La natación pitiusa vuelve a celebrar un éxito de alcance nacional. David Cardona Vega se colgó este fin de semana la medalla de bronce en la prueba de 200 metros libres del Campeonato de España Alevín, una de las competiciones más exigentes del calendario nacional, en la que se dan cita los mejores nadadores del país de esta categoría.
El deportista ibicenco del CN Eivissa completó una carrera muy seria para detener el cronómetro en 2:15.78, un registro que le permitió subir al tercer escalón del podio y confirmar la magnífica progresión que viene mostrando durante toda la temporada.
El Nacional Alevín no entiende de favoritismos. Cada prueba reúne a decenas de jóvenes talentos que llegan después de meses de preparación y con el objetivo de pelear por las medallas. En ese escenario de máxima igualdad, David supo competir con la tranquilidad de los grandes deportistas. Midió perfectamente el esfuerzo, mantuvo un ritmo constante y respondió cuando la carrera entró en su momento decisivo para asegurar un bronce de enorme prestigio.
Este resultado no es fruto de la casualidad. Detrás hay muchas horas de entrenamiento, disciplina y una evolución que se ha ido consolidando competición tras competición. El joven nadador lleva tiempo destacando en el panorama balear y ahora también empieza a hacerlo en el ámbito nacional, donde ya puede presumir de haber subido al podio en un Campeonato de España.
La medalla de Cádiz supone, además, un reconocimiento al trabajo que se realiza desde la natación ibicenca. Cada éxito de un deportista de la isla es también el reflejo del esfuerzo de entrenadores, clubes y familias que acompañan a estos jóvenes en un camino tan exigente como ilusionante.
Con este bronce, David Cardona no solo añade un resultado brillante a su palmarés. También envía un mensaje de futuro. Aún está dando sus primeros pasos en la competición nacional y ya ha demostrado que puede mirar de tú a tú a los mejores nadadores de España de su generación.
El podio de Cádiz es una recompensa al trabajo realizado hasta ahora, pero también una invitación a seguir soñando. Porque cuando el talento se une al esfuerzo, los límites siempre están un poco más lejos.



















































































