Ocho fichajes, nuevo entrenador y solo cinco jugadores que continúan. Después de tres temporadas consecutivas quedándose a las puertas de Primera FEB, el Class Sant Antoni vuelve este viernes a Sa Pedrera para comenzar una temporada que nace inevitablemente mirando hacia arriba. Boris Balibrea toma el mando de un equipo profundamente renovado que tendrá que encontrar ese último paso que se le ha resistido durante los últimos años.
No habrá público, marcador ni un rival enfrente. Será únicamente el primer entrenamiento de una pretemporada larga, de esos que normalmente pasan inadvertidos cuando meses después se recuerda cómo fue una temporada.
Pero en el caso del Class Sant Antoni hay algo diferente.
Si dentro de unos meses el equipo vuelve a encontrarse con un ascenso delante, quizá haya que regresar hasta este viernes, a las 18.00 horas en Sa Pedrera, para encontrar el principio de la historia.
Porque después de quedarse tres temporadas consecutivas a las puertas de Primera FEB, mañana empieza el cuarto intento.
Un equipo que cambia más de la mitad de sus piezas
El verano ha dejado una transformación importante. Del Class de la pasada temporada permanecen Dani de la Rúa, Greg Gantt, Kai Johnson, Íker Ruiz y Rodri Gómez. Cinco jugadores que ejercerán de enlace entre lo que terminó hace apenas unos meses y lo que empieza ahora.
Alrededor de ellos se ha construido prácticamente un equipo nuevo.
Han llegado ocho jugadores: Aleix Haro, Pablo Fernández, Anton Lindqvist, Beni Fungula, Michael Okafor, Morgan Stilma, Lamin Dibba y Jeffrey Godspower. También cambia el hombre encargado de ordenar todas esas piezas, con Boris Balibrea tomando el relevo de Josep Maria Berrocal en el banquillo.
Y ahí aparece probablemente la parte más interesante de este nuevo proyecto. Balibrea no llega para reconstruir un equipo que no funcionaba. Todo lo contrario.
El Class lleva tres temporadas demostrando que puede competir con los mejores de Segunda FEB. Ha ganado, ha llegado a los momentos decisivos y ha conseguido convertir Sa Pedrera en uno de esos pabellones donde las eliminatorias adquieren otra dimensión.
Lo que todavía no ha conseguido es completar el último paso.
La pregunta ya no es si puede llegar
Después de tres temporadas consecutivas peleando por el ascenso, la pregunta alrededor del Class ha cambiado.
Ya no se trata de descubrir si el equipo ibicenco puede alcanzar los playoff o competir cuando llega la primavera. Eso ya lo ha demostrado.
La incógnita es mucho más difícil de resolver: ¿qué le falta para subir?
Puede ser profundidad de plantilla, físico, capacidad para resolver determinados finales, llegar en mejores condiciones al momento decisivo o simplemente esos pequeños detalles que deciden una eliminatoria después de nueve meses de competición.
Probablemente no exista una única respuesta.
Pero la composición de la nueva plantilla ofrece algunas pistas sobre lo que se ha buscado durante el verano: centímetros, físico, versatilidad y diferentes soluciones tanto en el perímetro como cerca del aro.
Ahora le corresponde a Balibrea convertir todo eso en un equipo.
Una última herida todavía reciente
No hace falta viajar demasiado atrás para entender por qué este inicio de temporada tiene un significado especial.
El último intento terminó ante el Caja 87.
El Class regresó de Sevilla con 19 puntos de desventaja y necesitaba prácticamente una heroicidad en Ibiza. Sa Pedrera respondió: alrededor de 2.200 personas llenaron las gradas para intentar empujar al equipo hacia una remontada enorme.
Y durante un rato pareció posible.
El Class ganó 71-56, llegó a colocar la eliminatoria en una situación comprometida para los sevillanos y terminó quedándose a cuatro puntos de igualar la diferencia de la ida.
Otra gran noche.
Otra vez muy cerca.
Y otra temporada terminada sin poder cruzar la puerta.
Mañana cinco jugadores que estuvieron dentro de aquel vestuario regresarán a la misma pista. Esta vez encontrarán muchas caras nuevas alrededor.
Los cinco que saben lo que significa Sa Pedrera
Dani de la Rúa, Greg Gantt, Kai Johnson, Íker Ruiz y Rodri Gómez aportarán algo que no aparece en ninguna estadística: conocen perfectamente el camino recorrido por el Class durante los últimos años.
Saben cómo cambia Sa Pedrera cuando llega un partido grande, lo que supone afrontar un playoff y también la exigencia que acompaña ahora a un proyecto que se ha acostumbrado a mirar hacia arriba.
Su papel puede resultar especialmente importante en una plantilla con ocho incorporaciones. Cuando cambia más de la mitad del equipo, quienes permanecen no son únicamente jugadores renovados; también son quienes pueden explicar a los recién llegados dónde han aterrizado.
Los nuevos, por su parte, llegan sin cargar con las decepciones anteriores. No perdieron aquellas eliminatorias ni estuvieron dentro cuando el ascenso volvió a escaparse.
Y eso tampoco tiene por qué ser malo.
El nuevo vestuario mezclará a quienes saben hasta dónde puede llegar el Class con futbolistas —en este caso, baloncestistas— que llegan con su propia ambición y una historia todavía por escribir en Ibiza.
Fungula, el fichaje que apareció cuando el mercado parecía cerrado
La última incorporación resume bastante bien lo imprevisible que puede resultar construir una plantilla en verano.
