El Ibiza que todavía no se ve entero

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Iker Varela y Ander Yoldi ya han sido titulares en las dos primeras jornadas y conocen desde dentro las virtudes y las carencias de un equipo profundamente renovado. Los dos admiten que todavía falta tiempo y continuidad, pero asumen la exigencia de un proyecto construido para mirar hacia arriba: «Tenemos que conseguir que no sean pinceladas, sino lo normal y lo común».

Iker Varela y Ander Yoldi fueron presentados este martes como nuevos jugadores de la UD Ibiza, aunque a estas alturas lo de «nuevos» empieza a quedarse corto.

Los dos han sido titulares en Antequera y frente al Rayo Majadahonda. Varela ya sabe incluso lo que es marcar con la camiseta celeste después del gol que inició la reacción del 2-0 al 2-2 en El Maulí.

Por eso su presentación llegó en un momento interesante. Ya no hablan únicamente desde las expectativas que tenían cuando aceptaron venir a la isla. Han disputado 180 minutos de competición, han sufrido la primera derrota, han celebrado la primera victoria y empiezan a conocer desde dentro las virtudes y los problemas de un equipo prácticamente reconstruido durante el verano.

Y los dos fueron bastante claros.

Hay mucho por hacer.

Varela señala un problema concreto

Iker Varela no necesitó refugiarse en lugares comunes cuando le preguntaron por este comienzo de temporada.

El extremo reconoció que una de las dificultades está apareciendo precisamente cuando el Ibiza pierde la pelota.

«Nos está costando cuando no tenemos el balón. Tenemos que hacer mucho más todos, desde arriba hasta abajo», admitió.

La frase tiene interés porque llega después de dos partidos en los que el Ibiza ha encajado cuatro goles y ha atravesado fases en las que el rival ha conseguido hacerle daño cuando el encuentro se ha abierto.

Antequera fue el primer aviso. El conjunto andaluz castigó una transición después de un córner favorable a los celestes y también aprovechó dos acciones de estrategia. El propio Raúl Llona fue muy crítico posteriormente con esas concesiones.

Contra el Majadahonda hubo victoria, pero tampoco un partido completamente controlado. Los madrileños encontraron situaciones para hacer daño y consiguieron empatar en el tramo final antes de que el gol de Mazeya en el descuento dejara los tres puntos en Can Misses.

Varela, sin embargo, introduce un elemento necesario para entender este comienzo.

El tiempo.

«Esto es un proceso», explicó antes de recordar que buena parte del equipo lleva muy poco trabajando junta.

No lo utiliza para negar los problemas.

Lo utiliza para contextualizarlos.

Yoldi encuentra una definición bastante precisa

Ander Yoldi siguió una línea parecida.

El navarro recordó que durante el verano han cambiado muchas cosas simultáneamente dentro del Ibiza. Míchel Sanz estrenó dirección deportiva, llegó un cuerpo técnico nuevo y una parte muy importante del vestuario procede de otros clubes.

Construir mecanismos colectivos con tantas piezas diferentes requiere semanas.

«Todo requiere su tiempo y las cosas no salen de la noche a la mañana», señaló.

Pero Yoldi dejó después una frase bastante más interesante.

Hablando de lo ocurrido frente al Majadahonda, considera que ya pudieron apreciarse «pinceladas y detalles» de aquello que el equipo pretende hacer.

Y añadió:

«Tenemos que conseguir que no sean pinceladas, sino lo normal y lo común».

Probablemente ahí esté una de las mejores definiciones de estas primeras jornadas.

Porque el Ibiza ha enseñado momentos buenos.

El problema está en prolongarlos.

De Antequera a Can Misses

En El Maulí hubo un tramo especialmente revelador.

Después de verse 2-0 abajo muy pronto, el Ibiza reaccionó. Durante los últimos 20-25 minutos de la primera mitad consiguió llevar el juego hacia campo contrario, encontró mejores asociaciones y empató con los goles de Varela y Pedro Ortiz.

Llona consideró posteriormente que aquella había sido la mejor fase de su equipo.

Pero no duró.

Contra el Majadahonda volvió a suceder algo parecido desde otro escenario. El primer tiempo fue incómodo y el rival llegó a estrellar un balón en el poste. En el descanso hubo movimientos: Pablo Busto y Víctor García sustituyeron a Hugo San y David Astals y el equipo mejoró tras la reanudación.

Theo Valls hizo el 1-0.

Parecía el momento para gobernar definitivamente el encuentro.

No ocurrió.

El Majadahonda siguió dentro del partido hasta encontrar el empate en el minuto 82. Después apareció Mazeya para decidirlo en el descuento.

