
Los celestes se adelantan con un gol de Pedro Ortiz, pero encajan el empate apenas dos minutos después y dejan escapar una buena oportunidad para acercarse a la cabeza. El equipo suma seis jornadas sin perder, aunque su entrenador reconoce que no estuvo a la altura: «Sin tirar a puerta es difícil plantearte ganar».
Raúl Llona había dedicado buena parte de la semana a explicar por qué visitar al colista no podía convertirse en un partido trampa. Habló de concentración, de competir al cien por cien y de la necesidad de adaptarse a un rival que buscaba reaccionar después de cambiar de entrenador. El domingo, en Pinilla, la UD Ibiza se encontró precisamente con las dificultades que su técnico había anticipado y no supo resolverlas. El empate ante el Teruel (1-1) alarga a seis su racha de jornadas sin perder, pero deja una sensación bastante menos favorable que la que venía acompañando al equipo.
El Ibiza suma ahora 18 puntos y se queda fuera de las posiciones de promoción de ascenso después de una jornada en la que tenía la oportunidad de consolidar su crecimiento. El resultado no es especialmente grave por sí mismo, aunque sí preocupa la forma en la que llegó. Los celestes apenas consiguieron generar ocasiones, tuvieron dificultades para encontrar espacios y nunca transmitieron la seguridad ofensiva que habían mostrado en sus últimos compromisos.
Llona no buscó explicaciones fáciles después del encuentro. «No estamos nada satisfechos del discurrir del partido. No hemos estado bien, no nos hemos adaptado», reconoció el entrenador, que admitió que su equipo no había conseguido trasladar al terreno de juego lo trabajado durante la semana.
Un Ibiza con balón, pero sin profundidad
El Teruel afrontaba el encuentro desde la última posición, con una sola victoria y cuatro goles marcados en las diez primeras jornadas. Su situación invitaba a pensar en un partido favorable para el Ibiza, aunque el conjunto aragonés mostró desde el principio que no estaba dispuesto a conceder facilidades.
Los locales defendieron con una línea de cinco y encontraron en el orden y la intensidad dos argumentos suficientes para incomodar a los visitantes. El Ibiza tuvo fases de posesión, pero le faltó claridad para progresar y, sobre todo, capacidad para convertir ese dominio territorial en ocasiones.
Llona había introducido varias novedades en el once respecto al equipo que goleó al Europa. Hugo San y Eric Curbelo entraron en defensa, Pablo Bustos recuperó la titularidad y Genaro Rodríguez ocupó un puesto en el centro del campo. También apareció Georges Nsukula desde el inicio, mientras que Théo Valls, Josep Calavera y Jérémy Blasco quedaron fuera de la alineación inicial.
Los cambios modificaron algunas de las asociaciones habituales del equipo, que tuvo problemas para encontrar continuidad en su juego. El Teruel, sin necesidad de asumir grandes riesgos, logró mantener el partido en el terreno que más le convenía.
Durante la primera mitad, el Ibiza apenas inquietó a Palop. Un remate de cabeza de Manu Justo, después de una falta servida por Pedro Ortiz, se marchó por encima del larguero. Fue una de las pocas aproximaciones de un conjunto que llegó al descanso sin haber disparado entre los tres palos.
La dificultad para generar peligro no desapareció con el paso de los minutos. Faltaron desmarques, precisión en los últimos metros y mejores decisiones para superar a un rival que, pese a su delicada clasificación, se mostró cómodo defendiendo.
Pedro Ortiz abrió una puerta que se cerró enseguida
El partido cambió nada más comenzar la segunda mitad, aunque solo durante un instante. Una acción de estrategia permitió al Ibiza adelantarse en el marcador. Astals puso el balón al segundo palo después de un córner jugado en corto y Pedro Ortiz apareció para rematar en dos tiempos y superar a Palop.
El centrocampista celebró su quinto gol de la temporada con una dedicatoria a Jesús de Miguel, el futbolista del Tenerife fallecido esta semana. El tanto llegaba, además, en una acción a balón parado, precisamente uno de los apartados sobre los que Llona había hablado en la previa por la falta de acierto ofensivo de su equipo.
