el año sin déficit”, dice el presidente.

Tres veces ha estado la Peña Deportiva en Segunda B desde que se creó la categoría de bronce hace cuatro décadas y las tres veces ha descendido. El capitán de la junta directiva no quiere lamentos ni análisis catastrofistas: “Me han preguntado varias veces si esta temporada ha sido un fracaso. Mi respuesta es clara: no. Hay que estar agradecidos por la buena imagen que ha dado la plantilla. Nadie ha bajado los brazos antes de tiempo. Hemos pagado la novatada y aprendido y disfrutado mucho este año. Sería muy bonito regresar en el futuro”. Teóricamente, los peñistas volverán a ser un equipo a batir en la Tercera balear de la temporada 2018/2019. Desde que el club dio un paso adelante a mediados de los noventa –coincidiendo con el primer ascenso a Segunda B–, el objetivo siempre ha sido estar arriba en el futbol de ca nostra. Se han celebrado tres títulos de liga y jugado innumerables playoffs. La intención de la directiva formar una plantilla lo más competitiva posible, como explica Dalias. Donde no se moja el presidente es sobre el futuro de Dani Mori, que en caso de continuar al frente del primer equipo de la Peña cumpliría su cuarta temporada consecutiva. “Cuando se juegue el último partido de liga, este domingo contra el Villarreal B, nos sentaremos a hablar”, dice Joan Marí.

