La controversia por el desenlace de la Liga Benjamín de Ibiza ha dejado una consecuencia que va mucho más allá de quién termine levantando el título. Jordi Horrach, presidente de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB), denunció públicamente los insultos y ataques personales que recibió a través de un mensaje enviado por una persona molesta con las decisiones adoptadas en la competición.
El dirigente balear compartió las capturas del texto en sus redes sociales. En ellas aparecen graves descalificaciones, insultos reiterados y acusaciones dirigidas tanto a la Federación como a su máximo responsable. Un mensaje que, según explicó, le ha llevado a plantearse acciones legales.
Sin embargo, la reflexión de Horrach no se centró tanto en defender una decisión federativa como en denunciar una situación que considera cada vez más preocupante. Porque el conflicto nace en una competición de niños de siete y ocho años, una circunstancia que, a su juicio, debería invitar a la calma y no a la confrontación.
«Hace dos años que trabajamos para erradicar la violencia física y verbal de nuestro fútbol», recordó el presidente federativo, que lamentó que todavía sigan produciéndose comportamientos de este tipo fuera de los terrenos de juego.
La publicación ha abierto un debate que trasciende al caso concreto. En el fútbol base se habla mucho de educación, respeto y valores, pero episodios como este evidencian que todavía queda camino por recorrer. No por lo que hacen los niños, sino por la actitud de algunos adultos cuando las cosas no salen como esperan.
Horrach fue contundente al calificar estos hechos como intolerables y especialmente graves por afectar a una categoría de formación. Su mensaje final fue una llamada al sentido común en un momento de máxima tensión alrededor de una competición que debería servir para aprender, disfrutar y crecer.
Porque cuando los insultos sustituyen al diálogo, el verdadero problema deja de estar en el resultado de un partido. Y pasa a estar en las gradas, en las redes sociales o en la pantalla de un teléfono móvil. Ahí es donde el fútbol base tiene todavía una batalla pendiente.
El Puig d’en Valls se desmarca de los insultos y respalda la actuación de la Federación
La polémica que rodea el desenlace de la Liga Benjamín de Ibiza sigue generando reacciones. Después de que el presidente de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares (FFIB), Jordi Horrach, denunciara públicamente los graves insultos recibidos a raíz del caso, el Club Deportivo Puig d’en Valls ha querido salir al paso para desvincularse por completo de esos hechos.
La entidad de la parroquia de Santa Eulària difundió un comunicado oficial en el que deja claro que no tiene ninguna relación con el mensaje ofensivo que ha circulado en redes sociales ni con las descalificaciones dirigidas hacia responsables federativos o directivos.
El club fue contundente al mostrar su rechazo a cualquier comportamiento de este tipo y recordó que siempre ha mantenido una actitud de respeto hacia las decisiones adoptadas por los organismos competentes. En este sentido, el Puig d’en Valls manifestó públicamente su conformidad con las resoluciones emitidas por la Federación y los distintos comités encargados de estudiar el caso.
Además, la entidad quiso marcar distancias con cualquier manifestación violenta, ya sea física o verbal, insistiendo en que los insultos, amenazas o ataques personales no tienen cabida en el deporte ni representan los valores que defiende el club.
Desde el Puig d’en Valls también lamentaron que el nombre de la entidad haya aparecido vinculado a comportamientos individuales que consideran inaceptables. Por ello, recalcaron que seguirán trabajando para fomentar valores como el respeto, el compañerismo y el juego limpio, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego.
El comunicado llega apenas una hora después de la publicación realizada por Jordi Horrach y busca rebajar la tensión generada alrededor de una controversia que ha trascendido el ámbito deportivo para abrir un debate más amplio sobre el comportamiento de algunos adultos en el fútbol base.
Mientras continúa la discusión sobre el desenlace de la competición, el Puig d’en Valls ha querido dejar una postura clara: respeto a las decisiones federativas y tolerancia cero frente a cualquier forma de violencia verbal.



















































