Con el 0-1, el Ibiza tenía la oportunidad de conducir el encuentro hacia un escenario favorable. No llegó a hacerlo. Apenas dos minutos después, Erik Ruiz cometió un penalti que Sergio Moreno transformó para devolver la igualdad al marcador.
El empate tuvo un efecto inmediato. El Teruel recuperó confianza y el Ibiza volvió a encontrarse con las mismas dificultades que había sufrido antes de adelantarse. La ventaja había durado demasiado poco como para modificar el desarrollo del partido.
Llona buscó soluciones desde el banquillo. Primero introdujo a Théo Valls, José Carlos Lazo e Iker Varela en sustitución de Nsukula, Yoldi y Pedro Ortiz. Más adelante dio entrada a Josep Calavera y Javi Eslava por Astals y Genaro.
Las modificaciones no consiguieron transformar el juego del equipo. El Ibiza continuó sin encontrar espacios y le costó acercarse al área rival con continuidad, mientras que el Teruel mantuvo su intensidad y trató de aprovechar las dificultades de los visitantes.
Bebé, incorporado recientemente al conjunto aragonés después de su etapa en Can Misses, también participó en el encuentro. El extremo entró en el minuto 66 y se reencontró sobre el césped con varios de sus antiguos compañeros.
Una reacción demasiado tardía
Hubo que esperar hasta el minuto 84 para ver las primeras intervenciones de verdadera exigencia de Palop. El guardameta respondió con una doble parada ante José Carlos Lazo, en una de las escasas ocasiones en las que el Ibiza consiguió amenazar seriamente la portería local.
Los últimos minutos dejaron un escenario algo más favorable para los visitantes. El Teruel se quedó con diez futbolistas por la expulsión de Nicholas en el minuto 90, pero el Ibiza no encontró el camino hacia un segundo gol.
El empate terminó reflejando las dificultades de un equipo que había llegado a Pinilla con una dinámica muy positiva y que, sin embargo, no consiguió imponer sus argumentos ante el último clasificado.
Llona reconoció que el problema había sido colectivo. «Con balón, todo lo planteado no lo hemos hecho y así es difícil poder plantearte, sin tirar a puerta, ganar», señaló el entrenador.
También apuntó a una combinación de factores para explicar el rendimiento de sus futbolistas: las características del campo, el planteamiento del rival y los errores propios. «Malas tomas de decisión, malas ejecuciones y al final metes todo ahí un poco en la coctelera y hace el partido que hemos hecho hoy», resumió.
Seis jornadas sin perder, pero con trabajo pendiente
La UD Ibiza mantiene una racha que, desde el punto de vista de los resultados, sigue siendo positiva. Son seis encuentros consecutivos sin conocer la derrota y 18 puntos después de once jornadas. Sin embargo, el empate en Teruel supone un frenazo en las sensaciones que había dejado el equipo durante las últimas semanas.
El contraste con el triunfo ante el Europa resulta evidente. Entonces, pese al 3-0, Llona ya había señalado aspectos del rendimiento que no le habían convencido. En Pinilla, esos problemas tuvieron una consecuencia más visible: el equipo apenas generó ocasiones y no fue capaz de aprovechar la ventaja que había conseguido.
El entrenador tampoco quiso refugiarse en el valor de sumar fuera de casa. «Es verdad que seguimos sin perder. Es verdad que hemos conseguido un punto fuera de casa que habrá que hacer bueno ganando en casa, pero no me voy nada satisfecho con el discurrir del partido», afirmó.
La próxima jornada ofrecerá al Ibiza la posibilidad de recuperar el terreno cedido. Antes tendrá que encontrar respuestas a lo sucedido en Teruel, donde la clasificación prometía una oportunidad y el juego terminó dejando bastantes preguntas.
Llona había avisado de que el colista exigiría la mejor versión de su equipo. El problema fue que el Ibiza no consiguió ofrecerla.





































