Agresiones y violencia manchan el fútbol infantil en Ibiza

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El pasado fin de semana, los campos de fútbol de la isla de Ibiza se convirtieron, una vez más, en escenario de un episodio lamentable de violencia. Esta vez, el afectado fue un joven árbitro, menor de edad, que se vio envuelto en una situación que no solo mancha la imagen del fútbol sino que también representa un grave problema social y un mal ejemplo para la juventud.

Durante un encuentro de fútbol infantil preferente entre la Peña Deportiva y el Portmany, celebrado en el campo municipal de Santa Eulària, se tuvo que activar el Protocolo Antiviolencia de la Federación de Fútbol de las Islas Baleares. Este protocolo, presentado recientemente, busca combatir y prevenir actos de violencia en el deporte, un esfuerzo que se vio justificado ante los hechos que requirieron incluso la presencia de la policía en el recinto deportivo.

El partido, que finalizaba con un marcador de 0-3 a favor del Portmany, se vio empañado por la decisión del árbitro Víctor Torres Bustos de no conceder un penalti a favor del equipo ganador a solo dos minutos del final. Esta acción desató una ola de insultos y ofensas desde la grada hacia el colegiado de tan solo 15 años de edad. “Eres un hijo de puta”, “eres un inútil”, “payaso” o “búscate otro trabajo” fueron algunas de las vejaciones que se escucharon “a viva voz desde la grada” por parte de los aficionados del Portmany.

La situación escaló rápidamente cuando, tras activarse el Protocolo Antiviolencia por parte del delegado de campo, aficionados del equipo de Sant Antoni iniciaron una discusión verbal con seguidores del equipo local, desembocando en un intento de agresión física entre dos aficionados, uno de ellos menor de edad. Según el informe del árbitro, cerca de 40 aficionados de ambos equipos participaron en un tumulto colectivo que puso en riesgo la seguridad del evento.

Ante la gravedad de los hechos y el peligro que suponía continuar con el encuentro, el joven árbitro tomó la decisión de suspender el partido. Posteriormente, solicitó la intervención de la fuerza pública, resultando en la presencia de cuatro efectivos de la Policía Local y dos de la Guardia Civil para identificar a los agresores y desalojar el recinto. El árbitro expresó su temor por su integridad física, destacando las actitudes exaltadas y agresivas de los aficionados, lo que subraya la urgente necesidad de abordar y erradicar la violencia en el deporte, especialmente cuando afecta a los más jóvenes.

Fuente: Diario de Ibiza

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