El técnico peñista, durante un partido de este curso.
El técnico peñista, durante un partido de este curso.

diariodeibiza.es Roberto en puerta. Defensa para Aparicio, Villodre, Vallori (aquella mítica doble V en el eje de la zaga que tanto respeto infundía) y Paquito Maline. En el centro del campo, Xicu Grimaldo, Íñigo y Salazar llevando las riendas del equipo. Y arriba un tridente mortal: Tino para rematar los centros que servían Guarte desde la izquierda y Rueda desde la derecha. En Santa Eulària muchos se acuerdan de esta alineación. El tiempo ha pasado, pero su recuerdo es imborrable. Casi una década después –aquel once data de la campaña 2005/2006–, el equipo que Paco Marín llevó al título de Tercera supone el mejor arranque peñista en la división balear.

El segundo proyecto de Mario Ormaechea en Santa Eulària es, con las estadísticas en la mano, un calco de aquel legendario plantel. En la jornada 11 del campeonato, el catalán ha coleccionado 24 puntos, ha anotado 20 goles y solo ha recibido nueve. De haber sumado un empate más, sus cifras alcanzarían a las de Marín en el primer tercio de la 05/06. Sus 25 puntos en el primer acto liguero, el terreno donde se calibra las opciones que va a tener una formación en el torneo de la regularidad, no han sido superados desde entonces. Tan solo el propio Ormaechea en su bautizo en el banquillo de la Peña y el asturiano Luis Rueda, en el primero de los dos cursos que entrenó en la Villa del Río, pudieron igualarlo.

La Peña 2.0 del rocoso Mario sería de récord si el Mallorca B no se hubiera cruzado en su camino. El comienzo del filial bermellón no tiene parangón en el grupo XI desde que el balompié se modernizó en el rompedor verano de 1995. Entonces, en aras del espectáculo y la comercialización de un deporte que descubría el maná de la explotación de los derechos televisivos se aumentó a tres el número de cambios, se generalizó el uso de los dorsales fijos y, sobre todo, tras haberse cargado tres años antes la cesión al portero, se premió la valentía subiendo de dos a tres puntos el botín del partido ganado.

Así, 18 temporadas después del cambio de puntuación, ningún equipo había protagonizado la misma machada que los mallorquinistas: sumar 33 de 33 en las primeras once fechas ligueras. Ni siquiera los potentes equipos que preparaba el Constancia a principio de siglo y que se auparon a la primera plaza en seis otoños casi consecutivos –los de 1997, 98, 99, 2001, 02 y 04– alcanzaron este hito, pese a que varios de ellos lograron permanecer invictos. Tampoco lo consiguió el otro gigante mallorquín. El Atlético Baleares se paseó en el primer tercio de las temporadas 2000/2001 y 2007/2008. De hecho, los 31 puntos alcanzados por los blanquiazules hace trece años era el tope hasta el fin de semana pasado, tiempo de la undécima victoria seguida de los nins de Pep Alomar.

El precedente de sa Deportiva
Sin embargo, la hazaña del Mallorca B sí que tiene precedente. También arrasaba, goleaba y vestía de rojo. En Santa Eulària también recuerdan, pero por sufrir su potencial, los nombres de Artabe, Cristo, Cruz, Vicente Román y… Ormaechea. Los tres últimos, entrenadores en la actualidad, acabarían enfundándose la camiseta de la Peña Deportiva, pero entonces, camino del olímpico 1992, estaban volcados en devolver a la Sociedad Deportiva Eivissa a Segunda B. Como los palmesanos, ganaron sus primeros once duelos y, casualmente, ‘descansaron’ empatando el duodécimo. Con 34 goles a favor, sa Deportiva era un rodillo. El bloque de Alomar ha anotado uno más. Y el paralelismo no acaba ahí: si Cedric, la perla nigeriana de la cantera mallorquinista, lidera el pichichi con doce tantos, un jovencito Ormaechea de solo 23 tacos llevaba los mismos a las órdenes de Roberto Puerto.

Volviendo al presente, ¿sería la Peña un líder con pobre puntaje si el Mallorca B no hubiera descendido? La hemeroteca dice rotundamente que no. Incluso, los 24 puntos peñistas les permitirían superar al Poblense que comandaba la tabla a estas alturas de la película en la 2003/2004. En el margen de una victoria (es decir, con 25, 26 ó 27 puntos) se encontrarían otros diez de los últimos 18 líderes históricos del archipiélago. Curiosamente, la de Paco Marín, que entonó el segundo alirón blanco en Tercera, marchaba en una posición peor que la actual. Iba tercera. Su progresión hasta la jornada 38 fue imparable.

