El Class destroza al Morón y acaricia la final por el ascenso

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Morón-CBSA-3

El Class Bàsquet Sant Antoni aterrizó en Morón con ganas de revancha y salió del Pabellón Alameda dejando un mensaje brutal al resto de aspirantes al ascenso: este equipo va muy en serio. El conjunto de Josep Maria Berrocal firmó una exhibición descomunal para aplastar al CB Morón por un contundente 67-98 y dejar prácticamente encarrilado el pase a la final definitiva por el ascenso a Primera FEB.

No fue una victoria cualquiera. Fue un golpe encima de la mesa. Un partido de esos que cambian el tono de un playoff. El Class borró de la pista a un Morón que hace dos años le arrebató el sueño del ascenso en una eliminatoria todavía marcada en rojo en la memoria de Sa Pedrera. Esta vez la historia fue muy distinta. Esta vez el equipo ibicenco no dejó espacio para el drama.

Y eso que el inicio no fue sencillo. El Morón arrancó enchufado, moviendo bien el balón y castigando desde el perímetro con un acierto tremendo. El Alameda apretaba y el conjunto sevillano encontraba puntos con facilidad, mientras el Class sobrevivía gracias al músculo interior de Emil Stoilov y al descaro ofensivo de Kai Johnson. Los locales cerraron el primer cuarto por delante (22-16) y parecía que la batalla prometía otra noche larga.

Pero ahí apareció el verdadero Sant Antoni. El equipo que ha llegado lanzado al tramo decisivo de la temporada. El bloque que juega con confianza, personalidad y una sensación permanente de peligro. El segundo cuarto cambió completamente el partido.

Berrocal ajustó atrás, el equipo elevó el nivel físico y Morón empezó a chocar una y otra vez contra un muro. El parcial visitante fue creciendo mientras Kai Johnson comenzaba a incendiar el partido con su talento. Rodrigo Gómez, precisamente un ex del Morón, clavó dos triples que silenciaron el pabellón y empezaron a abrir la herida local. El Class empezó a correr, a dominar el rebote y a jugar con una fluidez espectacular en ataque. Cuando el partido llegó al descanso, los ibicencos ya mandaban con autoridad (40-46).

Lo mejor todavía estaba por llegar.

Porque el tercer cuarto fue directamente un destrozo competitivo. Una exhibición total de carácter, físico y baloncesto. Ahí apareció un Nikola Zizic gigantesco, dominando absolutamente la pintura en ambos lados de la cancha. Rebotes, puntos, intimidación y una presencia demoledora que terminó de romper mentalmente al Morón.

El Class olió sangre y fue despiadado. Solarin castigaba desde fuera, Paz sumaba con inteligencia, Johnson seguía haciendo daño en cada transición y el equipo ibicenco empezó a correr como un vendaval. El Morón se deshacía. Literalmente. Cada ataque visitante era una tortura para los sevillanos, incapaces de frenar una maquinaria perfectamente engrasada.

El +20 cayó como una losa sobre el Alameda. Y el Class no levantó el pie.

En el último cuarto llegó el festival definitivo. Gantt apareció con varios triples demoledores, Blat manejó el ritmo con madurez y los de Berrocal jugaron con la ansiedad de un Morón completamente desbordado. El marcador empezó a adquirir tintes históricos. El Class estaba disfrutando. Y mucho.

Cada posesión visitante era un puñetazo más sobre la eliminatoria. Cada canasta acercaba un poco más al conjunto ibicenco a otra final por el ascenso. El 67-98 final resumió perfectamente lo que ocurrió sobre la pista: una exhibición absoluta de un equipo que atraviesa el mejor momento del curso.

Kai Johnson terminó como MVP con una actuación deslumbrante: 16 puntos, rebotes, asistencias, recuperaciones y la sensación permanente de estar por encima del partido. Pero esto fue una obra colectiva. Un equipo en mayúsculas. Un bloque que juega, defiende y compite como los equipos que terminan subiendo.

Ahora queda rematar la faena el próximo sábado en un Pabellón Siroko Sa Pedrera que ya se prepara para otra noche grande. Muy grande.

El Class Sant Antoni ya toca con los dedos la final.
Y ahora mismo, pocos equipos transmiten tanto miedo como este.

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