noudiari.es El Formentera boquea, pero no acaba de tomar todo el aire que el equipo necesita. Con 27 puntos y en descenso, el bloque pitiuso sigue falto de oxígeno. Este mediodía ha podido rescatar un punto ante el Cornellà, que fue mejor durante la primera mitad y luego bajó el pistón en el segundo tiempo, 1 a 1. De eso se aprovechó el Formentera. El conjunto de Juan Arsenal igualó el gol que había hecho Mújica a los 16 minutos de juego gracias a una diana de Nando Quesada. El gol del Formentera rompió una sequía de casi 700 mnutos sin acertar en la portería contraria.

Fue, como la mayoría de los que ha marcado esta campaña el bloque rojinegro, fruto de una acción a balón parado. Quesada lanzó una falta lejana, la pelta botó varias veces hasta envenenarse y engañar a Carlos Craviotto, un portero que había estado espléndido hasta entonces. El meta del Cornellà había sacado manos, pierna y torsos milagrosos para evitar que remates de Bonilla, Juan Antonio o Gabri (que tuvo la más clara en un mano a mano) se convirtieran en el primer tanto formenterense.

La producción futbolística del Formentera fue irregular. Pese a disponer de un once bastante ofensivo en el césped, con tres delanteros y tres centrocampistas, al equipo le faltaba profundidad por las bandas y su juego llegaba a rachas. De eso se aprovechó el Cornellà. Sin alardes, las internadas de Fito por el costado derecho, la movilidad del goleador Mújica y la potencia de León, el ‘9’ de los de Jordi Roger, daban sensación de peligro. El gol de Mújica, además, había dejado claro que los balones largos podían crearle dificultades a los centrales del equipo de Arsenal.

Los locales, sin embargo, pudieron rehacerse gracias, en parte, a la salida de Agus por Bruno -otra vez lesionado al sentir un pinchazo en el abductor a la media hora de partido-, un aporte que le dio más mordiente por banda al Formentera. La fe del equipo de Sant Francesc, que sigue creyendo en la salvación pese a haber conseguido solamente dos de los últimos 21 puntos disputados, salvó la papeleta.

Tras la reanudación, el Formentera no lo dejó de intentar hasta que llegó el empate de la forma menos ortodoxa. El gol de Quesada, un excelente lanzador de faltas, no pasará a la historia como uno de los más bellos que se hayan marcado en Sant Francesc, pero es útil a más no poder. Evitó males mayores antes de varias jornadas que se antojan clave.
El Formentera irá la próxima semana al campo del Ebro sin Momprevil ni Samu Sanjosé, que vieron hoy la quinta amarilla. Será la parada previa al Tourmalet que viene después: Villarreal B, en casa, y Mallorca y Hércules a domicilio. Permanecer en Segunda B pasará por engrandecerse ante los gigantes de la Liga.

Algo así ocurrió en la primera vuelta, pero el guión de la película rojinegra ha dado un giro de 180 grados desde otoño, unos días de vino y rosas que cuesta recordar en la isla. Ahora al Formentera solo le valen victorias. La última que consiguió sigue datando de la jornada 19: 1-0 ante el Peralada para acabar la primera vuelta. Y de eso ya han pasado dos meses y un día.

1-1. Nos va a dar algo

noudiari.es El Formentera boquea, pero no acaba de tomar todo el aire que el equipo necesita. Con 27 puntos y en descenso, el bloque pitiuso sigue falto de oxígeno. Este mediodía ha podido rescatar un punto ante el Cornellà, que fue mejor durante la primera mitad y luego bajó el pistón en el segundo tiempo, 1 a 1. De eso se aprovechó el Formentera. El conjunto de Juan Arsenal igualó el gol que había hecho Mújica a los 16 minutos de juego gracias a una diana de Nando Quesada. El gol del Formentera rompió una sequía de casi 700 mnutos sin acertar en la portería contraria. Fue, como la mayoría de los que ha marcado esta campaña el bloque rojinegro, fruto de una acción a balón parado. Quesada lanzó una falta lejana, la pelta botó varias veces hasta envenenarse y engañar a Carlos Craviotto, un portero que había estado espléndido hasta entonces. El meta del Cornellà había sacado manos, pierna y torsos milagrosos para evitar que remates de Bonilla, Juan Antonio o Gabri (que tuvo la más clara en un mano a mano) se convirtieran en el primer tanto formenterense. La producción futbolística del Formentera fue irregular. Pese a disponer de un once bastante ofensivo en el césped, con tres delanteros y tres centrocampistas, al equipo le faltaba profundidad por las bandas y su juego llegaba a rachas. De eso se aprovechó el Cornellà. Sin alardes, las internadas de Fito por el costado derecho, la movilidad del goleador Mújica y la potencia de León, el ‘9’ de los de Jordi Roger, daban sensación de peligro. El gol de Mújica, además, había dejado claro que los balones largos podían crearle dificultades a los centrales del equipo de Arsenal.
Los locales, sin embargo, pudieron rehacerse gracias, en parte, a la salida de Agus por Bruno -otra vez lesionado al sentir un pinchazo en el abductor a la media hora de partido-, un aporte que le dio más mordiente por banda al Formentera. La fe del equipo de Sant Francesc, que sigue creyendo en la salvación pese a haber conseguido solamente dos de los últimos 21 puntos disputados, salvó la papeleta. Tras la reanudación, el Formentera no lo dejó de intentar hasta que llegó el empate de la forma menos ortodoxa. El gol de Quesada, un excelente lanzador de faltas, no pasará a la historia como uno de los más bellos que se hayan marcado en Sant Francesc, pero es útil a más no poder. Evitó males mayores antes de varias jornadas que se antojan clave. El Formentera irá la próxima semana al campo del Ebro sin Momprevil ni Samu Sanjosé, que vieron hoy la quinta amarilla. Será la parada previa al Tourmalet que viene después: Villarreal B, en casa, y Mallorca y Hércules a domicilio. Permanecer en Segunda B pasará por engrandecerse ante los gigantes de la Liga. Algo así ocurrió en la primera vuelta, pero el guión de la película rojinegra ha dado un giro de 180 grados desde otoño, unos días de vino y rosas que cuesta recordar en la isla. Ahora al Formentera solo le valen victorias. La última que consiguió sigue datando de la jornada 19: 1-0 ante el Peralada para acabar la primera vuelta. Y de eso ya han pasado dos meses y un día.

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