Ramiro González revela que afrontó el encuentro ante el Yeclano con solo 15 jugadores disponibles y cuatro bajas. La Peña, todavía sin ganar en Segunda RFEF, volvió a competir y reaccionó con diez y 0-1 en contra: «Somos un equipo limitado en ese aspecto, pero sin lamentaciones».
La clasificación dice que la Peña Deportiva tiene un punto de seis posibles. Ramiro González salió este domingo del Municipal mirando también otra realidad, una que no aparece en ninguna tabla: los recursos con los que su equipo está intentando competir en Segunda RFEF.
El empate ante el Yeclano (1-1) dejó el primer punto de la temporada, pero también descubrió hasta qué punto empieza a estar exigida una plantilla que afrontó la segunda jornada con solo 15 futbolistas disponibles y cuatro bajas. Pese a ello, la Peña se sintió superior durante diferentes fases del encuentro y, cuando el partido se puso realmente cuesta arriba, consiguió levantarse.
«Nos hemos presentado con quince, tenemos cuatro bajas y echamos de menos a los compañeros. Somos un equipo limitado en ese aspecto, pero sin lamentaciones», reconoció Ramiro tras el encuentro.
Ahí puede estar una de las primeras historias importantes de la temporada en Santa Eulària. La Peña ha regresado a Segunda RFEF sabiendo que no dispone del margen de otros proyectos de la categoría. Y cuando empiezan a faltar futbolistas, esa diferencia se hace todavía más visible.
Lo interesante es comprobar qué ocurre entonces.
Por ahora, la Peña compite.
«Creo que hemos sido mejores»
Ramiro no utilizó las ausencias para justificar el empate. De hecho, su análisis del encuentro fue bastante más ambicioso.
«Hemos tenido una primera parte más bien plácida. El equipo se encontraba súper bien y creo que hemos sido superiores en la primera parte ante un equipo muy bueno», explicó.
La sensación del entrenador fue incluso más allá: «En el cómputo general creo que hemos sido mejores, con once y con diez. Si alguien ha buscado la portería rival hemos sido nosotros».
Es una lectura interesante después de lo sucedido también en la primera jornada. La Peña perdió ante la Deportiva Minera por 1-0 con un gol en el minuto 85 después de haber mantenido el partido abierto prácticamente hasta el final. Una semana después ha vuelto a competir ante un Yeclano que llegaba a Santa Eulària después de estrenarse con victoria frente al Atlético Baleares.
El balance es escaso en puntos, pero bastante menos pobre en sensaciones.
Dos jornadas siguen siendo una muestra demasiado pequeña para extraer conclusiones importantes. Sí permiten, al menos, una primera constatación: el regreso a Segunda RFEF no ha colocado todavía a la Peña ante una realidad competitiva que le venga grande.
El siguiente desafío será transformar esa competitividad en victorias.
El partido se puso en el peor sitio
Hubo un momento en el que todo pareció ponerse de cara.
La expulsión de Sebastián Holgado al comienzo de la segunda mitad dejó al Yeclano con diez futbolistas y ofreció a la Peña una oportunidad importante para atacar el encuentro. Sin embargo, esa superioridad duró poco. Souley vio posteriormente la segunda amarilla y devolvió la igualdad numérica.
Ramiro fue muy crítico con la decisión arbitral y habló abiertamente de «compensación».
«Sabemos todos por matemáticas que va a compensar en cualquier momento. Cualquiera que haya visto el partido por la tele o aquí lo ha visto», afirmó el entrenador, que tampoco entendió la acción que provocó la expulsión de su jugador: «No sabemos el porqué, porque en ningún momento Suli saca las manos».
La Peña perdió así la ventaja que había encontrado al comienzo de la segunda mitad y recibió inmediatamente otro golpe. Dani Herrera adelantó al Yeclano y el partido pasó en muy poco tiempo de ofrecer una oportunidad a presentar uno de los escenarios más incómodos posibles: 0-1, diez contra diez y una plantilla con muy pocas alternativas disponibles.
Fue entonces cuando apareció la parte del encuentro que más valoró Ramiro.
Cuando peor pintaba, la Peña fue hacia delante
El gol del Yeclano podía haber terminado de romper el partido. No ocurrió.
La Peña buscó el empate y lo encontró por medio de Ander Montori, uno de los futbolistas que mejor representa la continuidad entre el equipo que consiguió el ascenso y el que ahora intenta hacerse sitio en Segunda RFEF.
Montori fue una pieza fundamental durante la pasada temporada y vuelve a aparecer cuando la Peña necesita goles en una categoría diferente. Su cabezazo permitió igualar el encuentro y abrió un tramo final en el que los de Santa Eulària no parecieron conformarse con salvar el punto.
Eso fue precisamente lo que quiso destacar Ramiro.
«Cuando te ves diez contra diez, con 0-1 y a remolque, tomando buenas decisiones, da orgullo», explicó.
Y añadió otra frase que ayuda a entender lo que pretende de este equipo: «Si alguien ha querido buscar los tres puntos en casa, con diez, hemos sido nosotros. Supongo que la gente lo entiende hoy».
La Peña tuvo incluso la posibilidad de completar la remontada. Ya en el descuento, Samu Pinto dispuso de una ocasión para hacer el 2-1, pero el guardameta visitante evitó el gol.
No hubo victoria. Sí hubo reacción.
La otra batalla de esta temporada
La Peña tiene ahora un punto y continúa buscando su primer triunfo desde el regreso a Segunda RFEF. Pero quizá la cuestión más interesante después de las dos primeras jornadas no sea todavía cuántos puntos tiene, sino cómo está compitiendo para conseguirlos.
Ramiro ha insistido desde el verano en definir cada partido como una final semanal. Tiene sentido en un proyecto donde perder cuatro futbolistas reduce considerablemente las posibilidades del entrenador y obliga a exprimir prácticamente cada recurso disponible.
Esa puede convertirse en una de las batallas silenciosas de la temporada.
Competir contra rivales con buenas plantillas, pero también contra las lesiones, las sanciones, una rotación corta y todas las dificultades que acompañan a un club que afronta Segunda RFEF desde una realidad diferente a la de muchos de sus adversarios.
«Estoy muy orgulloso de los jugadores», resumió Ramiro después del empate.
La Peña todavía no ha ganado. Tampoco ha dado señales de sentirse inferior.
Tiene un punto de seis y mucho campeonato por delante. Lo que empiezan a contar sus primeros 180 minutos es otra cosa: para mantenerse en Segunda RFEF tendrá que convivir muchas veces con sus propios límites.
Y aprender a competir por encima de ellos.









































