1-3. La Peña se queda sin gasolina y Ramiro admite que competir ya no basta

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Primer plano de las botas y las piernas de un futbolista sobre el césped artificial
El desgaste físico de la plantilla vuelve a estar en el centro de las explicaciones de Ramiro González tras la derrota ante el Atlético Baleares.

El equipo de Santa Eulària pierde ante el Atlético Baleares (1-3), encadena su tercera derrota y continúa colista con cuatro puntos de 27. Su entrenador vuelve a señalar el desgaste físico de una plantilla sin apenas alternativas: «Es evidente que el equipo en las segundas partes cae».

La Peña Deportiva sigue sin encontrar la manera de salir de una situación que se agrava con cada jornada. Este domingo perdió por 1-3 ante el Atlético Baleares, en un Municipal que registró su mejor entrada de la temporada, y volvió a quedarse sin puntos después de un encuentro en el que consiguió mantenerse con opciones hasta la segunda mitad. El equipo de Ramiro González continúa último, con cuatro puntos de 27 posibles, y acumula ya siete derrotas en nueve partidos.

La clasificación empieza a reflejar una realidad difícil de disimular. La Peña compite durante muchos minutos, encuentra momentos para discutir los partidos y sigue mostrando una actitud que su entrenador defiende públicamente. Sin embargo, todo eso está resultando insuficiente para sumar. Los errores propios, la falta de acierto y, especialmente, el desgaste físico están dejando al equipo sin respuestas cuando los encuentros entran en su fase decisiva.

«Estamos compitiendo bien cada semana, lo que pasa es que el fútbol ya no sirve lo de competir», reconoció Ramiro después de la derrota.

El Atlético Baleares se adelantó por medio de Andone, pero la Peña consiguió llegar al descanso con empate gracias a un penalti transformado por Montori. Antes, ambos equipos se habían quedado con diez jugadores tras las expulsiones de Edu Frías y Nofre Riera. En la segunda mitad, Bonet devolvió la ventaja a los visitantes y Álvaro Martín estableció el 1-3 definitivo.

La diferencia volvió a aparecer después del descanso, precisamente donde Ramiro lleva semanas advirtiendo de que su equipo está encontrando mayores dificultades.

Un equipo que acusa los minutos

Las palabras del entrenador después del derbi balear enlazan directamente con lo que viene explicando desde la victoria ante el Orihuela. Entonces reveló que la Peña estaba entrenando algunas jornadas con apenas doce o trece futbolistas, que acumulaba siete bajas y que preparar los partidos con normalidad se había convertido en una tarea especialmente complicada.

La situación no ha mejorado lo suficiente y sus consecuencias empiezan a resultar evidentes en el rendimiento del equipo.

«Están todos cansados, están todos tiesos, vienen desde hace un mes jugando lo mismo, todos los minutos, y es complicado», explicó Ramiro.

El técnico considera que sus futbolistas están realizando un esfuerzo considerable para mantenerse competitivos, pero admite que el desgaste termina pasando factura. Frente al Atlético Baleares volvió a encontrarse con un rival que, además de disponer de jugadores de mayor experiencia, pudo utilizar los cambios para mantener el ritmo durante la segunda parte.

«Compiten mientras el físico te da», resumió.

Ramiro fue especialmente claro al comparar las posibilidades de ambos equipos. A su juicio, la calidad individual de los futbolistas del Atlético Baleares adquiere todavía más importancia cuando disminuye la capacidad física de los suyos. Y esa diferencia se amplía cuando el adversario puede introducir jugadores frescos.

«Es evidente que el equipo en las segundas partes cae», admitió.

La reflexión ayuda a entender una tendencia que empieza a repetirse. Ante el Poblense, la Peña encajó el gol decisivo en los últimos minutos. Frente al UCAM Murcia, no consiguió aprovechar una superioridad de dos jugadores durante buena parte de la segunda mitad. Y este domingo, después de llegar con empate al descanso, volvió a quedarse sin capacidad para sostener el resultado.

No todos los partidos han seguido el mismo desarrollo, pero el equipo está teniendo dificultades para mantener su rendimiento durante los noventa minutos.

Ramiro sigue defendiendo al vestuario

El entrenador tampoco quiso descargar la responsabilidad sobre sus futbolistas después de una nueva derrota. Reconoció que la Peña está cometiendo errores individuales que se pagan caros en una categoría tan exigente, aunque insistió en que la actitud del grupo continúa siendo buena.

«No es decir que mis jugadores no compiten, que no tienen buena actitud, porque la tienen», afirmó.

Es un mensaje que Ramiro ha mantenido durante las últimas semanas, incluso cuando los resultados han aumentado la presión. Después de ganar al Orihuela se emocionó al hablar de las dificultades que estaban atravesando sus jugadores. Tras perder frente al Poblense volvió a elogiar su comportamiento y explicó que la falta de alternativas estaba condicionando los finales de partido.

Ahora, después del Atlético Baleares, admite que el esfuerzo no está alcanzando para compensar las diferencias físicas y de calidad que encuentra en algunos rivales.

La Peña también está pagando su falta de contundencia en las áreas. Ramiro lamentó una ocasión clara desperdiciada por Ale Vera y contrapuso esa acción con la eficacia visitante para ampliar la ventaja. Para el técnico, esos detalles están teniendo un peso decisivo en una temporada en la que prácticamente todo está saliendo en contra.

El problema es que el margen para corregirlos se reduce mientras las derrotas siguen acumulándose.

Cuatro puntos de 27 y una reacción que no llega

La victoria ante el Orihuela, conseguida con diez futbolistas, había abierto una pequeña puerta a la esperanza. La Peña parecía haber encontrado un resultado al que agarrarse después de un comienzo muy complicado, pero desde entonces ha perdido consecutivamente ante UCAM Murcia, Poblense y Atlético Baleares.

El balance después de nueve jornadas es de una victoria, un empate y siete derrotas. Los santaeulalienses continúan en el último puesto y necesitan empezar a sumar con regularidad para evitar que la distancia respecto a sus rivales siga aumentando.

Ramiro no ocultó la preocupación después del encuentro. Reconoció que la situación es muy difícil, aunque volvió a insistir en que el equipo debe mantenerse unido y preparar el siguiente compromiso con los medios disponibles.

El entrenador lleva semanas pidiendo comprensión por las dificultades de una plantilla que no ha podido trabajar con continuidad desde el comienzo del campeonato. Este domingo, ante la mejor entrada del curso en el Municipal, sus jugadores volvieron a quedarse sin recompensa.

La Peña necesita recuperar efectivos, reducir los errores y encontrar soluciones para competir también en los últimos minutos. Porque, como ha reconocido su propio entrenador, el compromiso de los futbolistas está ahí, pero con eso ya no está siendo suficiente para ganar partidos.

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