Newman debutó la pasada jornada tras un año en el dique seco.

Más vale tarde que nunca. Es lo que ha debido pensar el jugador de la Peña Deportiva Newman cuando, tras muchos e interminables meses en el dique seco por una lesión de pubis, fue convocado la pasada jornada para el partido de Sóller. Su debut, no obstante, no fue el deseado, ya que el mediocentro fue expulsado con roja directa siete minutos después de pisar el terreno de juego tras sustituir a Da Silva en el 81 al cometer falta sobre un rival. “Las ganas que tenía de fútbol después de un año me jugaron una mala pasada, aunque la infracción fue muy rigurosa”, comenta el peñista, que vuelve a sonreír: “Estoy muy contento por regresar, pero, sobre todo, por conseguir los tres puntos en un partido muy trabajado. Ahora, tendré una semanita más para ponerme a tope”.
La derrota del Poblense y del Formentera le vino de perlas al conjunto de Mario Ormaechea, que ha puesto más tierra de por medio respecto a sus rivales directos. Ahora, los blancos se distancian del segundo en 15 puntos, una cifra realmente escandalosa cuando restan once partidos para el final del campeonato, es decir, 33 puntos. Preguntado por si ve al plantel cantando el alirón, Newman prefiere no mojarse y habla de la rigidez de la plantilla a la hora de competir. “Te aseguro que no pensamos en otra cosa que no sea el siguiente partido. Si la gente hubiera podido ver nuestras caras después del encuentro de Sóller entendería la exigencia que caracteriza a este equipo. No hubo el más mínimo festejo. Es más, parecía que hubiéramos perdido, puesto que no acabamos de estar contentos por cómo nos salió el encuentro. Esta actitud que nos impone el míster es lo que nos hace realmente fuertes”.
El centrocampista no achaca la intachable temporada de la Peña a su calidad. De hecho, sostiene que no son mejores que sus más inmediatos perseguidores. Relaciona el éxito del colectivo al trabajo diario y a la intensidad que imprime el cuerpo técnico en cada entrenamiento. “No somos tan buenos, para nada. Sólo hay que ver el choque del domingo pasado contra el penúltimo de la tabla. Metimos el 0-2 en el minuto 89. Sacar adelante todos los partidos nos cuestan sudor y sangre. La diferencia más bien radica en el aspecto físico, que nos da un plus”, aclara el jugador.

El jugador, en un partido de la anterior campaña.

Lo que está claro es que la Peña, gane o no la Liga, sí jugará la promoción para intentar subir a Segunda División B, a pesar de nos ser oficialmente su objetivo esta temporada. Sólo una catástrofe, poco probable, alejaría a la escuadra de Mario Ormaechea del play-off. Otro cantar será ascender. “Llegado el caso de jugar la liguilla, tienes las mismas opciones que tu rival. Es sumamente complicado, pero por ambición no nos va a ganar nadie. Aún así, primero hay que hacer los deberes y no menospreciar a nadie”, asevera Newman, cuyo único deseo es poder entrenar con sus compañeros con normalidad a la espera de ganarse el aliento del míster. “Cuando llevas tanto tiempo lesionado, en lo único que piensas es en entrar en la dinámica de trabajo del grupo para ganarte el puesto como uno más. Obviamente, me gustaría disfrutar de los máximos minutos posibles, puesto que en fútbol si no eres ambicioso algo falla. Sé que el míster no me va a regalar nada, aunque confío en adaptarme bien al sistema y conseguir la confianza del entrenador de aquí al final”, subraya.
Newman, que sabe muy bien cómo se siente un futbolista cuando no puede jugar por mor de una lesión, tuvo palabras de apoyo hacia los jugadores que en estos momentos ocupan la enfermería del club. “Me gustaría dar ánimos a mis compañeros José Luis, Carvajal, De Pablos y Ausín. Las lesiones son lo peor de este deporte y la verdad es que lo pasas francamente mal. Y más aún cuando ves a tu equipo consiguiendo cosas bonitas. Posiblemente, estos cuatro compañeros son los de más calidad de la Peña y los echamos mucho de menos”, concluye el mediocentro, que también quiso felicitar a Berto, que recientemente ha sido padre. “Quisiera darle la enhorabuena”.