La cruel historia del descenso de una Peña sin pellizco

Por Pablo Sierra del Sol –Pegué un puñetazo sobre la mesa cuando fallamos el penalti. Es una manera muy injusta de bajar a Tercera. Ni Guille ni los jugadores ni nadie del club se lo merecía. Dice Joan Marí, Dalias, el presidente de la Peña Deportiva. Su club ha nadado contracorriente toda la temporada para acabar muriendo en la orilla. Después de una segunda vuelta entregada a la épica, la Peña ha descendido de la forma más cruel posible. El penalti fallado por Guille Andrés, en el minuto 89 y en el campo del Ebro, deja al conjunto santaeulaliense sin opciones de salvación una jornada antes de que caiga el telón de la 2017/2018. "El objetivo era llegar vivos hasta la última jornada, como el Formentera, que, de corazón, espero que se salve. Nosotros casi lo conseguimos", dice Dalias. Durante las últimas semanas, la permanencia de la Peña parecía un milagro, pero hace poco más de un mes era un objetivo alcanzable. Abril empezó con una victoria contra el Atlético Saguntino que resumía perfectamente la campaña que estaba cuajando el equipo de la Vila des Riu. El rival se pone por delante en los primeros compases, el partido se empata gracias al coraje de Guille Andrés para buscarse las habichuelas a dos palmos de la portería y se termina ganando con un golazo de Salinas y con otro tanto de Pepe Bernal, que ejemplifica el coraje y la fe de una Peña que no arrojó la toalla ni siquiera cuando todo el mundo la dio por desahuciada al llegar la Navidad. Hasta aquel primero de abril nunca habían marcado tres veces en un partido los futbolistas que entrena Dani Mori. La plantilla parecía llegar con fuerzas al sprint decisivo pero la victoria contra los valencianos fue su canto de cisne; el principio del fin de una campaña donde el equipo siempre ha estado en posiciones de descenso o playout. Ontinyent (derrota por la mínima fuera de casa), Llagostera (empate tras encajar otro gol tempranero y dominar el partido en Santa Eulària), Alcoyano (batacazo sin paliativos ante un rival directo, pero en un campo complicado), Cornellà (otras tablas teniendo que remontar el gol inicial de uno de los gallos de la competición) fueron las estaciones de penitencia. En las últimas cinco jornadas –incluida la derrota contra el Ebro del domingo– la Peña nunca consiguió mandar en el marcador. Hubo ocasiones, muchas, que rozaron el gol. Porteros como el veterano Marcos, del Llagostera, o el jovencísimo Ramón, que debutó en Segunda B sobre el césped de Santa Eulària después de la expulsión de Craviotto, el titular del Cornellà, apagaron las aspiraciones de la Peña con paradas que entrarán directamente en sus vídeocurriculums. Los dos puntos cosechados de los últimos quince que se han puesto en juego convirtieron en imposible escapar del descenso. Salir del pozo fue, no obstante, una ilusión real. Pese al bache final, los 24 puntos que ha conseguido la Peña en los 18 partidos que se han jugado de la segunda vuelta son números de equipo que se salva con holgura, pero resultan insuficientes para arreglar el desaguisado inicial. La pésima primera vuelta es un fantasma que ha perseguido al equipo durante todo el curso. Llegar a la mitad de la liga con apenas doce puntos en el casillero ha sido un lastre imposible de superar. La matemática siempre resulta una jueza implacable.
Las claves del mal inicio "Ese inicio nos ha lastrado durante toda la campaña", dice Dalias. Hay que retroceder al verano para entender los motivos de un arranque tan malo. La Peña conoció su ascenso en los despachos empezado el mes de julio. Los rivales le llevaban semanas de ventaja para preparar la temporada. La directiva tuvo que multiplicar esfuerzos para confeccionar una plantilla absolutamente nueva. Igual que le ocurrió al Formentera (que sí mantendría el bloque que había conseguido el campeonato de Tercera la campaña pasada), no fue posible disputar amistosos de nivel. Hubo precipitación a la hora de firmar a varios futbolistas que no dieron el rendimiento esperado y acabaron marchándose del equipo. Mientras las piezas se estaban encajando, la Peña se plantó en la jornada 5 como Perico Delgado en la salida del Tour de 1989: con demasiado tiempo perdido antes de empezar la carrera. Cuatro derrotas y una victoria había firmado la Peña en el primer tramo de liga. Todos los partidos los perdió por la mínima, una constante durante la temporada. Al hablar con jugadores y cuerpo técnico, una palabra se repetía de forma constante semana tras semana para explicar esos tropiezos: "Detalles". Decía Enrique Morente que un cantaor podía dominar los palos del flamenco "pero no tener pellizco". O que, también, era posible "cantar mal pero tener pellizco", la capacidad para transmitir las honduras de esa pasión convertida en arte. A la Peña, que ha jugado un fútbol canónico en más de un partido, que ha competido en escenarios tan difíciles como Son Moix, el Camp d'Esports de Lleida, el Martínez Valero o el Rico Pérez, le ha faltado una pizquita de magia para resolver en los momentos decisivos. En Navidad se reforzó el plantel con las tablas que aportaban veteranos como el portero Imanol Elías, el santaeulaliense Salinas, que volvió desde el Ebro al club de su infancia, y el ex mallorquinista Pau Cendrós, que decidió volver a competir después de un año sabático. La defensa mejoró mucho, el equipo empezó a desarrollar un juego más compacto, llegaron victorias y varios empates de mérito y todo el mundo creyó que era posible darle la vuelta a la tortilla. ¿Si Santa Eulària fue el primer campo en el que cayó el Mallorca, por qué no se podía soñar con la salvación? Pero la Peña seguía huérfana del pellizquito que mencionaba Morente y la calidad del grupo humano (ayer, los futbolistas y entrenadores eran una piña para arropar a Guille Andrés, "el valiente", como le llamaron compañeros y técnicos, que tiró un penalti que no debería haber lanzado si Salinas, expulsado, y Rueda, sustituido al estar fundido físicamente, hubiesen estado en el campo) no ha sido suficiente para amarrar varios partidos clave.
La falta de gol Guille Andrés y Alberto Górriz, dos luchadores que se han desvivido jornada tras jornada en busca del gol, tenían nivel para ser buenos escuderos, pero no para ejercer como arietes de referencia. Porque ha sido el gol la gran asignatura pendiente del equipo. 25 goles en 37 partidos le convierten en el menos goleador del grupo III de la división de bronce. Las estrecheces del presupuesto peñista impidieron a la dirección deportiva buscar uno de esos delanteros que aseguran más de quince tantos por temporada y que son fundamentales en una liga tan igualada como la Segunda B. "En el mercado de invierno, cuando ya teníamos más o menos claro con qué recursos contábamos, era muy difícil encontrar ese tipo de futbolista que define partidos. Además, tampoco era fácil atraer a una estrella de la categoría a un equipo que nada más llevaba doce puntos", cuenta Joan Marí. Confeccionar también un equipo en División de Honor juvenil no ayudó. Pese a que se fichó a muchos jugadores de fuera de la isla para hacer una plantilla totalmente nueva, la Peña fue mucho menos competitiva en esa aventura. El juvenil no tenía opciones reales de permanencia al acabar la primera vuelta de su liga y, en cambio, le había restado músculo económico al primer equipo. El presidente da su punto de vista: "Es posible que el proyecto de Segunda B se hubiera enfocado de otra manera si no hubiéramos tenido al juvenil compitiendo en División de Honor, pero nos hacía mucha ilusión jugar en esa categoría después del ascenso. El problema es que nos hemos dado cuenta de que es difícil atraer a buenos juveniles, y eso que pagábamos los sueldos más que decentes para la liga que jugábamos. Ibiza sufre el handicap de no contar con una universidad en condiciones". Dalias cree que un "club de socios, no uno que funciona como una empresa, como podría ser la UD Ibiza" nunca prosperará en Segunda B, "donde compite contra ciudades de cientos de miles de habitantes", si no tiene todo el apoyo de toda la isla. "Algo parecido a lo que tiene el Formentera detrás", especifica. El presidente, además, no se olvida de que la Peña es una entidad polideportiva y que el fútbol no podía convertirse en un monstruo de apetito voraz. "Teníamos muy claro que no íbamos a hacer derroches. Empezando tan tarde a planificar la temporada era imposible tener el presupuesto cerrado antes de que empezara la liga. Por eso, intentamos ser realistas. No hemos hipotecado al club por el capricho de la Segunda B y estoy seguro de que acabaremos el año sin déficit", dice el presidente. Tres veces ha estado la Peña Deportiva en Segunda B desde que se creó la categoría de bronce hace cuatro décadas y las tres veces ha descendido. El capitán de la junta directiva no quiere lamentos ni análisis catastrofistas: "Me han preguntado varias veces si esta temporada ha sido un fracaso. Mi respuesta es clara: no. Hay que estar agradecidos por la buena imagen que ha dado la plantilla. Nadie ha bajado los brazos antes de tiempo. Hemos pagado la novatada y aprendido y disfrutado mucho este año. Sería muy bonito regresar en el futuro". Teóricamente, los peñistas volverán a ser un equipo a batir en la Tercera balear de la temporada 2018/2019. Desde que el club dio un paso adelante a mediados de los noventa –coincidiendo con el primer ascenso a Segunda B–, el objetivo siempre ha sido estar arriba en el futbol de ca nostra. Se han celebrado tres títulos de liga y jugado innumerables playoffs. La intención de la directiva formar una plantilla lo más competitiva posible, como explica Dalias. Donde no se moja el presidente es sobre el futuro de Dani Mori, que en caso de continuar al frente del primer equipo de la Peña cumpliría su cuarta temporada consecutiva. "Cuando se juegue el último partido de liga, este domingo contra el Villarreal B, nos sentaremos a hablar", dice Joan Marí.