Dos encuentros diferentes y una coincidencia: los mejores momentos del Ibiza todavía aparecen por tramos.

Exactamente las pinceladas de las que habla Yoldi.

Tiempo, pero también exigencia

Hay una diferencia importante entre pedir paciencia y rebajar las expectativas.

Ni Varela ni Yoldi hicieron lo segundo.

El Ibiza ha confeccionado una plantilla para mirar hacia arriba y dentro del vestuario no parece existir demasiado interés en esconderlo.

Varela habló abiertamente de esa presión.

«Si quieres aspirar a algo grande tienes que tener en cuenta que hay una exigencia por parte del club, de la afición y de nosotros mismos», aseguró.

Es una declaración que encaja con el mensaje transmitido desde los despachos durante todo el verano. Míchel Sanz ya fue contundente en junio cuando aseguró que el objetivo era preparar un equipo capacitado para ascender a Segunda División.

La exigencia, por tanto, no ha aparecido después de la derrota en Antequera.

Venía incorporada al proyecto.

Yoldi tampoco parece incómodo con ella. Después de una campaña anterior complicada, entiende su llegada a Ibiza como la oportunidad de competir por algo diferente.

«Lo veo como un aliciente, para nada como un peso», explicó.

Tiempo para crecer, sí.

Pero sin esconder para qué se ha construido esta plantilla.

Dos presentados que ya son titulares

Existe además una curiosidad alrededor de la presentación.

Varela y Yoldi comparecieron oficialmente ante los medios cuando deportivamente ya llevan ventaja.

Llona los ha colocado en el once inicial en las dos primeras jornadas.

No han necesitado esperar demasiado para encontrar espacio.

Y tampoco parecen dos futbolistas destinados a ocupar posiciones rígidas.

Varela puede desenvolverse por ambas bandas y también en zonas interiores. Yoldi se siente especialmente cómodo arrancando desde la izquierda, aunque puede aparecer por la derecha o actuar más cerca del delantero.

Esa movilidad ofrece alternativas en una zona del campo en la que el Ibiza dispone de perfiles bastante diferentes.

Yoldi, además, llegó a la Liga después de una pretemporada especialmente productiva en ataque. Él mismo reconoció este martes que aquellos números tienen ahora un valor relativo.

Lo que cuenta empieza aquí.

Ibiza les ha sorprendido por otra razón

La presentación dejó también una coincidencia curiosa.

Los dos esperaban encontrarse un buen club.

No tanto lo que encontraron.

Varela explicó que la estructura interna y la manera de trabajar le sorprendieron desde su llegada. Yoldi, que había pedido referencias a antiguos compañeros antes de tomar la decisión, habló de unas instalaciones y una infraestructura que considera propias del fútbol profesional.

Es un detalle que puede parecer secundario, pero tiene relación con lo que la entidad intenta conseguir.

El Ibiza compite actualmente en Primera Federación, aunque lleva años manteniendo estructuras desarrolladas durante su etapa en Segunda División.

Para atraer futbolistas que manejan otras alternativas, ese entorno también cuenta.

En el caso de Varela, además, la llamada fue directa. Míchel Sanz y Raúl Llona le explicaron personalmente el proyecto y el jugador entendió rápidamente que Ibiza era el destino adecuado.

Yoldi encontró otro incentivo: cambiar una temporada difícil por un escenario en el que se le propone competir por la zona alta.

Dos caminos distintos para llegar al mismo vestuario.

El siguiente examen ya está aquí

La victoria frente al Majadahonda ha rebajado la urgencia después del tropiezo inicial, pero no ha eliminado aquello que debe mejorar el equipo.

Cuatro goles marcados.

Cuatro recibidos.

Una victoria.

Una derrota.

Y suficientes momentos de buen fútbol para comprobar el potencial de la plantilla, aunque todavía demasiado espaciados para convertirlos en una constante.

El sábado, contra el Sant Andreu, Can Misses volverá a medir esa evolución.

Yoldi quiere además que el estadio tenga un papel importante durante la temporada. El navarro percibió ilusión en la grada durante el primer encuentro en casa y considera fundamental convertir Can Misses en un lugar donde los puntos cueste mucho sacarlos.

La receta parece sencilla.

Mantener lo bueno durante más minutos.

Corregir lo que ocurre cuando se pierde el balón.

Y conseguir que tantos jugadores recién llegados empiecen a moverse como un bloque.

Después de dos jornadas, Yoldi encontró una manera bastante precisa de resumirlo:

«Tenemos que conseguir que no sean pinceladas, sino lo normal y lo común».

Por ahora son pinceladas.

El sábado llega otra oportunidad para comprobar si empiezan a repetirse.

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