Once titular del Algeciras el pasado domingo en Santa Eulalia.
Once titular del Algeciras el pasado domingo en Santa Eulalia.

europasur.es Se habla mucho de que el Algeciras puede sufrir mañana una especie de psicosis si los minutos avanzan y no consigue marcar ante la Peña Deportiva Santa Eulalia. Se dice que la decepción ante la Arandina está muy reciente todavía, que en el Nuevo Mirador puede volver a planear la sombra del fracaso. Sin embargo, el rival también tiene motivos para ponerse nervioso, especialmente si se le viene a la mente el gran varapalo sufrido hace dos temporadas, cuando los ibicencos perdieron el ascenso a Segunda B en Lorca en el tiempo añadido.

La Peña Deportiva se llevó un mazazo en toda regla hace dos campañas, más cruel incluso que el padecido por los de Mere hace dos semanas. El cuadro ibicenco, dirigido ya entonces por Mario Ormaechea, perdió la eliminatoria de campeones ante La Hoya Lorca en el último suspiro. Los blancos igualaron en Santa Eulalia 3-3 en un partido vibrante, frenético en el que llegaron a ir perdiendo por 1-3 pero salieron con vida. Tanto es así que en la vuelta, en el Artés Carrasco, los baleares se adelantaron por medio de Diego Piquero en el minuto 22. Los de Ormaechea acariciaban ya el ascenso cuando en el 93 (el árbitro había añadido hasta el 95) Meca marcó el decisivo gol de los murcianos para delirio de los 3.000 espectadores que ya se veían sin alcanzar el sueño.

La pasada temporada el rival algecirista fue apeado en la primera ronda de la fase de ascenso por el Anguiano, un equipo riojano de buen recuerdo para los aficionados de la vecina Balompédica. Los de Ormaechea empataron a uno a domicilio pero cayeron derrotados en casa por la mínima en un otro chasco para la entidad, más reciente pero menos doloroso sin duda que el vivido en Lorca.

El próximo domingo uno de los dos clubes volverá a agregar a su historia una página triste al tiempo que el otro se ilusiona con la posibilidad más cercana de subir a la categoría de bronce. Así es el fútbol, tan grande que no entiende de medias tintas.

Los fantasmas recientes de la Peña y el Algeciras

Once titular del Algeciras el pasado domingo en Santa Eulalia.
Once titular del Algeciras el pasado domingo en Santa Eulalia.
europasur.es Se habla mucho de que el Algeciras puede sufrir mañana una especie de psicosis si los minutos avanzan y no consigue marcar ante la Peña Deportiva Santa Eulalia. Se dice que la decepción ante la Arandina está muy reciente todavía, que en el Nuevo Mirador puede volver a planear la sombra del fracaso. Sin embargo, el rival también tiene motivos para ponerse nervioso, especialmente si se le viene a la mente el gran varapalo sufrido hace dos temporadas, cuando los ibicencos perdieron el ascenso a Segunda B en Lorca en el tiempo añadido.La Peña Deportiva se llevó un mazazo en toda regla hace dos campañas, más cruel incluso que el padecido por los de Mere hace dos semanas. El cuadro ibicenco, dirigido ya entonces por Mario Ormaechea, perdió la eliminatoria de campeones ante La Hoya Lorca en el último suspiro. Los blancos igualaron en Santa Eulalia 3-3 en un partido vibrante, frenético en el que llegaron a ir perdiendo por 1-3 pero salieron con vida. Tanto es así que en la vuelta, en el Artés Carrasco, los baleares se adelantaron por medio de Diego Piquero en el minuto 22. Los de Ormaechea acariciaban ya el ascenso cuando en el 93 (el árbitro había añadido hasta el 95) Meca marcó el decisivo gol de los murcianos para delirio de los 3.000 espectadores que ya se veían sin alcanzar el sueño.La pasada temporada el rival algecirista fue apeado en la primera ronda de la fase de ascenso por el Anguiano, un equipo riojano de buen recuerdo para los aficionados de la vecina Balompédica. Los de Ormaechea empataron a uno a domicilio pero cayeron derrotados en casa por la mínima en un otro chasco para la entidad, más reciente pero menos doloroso sin duda que el vivido en Lorca.El próximo domingo uno de los dos clubes volverá a agregar a su historia una página triste al tiempo que el otro se ilusiona con la posibilidad más cercana de subir a la categoría de bronce. Así es el fútbol, tan grande que no entiende de medias tintas.

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