
El entrenador de la Peña Deportiva se emociona después del 3-1 ante el Orihuela y revela las dificultades que atraviesa el equipo: siete bajas, una plantilla de 19 futbolistas, problemas para preparar los entrenamientos y unas limitaciones económicas que considera determinantes. «Si me tienen que echar, que me echen», afirma antes de defender a sus jugadores, al club y a la dirección deportiva.
Ramiro González llevaba varias semanas intentando explicar lo que le estaba ocurriendo a la Peña Deportiva sin convertir las dificultades en una excusa. Había hablado de falta de efectivos, de la necesidad de recuperar confianza y de una situación clasificatoria que estaba afectando al ánimo del vestuario. Este domingo, después de conseguir por fin la primera victoria de la temporada, decidió contar hasta dónde llegan realmente los problemas con los que convive su equipo.
Y lo hizo visiblemente emocionado.
La Peña acababa de derrotar por 3-1 al Orihuela, con un futbolista menos desde la primera mitad por la expulsión de Yuzún. Era el primer triunfo después de cinco jornadas sin ganar, una alegría especialmente necesaria para un equipo que había llegado al encuentro como colista, con un punto de quince posibles. Pero Ramiro apenas necesitó unos minutos para llevar la conversación mucho más allá del resultado.
«Tenemos siete bajas, el día a día está siendo crítico», aseguró el entrenador, que describió una realidad muy alejada de las condiciones de trabajo de otros equipos de Segunda RFEF.
Según explicó, la Peña comenzó la temporada con una plantilla de 19 futbolistas y las lesiones están reduciendo continuamente los efectivos disponibles. La consecuencia afecta especialmente a los entrenamientos, donde el cuerpo técnico se encuentra con serias dificultades para desarrollar el trabajo que considera necesario.
«Alguien que medio sepa de fútbol sabe que es muy difícil entrenar con doce, trece y hacer un plan de partido. ¿Qué plan de partido? No puedes hacer un plan de partido», lamentó.
«Somos los que somos»
La victoria ante el Orihuela permitió conocer algunos detalles que Ramiro había preferido reservar durante las semanas anteriores. El técnico reveló que Montori había jugado con fiebre y que Marc Fraile había llegado al banquillo vendado, con una microrrotura, según explicó en su comparecencia.
Son dos ejemplos de una situación que, en palabras del entrenador, está condicionando prácticamente cada jornada de trabajo. Ramiro insistió en que sus futbolistas están manteniendo una actitud profesional pese a las circunstancias y rechazó que los malos resultados puedan explicarse únicamente por el rendimiento individual.
«Yo a ellos qué les voy a decir, si mira lo que han hecho hoy. Es que me emociona porque es muy difícil lo que han hecho hoy», afirmó.
Su intervención fue ganando intensidad a medida que profundizaba en las dificultades del equipo. El entrenador explicó que las bajas no solo reducen las opciones para confeccionar una alineación, sino que impiden preparar los encuentros con normalidad. También advirtió de que la situación no mejorará de inmediato, ya que no espera recuperar efectivos para el próximo compromiso.
El problema, por tanto, seguirá presente después de la victoria.
Ramiro quiso dejar claro que no está utilizando estas circunstancias para justificar cualquier resultado. Reconoció que la Peña ha disputado partidos malos y que la clasificación refleja una situación preocupante. Sin embargo, considera que cualquier análisis del equipo debe tener en cuenta las condiciones en las que trabaja.
El presupuesto, los pisos y una Segunda RFEF que exige más
Una de las partes más reveladoras de su comparecencia llegó cuando habló de los recursos económicos de la Peña Deportiva.
Ramiro defendió expresamente al club y a la dirección deportiva, convencido de que ambos están haciendo lo posible con los medios disponibles. Según explicó, la condición insular, el coste de los alojamientos y un presupuesto reducido dificultan la posibilidad de construir una plantilla más amplia.
«El club hace lo que puede, tiene los recursos que puede, tiene las viviendas que tiene y la plantilla es corta», señaló.
El entrenador llegó a comparar las posibilidades económicas de la Peña con las de otros participantes del grupo. Aseguró que existen clubes cuyo gasto en tres futbolistas puede equivaler al presupuesto completo de su equipo y sostuvo que una parte muy importante de los recursos de la entidad se destina a viviendas.
Son comparaciones realizadas por el propio Ramiro, que no aportó cifras documentadas durante su intervención, pero que utilizó para explicar la distancia económica que considera que existe entre la Peña y algunos de sus rivales.