El Class consideraba prácticamente cerrado el capítulo de fichajes cuando el retraso en la incorporación de Kai Johnson por motivos personales obligó al club a volver a moverse.
La solución fue Beni Fungula.
El escolta sueco, de 27 años y 1,93 metros, llega procedente del Westerstede de la tercera categoría alemana después de firmar números importantes: casi 18 puntos, 5,9 rebotes y 2,8 asistencias por encuentro, con algo más de 30 minutos de media sobre la pista.
Fungula, que fue internacional con Suecia en categorías sub-18 y sub-20, puede desenvolverse tanto de escolta como de alero. Destaca por su capacidad física, el uno contra uno y una notable aportación al rebote para tratarse de un jugador exterior.
No estaba inicialmente en los planes.
Ahora puede terminar siendo una pieza importante.
De la NBA a Sa Pedrera
También será un comienzo especial para Boris Balibrea.
El nuevo entrenador del Class llega a Ibiza después de participar este verano como técnico invitado en la NBA Summer League de Las Vegas dentro del cuerpo técnico de los Brooklyn Nets.
El contraste resulta llamativo: de Las Vegas a Sant Antoni, de compartir una experiencia dentro del universo NBA a comenzar una pretemporada en Segunda FEB.
Pero la verdadera historia empieza ahora.
Porque Balibrea tendrá que conseguir algo bastante más complicado que importar ideas de Estados Unidos. Deberá conocer a sus jugadores, repartir responsabilidades, encontrar las combinaciones que funcionan y construir una identidad reconocible con una plantilla que ha cambiado considerablemente.
Mañana tendrá jugadores.
El reto de las próximas semanas será tener un equipo.
El primer espejo será precisamente un Primera FEB
Y no habrá que esperar demasiado para obtener las primeras pistas.
El 6 de septiembre, apenas unos días después de comenzar la preparación, el Class disputará en Sa Pedrera su primer amistoso. Será a las 19.00 horas frente al Fibwi Palma, dentro del Trofeu Aon organizado por la Federació de Bàsquet de les Illes Balears.
El rival añade un punto de interés evidente.
Palma compite en Primera FEB.
Precisamente la categoría que el Class lleva tres temporadas intentando alcanzar.
Será un amistoso, con las piernas todavía cargadas y un equipo en plena construcción, por lo que cualquier conclusión deberá tomarse con cautela. Pero también será una primera oportunidad para medir al nuevo proyecto frente a un conjunto situado un escalón por encima.
Septiembre servirá para ajustar las piezas
Después llegará la Copa de España, que proporcionará otros tres partidos antes del comienzo liguero.
El 12 de septiembre, el Class visitará al Getafe a partir de las 18.00 horas. Una semana después, el día 19, recibirá al CB Zaragoza en Sa Pedrera a las 20.30. El último encuentro de esta fase llegará el 26 de septiembre, también en casa, frente al Tres Cantos a las 17.30 horas.
Tres compromisos ante rivales de Segunda FEB que permitirán a Balibrea acelerar el proceso.
Probar quintetos, repartir minutos, equivocarse y corregir.
Para eso sirve septiembre.
Porque en octubre desaparecerán las pruebas.
El 3 de octubre empezará lo de verdad
El Class debutará en Liga el 3 de octubre, a las 19.30 horas, recibiendo al Intermáquinas Benicarló en Sa Pedrera.
Entonces sí habrá puntos, clasificación y consecuencias.
Y comenzará oficialmente un camino que, inevitablemente, volverá a ser observado desde la experiencia de las últimas tres temporadas.
Pero quizá uno de los primeros trabajos del nuevo cuerpo técnico sea precisamente conseguir que nadie piense todavía en mayo.
Haber estado tres años consecutivos cerca del ascenso no concede ningún derecho a regresar.
Segunda FEB empieza de nuevo. Cambian plantillas, rivales y circunstancias. Llegarán lesiones, malas rachas, partidos que se escaparán en el último minuto y otros que habrá que sacar adelante sin jugar bien.
El Class tendrá que volver a ganarse su sitio arriba.
El ascenso empieza mucho antes del playoff
Cuando termina una temporada solemos recordar los partidos grandes.
Las gradas llenas, una remontada, una última posesión o esos cuatro puntos que terminaron separando al Class de continuar soñando ante Caja 87.
Lo que resulta mucho más difícil recordar son las horas anteriores.
Entrenamientos con Sa Pedrera prácticamente vacía. Sesiones físicas. Vídeo. Viajes. Un jugador aprendiendo dónde prefiere recibir el balón un compañero al que acaba de conocer. Un entrenador probando en septiembre una combinación que quizá termine necesitando en abril.
Ahí se construyen realmente las temporadas.
Y por eso el entrenamiento de mañana tiene algo más detrás de lo que aparenta.
A las 18.00 horas no habrá 2.200 personas en Sa Pedrera. Tampoco una eliminatoria, 19 puntos que remontar o un ascenso esperando al otro lado.
Habrá un entrenador nuevo, ocho fichajes, cinco jugadores que conocen perfectamente la historia reciente del club y varios balones sobre la pista.
Nada más.
Y, al mismo tiempo, todo vuelve a empezar ahí.
Porque si dentro de unos meses Sa Pedrera vuelve a llenarse y el Class vuelve a tener delante aquello que lleva tres años persiguiendo, quizá haya que regresar hasta este viernes para encontrar el comienzo.
Tres veces se quedó a las puertas. Mañana empieza la cuarta.











































