¿Se puede tener un mejor debut?

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Thierry posa en el Mini Estadi, donde hizo de juez de línea en el Barça B VS Ejea de Segunda B.

Que Thierry Torres es uno de los colegiados ibicencos de Tercera División con más proyección no lo puede poner en duda nadie. Hace cuatro temporadas, cuando decidió colgar las botas en el Portmany (se formó en su cantera hasta completar el ciclo juvenil) para apostar por el silbato, el árbitro de Sant Antoni, de 22 años, era un joven ambicioso y deportista que perseguía un sueño y, a tenor de lo logrado hasta ahora, pese a la dificultad que entraña, va camino de lograrlo o, al menos, acercarse mucho. “Me gustaría arbitrar algún día en Primera División”, anhela el trencilla, quien este fin de semana ha dado un paso de gigante en su desafío personal de alcanzar su meta. Y es que ha debutado como auxiliar en Segunda División B.

Y el decorado de este estreno no ha podido ser más atractivo y emocionante. No en vano, Thierry Torres hizo de línea en el partido que enfrentó el pasado sábado al Barcelona B y al Ejea, cuyo resultado final fue 0-1. “Fue el escenario ideal para mi primer partido en Segunda B”, afirma el colegiado, que no puede ocultar su felicidad tras haber formado parte del trío arbitral en un enfrentamiento con tanto aliciente. “Nos fue muy bien, el juego transcurrió con normalidad y ganó el equipo visitante, pese al dominio del Barça, pero así es el fútbol”, sentencia el sanantoniense, que dice haber corrido “tres kilómetros y medio” durante el primer tiempo, cuando le tocó marcar el fuera de juego al plantel que entrena García Pimienta.

Tras esta inolvidable experiencia, Thierry Torres ya piensa en modo Tercera División y la próxima jornada será el encargado de dirigir el partido que enfrenta al Murense y al Mallorca B, pero sueña con volver a ejercer de línea en otro duelo del fútbol de bronce. “Lo normal es que me toque otro partido más, ya que somos muchos árbitros en Baleares, pero estaré preparado para cuando llegue la ocasión”, aclara el joven colegiado, a quien le encantaría pitar algún en la máxima categoría del fútbol español. “Es tremendamente complicado llegar a la élite porque la exigencia que hay, en cuanto a exámenes teóricos, prácticos y físicos es brutal, además de tener mucha suerte. Pero bueno, no pierdo la esperanza”, finaliza el trencilla.

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