4 Comentarios

  1. A casa señor Dalias. Después de una temporada cómo está, que nos cuenta. Bla bla bla, historias para no dormir. Cómo le gusta el sillón señor Dalias, después del tremendo fracaso donde no han hecho nada por tratar de reconducir la situación no queda otra que la dimisión de esa junta directiva. Si dicen que están felices y se sienten orgullosos después del temporadon de los juveniles y la calamidad del segunda B que han batido todos los récords negativos, es para echarse a llorar.

    • Llevas toda la temporada igual, escribiendo comentarios en contra de la peña, cada vez que sale un artículo, aprovechas para lanzar la pullita.
      Utilizas nombres como el de, socio sufridor, Luca, Francisco…creo que todos sabemos quien eres, ya te lo dije antes, pasa página, tanto odio no es bueno, sigue tu camino.

      !Endevant Penya!

      • Que intereses tienes tu en la Peña???
        La Peña ha hecho una temporada para olvidar, en 2ªB y en División de honor y tenemos que estar calladitos, eso es lo que tu propones, pues nada a la sopa boba!!!!

  2. Alucinante este “superalo”
    Debemos aplaudir lo realizado por la Peña esta temporada porque ir en contra es de resentidos y malas personas verdad? Tu quién eres, para quien escribes, yo lo tengo claro y todo el que te lea imagino que también. Porque me dices que soy y escribo con tal o cual nombre?
    Lo debes decir porque es lo que tú haces. No te da vergüenza defender lo indefendible. Tu si que eres un resentido que además seguro que no has pagado ni el carnet de socio. Te lo regalarían para que dijeras estás tonterías aquí cuando en la junta directiva se sintieran atacados. Tu y toda esa gente lo que tenéis que hacer es marcharos como lo han pedido otros muchos aquí mismo, debéis agachar la cabeza y asumir vuestros errores que han sido muchos y las consecuencias son las que son o acaso estamos inventando algo? Estoy dispuesto a poner mi nombre, apellidos y número de carnet aquí si tú lo haces.. Quieres y puedes hacerlo adivino “superalo” listillo?.. veremos quién eres y si es cierto eso que quieres dejar entrever para salvar a los tuyos metiendo esa mierda con tus comentarios. Nadie os cree, pandilla de figurones. Habéis tirado y jugado con la ilusión de muchos aficionados. Marcharos de una vez. Convocar elecciones que sería lo justo en estás circunstanciad y presentaros, tu con ellos listillo, defensor de causas pérdidas y veréis donde os ponen los socios.

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