La Peña y sus números de líder

El técnico peñista, durante un partido de este curso.
El técnico peñista, durante un partido de este curso.
diariodeibiza.es Roberto en puerta. Defensa para Aparicio, Villodre, Vallori (aquella mítica doble V en el eje de la zaga que tanto respeto infundía) y Paquito Maline. En el centro del campo, Xicu Grimaldo, Íñigo y Salazar llevando las riendas del equipo. Y arriba un tridente mortal: Tino para rematar los centros que servían Guarte desde la izquierda y Rueda desde la derecha. En Santa Eulària muchos se acuerdan de esta alineación. El tiempo ha pasado, pero su recuerdo es imborrable. Casi una década después –aquel once data de la campaña 2005/2006–, el equipo que Paco Marín llevó al título de Tercera supone el mejor arranque peñista en la división balear. El segundo proyecto de Mario Ormaechea en Santa Eulària es, con las estadísticas en la mano, un calco de aquel legendario plantel. En la jornada 11 del campeonato, el catalán ha coleccionado 24 puntos, ha anotado 20 goles y solo ha recibido nueve. De haber sumado un empate más, sus cifras alcanzarían a las de Marín en el primer tercio de la 05/06. Sus 25 puntos en el primer acto liguero, el terreno donde se calibra las opciones que va a tener una formación en el torneo de la regularidad, no han sido superados desde entonces. Tan solo el propio Ormaechea en su bautizo en el banquillo de la Peña y el asturiano Luis Rueda, en el primero de los dos cursos que entrenó en la Villa del Río, pudieron igualarlo. La Peña 2.0 del rocoso Mario sería de récord si el Mallorca B no se hubiera cruzado en su camino. El comienzo del filial bermellón no tiene parangón en el grupo XI desde que el balompié se modernizó en el rompedor verano de 1995. Entonces, en aras del espectáculo y la comercialización de un deporte que descubría el maná de la explotación de los derechos televisivos se aumentó a tres el número de cambios, se generalizó el uso de los dorsales fijos y, sobre todo, tras haberse cargado tres años antes la cesión al portero, se premió la valentía subiendo de dos a tres puntos el botín del partido ganado. Así, 18 temporadas después del cambio de puntuación, ningún equipo había protagonizado la misma machada que los mallorquinistas: sumar 33 de 33 en las primeras once fechas ligueras. Ni siquiera los potentes equipos que preparaba el Constancia a principio de siglo y que se auparon a la primera plaza en seis otoños casi consecutivos –los de 1997, 98, 99, 2001, 02 y 04– alcanzaron este hito, pese a que varios de ellos lograron permanecer invictos. Tampoco lo consiguió el otro gigante mallorquín. El Atlético Baleares se paseó en el primer tercio de las temporadas 2000/2001 y 2007/2008. De hecho, los 31 puntos alcanzados por los blanquiazules hace trece años era el tope hasta el fin de semana pasado, tiempo de la undécima victoria seguida de los nins de Pep Alomar. El precedente de sa Deportiva Sin embargo, la hazaña del Mallorca B sí que tiene precedente. También arrasaba, goleaba y vestía de rojo. En Santa Eulària también recuerdan, pero por sufrir su potencial, los nombres de Artabe, Cristo, Cruz, Vicente Román y... Ormaechea. Los tres últimos, entrenadores en la actualidad, acabarían enfundándose la camiseta de la Peña Deportiva, pero entonces, camino del olímpico 1992, estaban volcados en devolver a la Sociedad Deportiva Eivissa a Segunda B. Como los palmesanos, ganaron sus primeros once duelos y, casualmente, ‘descansaron’ empatando el duodécimo. Con 34 goles a favor, sa Deportiva era un rodillo. El bloque de Alomar ha anotado uno más. Y el paralelismo no acaba ahí: si Cedric, la perla nigeriana de la cantera mallorquinista, lidera el pichichi con doce tantos, un jovencito Ormaechea de solo 23 tacos llevaba los mismos a las órdenes de Roberto Puerto. Volviendo al presente, ¿sería la Peña un líder con pobre puntaje si el Mallorca B no hubiera descendido? La hemeroteca dice rotundamente que no. Incluso, los 24 puntos peñistas les permitirían superar al Poblense que comandaba la tabla a estas alturas de la película en la 2003/2004. En el margen de una victoria (es decir, con 25, 26 ó 27 puntos) se encontrarían otros diez de los últimos 18 líderes históricos del archipiélago. Curiosamente, la de Paco Marín, que entonó el segundo alirón blanco en Tercera, marchaba en una posición peor que la actual. Iba tercera. Su progresión hasta la jornada 38 fue imparable.

1 Comentario

  1. ¿Sus números de líder? ¿Pero no va a nueve puntos del Mallorca B? El filial sí que tiene números de líder y de récord. La Peña no, principalmente porque no va primero. Es de cajón…

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