También recordó una particularidad del funcionamiento cotidiano del club: el primer equipo entrena por las mañanas porque las instalaciones están ocupadas por los equipos de fútbol base durante las tardes.
Para Ramiro, estas circunstancias ayudan a entender por qué la Peña no puede funcionar con las mismas condiciones que otras entidades de la categoría.
«Nosotros somos un club de tercera división», afirmó, en referencia a los recursos y la estructura de los que dispone el equipo pese a competir actualmente en Segunda RFEF.
Su mensaje fue especialmente insistente en un aspecto: no quiere que se busquen responsables individuales de una situación que considera consecuencia de varias limitaciones acumuladas.
«No es culpa de la dirección deportiva, no es culpa del club», aseguró.
«Si me tienen que echar, que me echen»
Ramiro tampoco esquivó las críticas recibidas durante el mal comienzo de temporada.
Después de cinco partidos sin ganar y con la Peña en el último puesto, el entrenador reconoció que las últimas semanas habían sido difíciles también en el plano personal. Lo hizo con una franqueza poco habitual en una comparecencia posterior a una victoria.
«Si me tienen que echar, que me echen», afirmó al explicar que no pretendía defender su puesto, sino trasladar las dificultades que atraviesan sus jugadores.
Más adelante admitió el desgaste que le está suponiendo la situación.
«Lo paso mal, muy mal, muy mal, lo paso muy mal», reconoció.
El técnico pidió prudencia a quienes opinan sobre el equipo desde fuera y reclamó que se conozca mejor la realidad del vestuario antes de señalar responsables. Su discurso no fue una petición para que se dejen de analizar los resultados, sino una defensa de los futbolistas y de las circunstancias en las que están compitiendo.
También asumió que él es quien toma las decisiones deportivas y, por tanto, quien debe responder por ellas. Pero insistió en que el esfuerzo del grupo merece ser valorado, especialmente después de lo sucedido ante el Orihuela.
La Peña había conseguido su primera victoria jugando más de medio partido en inferioridad numérica. Para un entrenador que asegura estar trabajando con doce o trece jugadores en algunas sesiones, el resultado tenía un significado que iba mucho más allá de los tres puntos.
Una alegría que compara con el ascenso
La emoción de Ramiro encontró su mejor explicación cuando le preguntaron cómo era posible que un equipo con tantas dificultades hubiera sido capaz de ganar en esas circunstancias.
El entrenador respondió hablando de las personas que tiene en el vestuario, de su compromiso y de la satisfacción de ver recompensado un esfuerzo que considera extraordinario.
«Qué orgullo, ¿no?, ganar así», expresó.
Y llegó a comparar lo vivido este domingo con uno de los momentos más importantes de su trayectoria reciente en Santa Eulària: el ascenso conseguido con la Peña.
«Lo que han hecho hoy es más feliz para mí hoy casi que el día del ascenso», aseguró.
La frase resume el estado de ánimo con el que compareció después del encuentro. Ramiro había pedido dos días antes a la afición que acudiera al Municipal para acompañar a un equipo anímicamente tocado. Reconoció entonces que necesitaban sentirse arropados y que el campo debía ayudarles a competir frente a rivales con mayores recursos.
Ante el Orihuela, Montori adelantó a la Peña en el minuto 28, pero la expulsión de Yuzún y el empate de Solsona antes del descanso volvieron a complicar el escenario. Gassama marcó el 2-1 en la segunda mitad y Dani Sancho aseguró la victoria desde el punto de penalti en el minuto 87.
El triunfo permite a los peñistas sumar cuatro puntos después de seis jornadas y abandonar el último puesto de la clasificación. Continúan en zona de descenso, aunque el resultado supone un cambio importante después de varias semanas de derrotas y dificultades.
Ramiro, sin embargo, se encargó de moderar cualquier expectativa de una recuperación inmediata. Advirtió de que la Peña seguirá teniendo problemas para completar los entrenamientos y que el equipo tendrá que continuar compitiendo con una plantilla muy limitada.
La victoria tampoco ha cambiado su petición a Santa Eulària. Quiere que la afición conozca las dificultades, que acompañe a los jugadores y que tenga presente el esfuerzo que, a su juicio, están realizando.
«Que venga a ayudarnos, que va a ser un año duro», pidió.
La Peña ha conseguido por fin ganar, pero su entrenador dejó claro que las dificultades que han marcado el comienzo de temporada siguen ahí. La próxima semana volverá a preparar otro partido con las mismas limitaciones que ha descrito después del triunfo ante el Orihuela.
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