En fútbol, los equipos viven de los goles para lograr victorias y son los delanteros los encargados de enviar para la jaula los balones que llegan a sus botas. Los referentes en ataque se cotizan al alza si ven puerta con regularidad, pero muchas veces, no por no promediar muchos goles se es peor killer que otros. Es el caso de Mateu Ferrer, que llegó al Ibiza en el mercado de invierno pasado procedente del Eldense y, pese a que la temporada anterior sólo clavó 5 chicharros en 12 partidos, demostró que es un gran delantero centro y por eso se ha ganado continuar una campaña más vistiendo la camiseta celeste en Tercera División. El atacante, autor de un póker de goles en la 2017-2018 frente al Mercadal, no piensa en otra cosa que martillear con su percutor las porterías rivales la próxima sesión y convencer al míster Ñoño Méndez de su letal pegada, que pondrá al servicio del Ibiza en su objetivo de luchar de nuevo por el ascenso a Tercera División. El martillo de Inca está ya como loco porque el balón eche ya a rodar.

Martillo percutor Mateu Ferrer

En fútbol, los equipos viven de los goles para lograr victorias y son los delanteros los encargados de enviar para la jaula los balones que llegan a sus botas. Los referentes en ataque se cotizan al alza si ven puerta con regularidad, pero muchas veces, no por no promediar muchos goles se es peor killer que otros. Es el caso de Mateu Ferrer, que llegó al Ibiza en el mercado de invierno pasado procedente del Eldense y, pese a que la temporada anterior sólo clavó 5 chicharros en 12 partidos, demostró que es un gran delantero centro y por eso se ha ganado continuar una campaña más vistiendo la camiseta celeste en Tercera División. El atacante, autor de un póker de goles en la 2017-2018 frente al Mercadal, no piensa en otra cosa que martillear con su percutor las porterías rivales la próxima sesión y convencer al míster Ñoño Méndez de su letal pegada, que pondrá al servicio del Ibiza en su objetivo de luchar de nuevo por el ascenso a Tercera División. El martillo de Inca está ya como loco porque el balón eche ya a rodar.

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