Antonio Asensio, extécnico del Isleño que fue “despedido improcedentemente” el pasado mes de enero, celebró en Londres, donde trabaja, la resolución del Comité de Jurisdicción y Reconciliación de la Balear, fallo que condena al club que preside Vicente Torres Murtera a pagarle todo su contrato, 8.400 euros. El míster se mostró ayer viernes satisfecho por la sentencia, apuntando: “Si me han dado la razón será porque la tengo. Es una buena noticia después de meses muy malos que viví. Ahora, toca esperar. No quiero más polémicas por este asunto”.
El madrileño, según afirmó antes de abandonar la Isla en rueda de prensa, no había trabajado a gusto durante su última etapa en Can Misses y no lo había pasado bien por no cobrar sus nóminas. “Llevo aquí seis meses y he cobrado tres. No han cumplido ni con la propietaria del piso en el que estoy de alquiler”, dijo. “No se puede jugar con la gente como ha hecho el Isleño. Si no tienes dinero para pagar hay que hacer las cosas de otra manera, buscar jugadores y entrenadores que no cobren. Cuando me llamaron para venir a entrenar aquí (a Eivissa) yo estaba en Londres, dejé un trabajo en el que cobraba más de lo que iba a recibir y aún así acepté. Vine por vocación, por un sueño que se ha convertido en una pesadilla”, afirmó.

Asensio celebra en Londres la sentencia que condena al Isleño a pagarle el contrato: “Es una buena noticia después de meses muy malos”


Antonio Asensio, extécnico del Isleño que fue "despedido improcedentemente" el pasado mes de enero, celebró en Londres, donde trabaja, la resolución del Comité de Jurisdicción y Reconciliación de la Balear, fallo que condena al club que preside Vicente Torres Murtera a pagarle todo su contrato, 8.400 euros. El míster se mostró ayer viernes satisfecho por la sentencia, apuntando: "Si me han dado la razón será porque la tengo. Es una buena noticia después de meses muy malos que viví. Ahora, toca esperar. No quiero más polémicas por este asunto".
El madrileño, según afirmó antes de abandonar la Isla en rueda de prensa, no había trabajado a gusto durante su última etapa en Can Misses y no lo había pasado bien por no cobrar sus nóminas. “Llevo aquí seis meses y he cobrado tres. No han cumplido ni con la propietaria del piso en el que estoy de alquiler”, dijo. “No se puede jugar con la gente como ha hecho el Isleño. Si no tienes dinero para pagar hay que hacer las cosas de otra manera, buscar jugadores y entrenadores que no cobren. Cuando me llamaron para venir a entrenar aquí (a Eivissa) yo estaba en Londres, dejé un trabajo en el que cobraba más de lo que iba a recibir y aún así acepté. Vine por vocación, por un sueño que se ha convertido en una pesadilla”, afirmó.

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