Newman: “No somos tan buenos. Sacar adelante los partidos nos cuesta sudor y sangre”

Newman debutó la pasada jornada tras un año en el dique seco.

Más vale tarde que nunca. Es lo que ha debido pensar el jugador de la Peña Deportiva Newman cuando, tras muchos e interminables meses en el dique seco por una lesión de pubis, fue convocado la pasada jornada para el partido de Sóller. Su debut, no obstante, no fue el deseado, ya que el mediocentro fue expulsado con roja directa siete minutos después de pisar el terreno de juego tras sustituir a Da Silva en el 81 al cometer falta sobre un rival. "Las ganas que tenía de fútbol después de un año me jugaron una mala pasada, aunque la infracción fue muy rigurosa", comenta el peñista, que vuelve a sonreír: "Estoy muy contento por regresar, pero, sobre todo, por conseguir los tres puntos en un partido muy trabajado. Ahora, tendré una semanita más para ponerme a tope".
La derrota del Poblense y del Formentera le vino de perlas al conjunto de Mario Ormaechea, que ha puesto más tierra de por medio respecto a sus rivales directos. Ahora, los blancos se distancian del segundo en 15 puntos, una cifra realmente escandalosa cuando restan once partidos para el final del campeonato, es decir, 33 puntos. Preguntado por si ve al plantel cantando el alirón, Newman prefiere no mojarse y habla de la rigidez de la plantilla a la hora de competir. "Te aseguro que no pensamos en otra cosa que no sea el siguiente partido. Si la gente hubiera podido ver nuestras caras después del encuentro de Sóller entendería la exigencia que caracteriza a este equipo. No hubo el más mínimo festejo. Es más, parecía que hubiéramos perdido, puesto que no acabamos de estar contentos por cómo nos salió el encuentro. Esta actitud que nos impone el míster es lo que nos hace realmente fuertes".
El centrocampista no achaca la intachable temporada de la Peña a su calidad. De hecho, sostiene que no son mejores que sus más inmediatos perseguidores. Relaciona el éxito del colectivo al trabajo diario y a la intensidad que imprime el cuerpo técnico en cada entrenamiento. "No somos tan buenos, para nada. Sólo hay que ver el choque del domingo pasado contra el penúltimo de la tabla. Metimos el 0-2 en el minuto 89. Sacar adelante todos los partidos nos cuestan sudor y sangre. La diferencia más bien radica en el aspecto físico, que nos da un plus", aclara el jugador.

El jugador, en un partido de la anterior campaña.
Lo que está claro es que la Peña, gane o no la Liga, sí jugará la promoción para intentar subir a Segunda División B, a pesar de nos ser oficialmente su objetivo esta temporada. Sólo una catástrofe, poco probable, alejaría a la escuadra de Mario Ormaechea del play-off. Otro cantar será ascender. "Llegado el caso de jugar la liguilla, tienes las mismas opciones que tu rival. Es sumamente complicado, pero por ambición no nos va a ganar nadie. Aún así, primero hay que hacer los deberes y no menospreciar a nadie", asevera Newman, cuyo único deseo es poder entrenar con sus compañeros con normalidad a la espera de ganarse el aliento del míster. "Cuando llevas tanto tiempo lesionado, en lo único que piensas es en entrar en la dinámica de trabajo del grupo para ganarte el puesto como uno más. Obviamente, me gustaría disfrutar de los máximos minutos posibles, puesto que en fútbol si no eres ambicioso algo falla. Sé que el míster no me va a regalar nada, aunque confío en adaptarme bien al sistema y conseguir la confianza del entrenador de aquí al final", subraya.
Newman, que sabe muy bien cómo se siente un futbolista cuando no puede jugar por mor de una lesión, tuvo palabras de apoyo hacia los jugadores que en estos momentos ocupan la enfermería del club. "Me gustaría dar ánimos a mis compañeros José Luis, Carvajal, De Pablos y Ausín. Las lesiones son lo peor de este deporte y la verdad es que lo pasas francamente mal. Y más aún cuando ves a tu equipo consiguiendo cosas bonitas. Posiblemente, estos cuatro compañeros son los de más calidad de la Peña y los echamos mucho de menos", concluye el mediocentro, que también quiso felicitar a Berto, que recientemente ha sido padre. "Quisiera darle la enhorabuena".


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