Marc Soldat marcó el gol de la victoria frente el Mallorca B en el minuto 87.
Marc Soldat marcó el gol de la victoria frente el Mallorca B en el minuto 87.

Francisco Natera. Marc Soldat, jugador cadete del Portmany, jamás olvidará el día que le marcó un gol al Mallorca B en el campo que le ha visto crecer como futbolista. Y no lo hará por dos motivos. Porque lo enchufó el día que debutaba con el equipo juvenil en Liga Nacional y porque su chicharrito, en el 87, significó la victoria de su equipo frente a uno de los grandes de la competición. El delantero cumplió la semana pasada 15 años -el día 11- y el fútbol le ha hecho uno de los mejores regalos que puede hacerle a un jugador: un partido memorable. Hijo de Pep Soldat -se retiró en la 2009-2010-, el joven Marc se motró satisfecho y muy contento por el triunfo frente al plantel mallorquinista y por el tanto que valió la victoria cuando el encuentro ya moría, pero también lo está por haber podido defender la camiseta portmanyista con el grupo juvenil. “Estoy muy feliz, la verdad. No pude estar en el primer partido porque todavía no había cumplido los 15 años y el domingo ya pude ir convocado, jugando mis primeros minutos y marcando un golito muy importante”, asegura el joven goleador, que saltó a la cancha en el 64 para sustituir a Álex López. “El tiempo que estuve en el campo lo disfruté mucho”, añade.

El joven goleador admira a su padre, Pep Soldat, exjugador del Portmany.
El joven goleador admira a su padre, Pep Soldat, exjugador del Portmany.

Fiel seguidor del Real Madrid y apasionado del fútbol de Cristiano Ronaldo, Marc Soldat sigue los pasos de su padre, quien realmente es su verdadero ídolo. “Para mí es el mejor. Recuerdo muchos partidos de él, cuando iba a verle al Municipal, pero sobre todo me llega a la mente los cuatro goles que le metió al Ibiza en su último partido, el de su despedida”, subraya el ariete, que tiene en casa al mejor maestro que pueda tener. “Me da muchos consejos y trato de hacerle caso para mejorar”, apunta la joya portmanyista, quien, preguntado por si se parece a su progenitor en el arte de marcar goles responde: “Somos diferentes, aunque hay gente que dice que soy mejor. De todos modos, él iba muy bien en el remate de cabeza, mi punto débil, así que intento progresar cada día en esta faceta”. Cuando Marc Soldat marcó el gol ante el Mallorca B -de disparo cruzado después de recibir un balón largo-, sólo pensó en una persona. “Se lo dediqué a mi padre, que estaba en la grada viendo el partido. Le busqué con la mirada, levanté el brazo y se lo brindé. Es una persona muy importante para mí y siempre me está apoyando”, indica.

Marc arranca hipermotivado la nueva temporada con el Portmany de Maymó y Casanova, donde ya se ha hecho un hueco. Sabe que si se implica y trabaja tendrá más minutos a lo largo del curso. “Me gustaría tener más oportunidades, pero para ello hay que luchar y ganárselo, soy consciente de ello. Tengo los pies en el suelo y con humildad y sacrificio llegarán más minutos. De todos modos, si alguna jornada tengo que ir con el cadete no pasa nada, estaré encantado igualmente”, asevera el estilete, que se fija mucho en un jugador de la casa. “Aunque no es delantero, me encanta Víctor Galera, del primer equipo. Es un gran jugador, muy técnico y con mucha clase”, explica un cañonero que sueña con dedicarse al fútbol profesionalmente algún día. “Es mi deseo; me gustaría mucho llegar a Primera División y ya no te digo nada si fuese en el Madrid, mi equipo de toda la vida. Pero soy realista y sé que es muy complicado, así que voy paso a paso y a ver hasta donde llego”, afirma el jugador, para quien los estudios es primordial. “Mis padres simpre me lo recuerdan. Los libros están por encima del fútbol y sé que tengo que seguir estudiando”.

 

Debut triunfal de Marc Soldat con el Portmany. “El gol de la victoria ante el Mallorca B se lo dedico a mi padre”, apunta

Marc Soldat marcó el gol de la victoria frente el Mallorca B en el minuto 87.
Marc Soldat marcó el gol de la victoria frente el Mallorca B en el minuto 87.
Francisco Natera. Marc Soldat, jugador cadete del Portmany, jamás olvidará el día que le marcó un gol al Mallorca B en el campo que le ha visto crecer como futbolista. Y no lo hará por dos motivos. Porque lo enchufó el día que debutaba con el equipo juvenil en Liga Nacional y porque su chicharrito, en el 87, significó la victoria de su equipo frente a uno de los grandes de la competición. El delantero cumplió la semana pasada 15 años -el día 11- y el fútbol le ha hecho uno de los mejores regalos que puede hacerle a un jugador: un partido memorable. Hijo de Pep Soldat -se retiró en la 2009-2010-, el joven Marc se motró satisfecho y muy contento por el triunfo frente al plantel mallorquinista y por el tanto que valió la victoria cuando el encuentro ya moría, pero también lo está por haber podido defender la camiseta portmanyista con el grupo juvenil. "Estoy muy feliz, la verdad. No pude estar en el primer partido porque todavía no había cumplido los 15 años y el domingo ya pude ir convocado, jugando mis primeros minutos y marcando un golito muy importante", asegura el joven goleador, que saltó a la cancha en el 64 para sustituir a Álex López. "El tiempo que estuve en el campo lo disfruté mucho", añade.
El joven goleador admira a su padre, Pep Soldat, exjugador del Portmany.
El joven goleador admira a su padre, Pep Soldat, exjugador del Portmany.
Fiel seguidor del Real Madrid y apasionado del fútbol de Cristiano Ronaldo, Marc Soldat sigue los pasos de su padre, quien realmente es su verdadero ídolo. "Para mí es el mejor. Recuerdo muchos partidos de él, cuando iba a verle al Municipal, pero sobre todo me llega a la mente los cuatro goles que le metió al Ibiza en su último partido, el de su despedida", subraya el ariete, que tiene en casa al mejor maestro que pueda tener. "Me da muchos consejos y trato de hacerle caso para mejorar", apunta la joya portmanyista, quien, preguntado por si se parece a su progenitor en el arte de marcar goles responde: "Somos diferentes, aunque hay gente que dice que soy mejor. De todos modos, él iba muy bien en el remate de cabeza, mi punto débil, así que intento progresar cada día en esta faceta". Cuando Marc Soldat marcó el gol ante el Mallorca B -de disparo cruzado después de recibir un balón largo-, sólo pensó en una persona. "Se lo dediqué a mi padre, que estaba en la grada viendo el partido. Le busqué con la mirada, levanté el brazo y se lo brindé. Es una persona muy importante para mí y siempre me está apoyando", indica. Marc arranca hipermotivado la nueva temporada con el Portmany de Maymó y Casanova, donde ya se ha hecho un hueco. Sabe que si se implica y trabaja tendrá más minutos a lo largo del curso. "Me gustaría tener más oportunidades, pero para ello hay que luchar y ganárselo, soy consciente de ello. Tengo los pies en el suelo y con humildad y sacrificio llegarán más minutos. De todos modos, si alguna jornada tengo que ir con el cadete no pasa nada, estaré encantado igualmente", asevera el estilete, que se fija mucho en un jugador de la casa. "Aunque no es delantero, me encanta Víctor Galera, del primer equipo. Es un gran jugador, muy técnico y con mucha clase", explica un cañonero que sueña con dedicarse al fútbol profesionalmente algún día. "Es mi deseo; me gustaría mucho llegar a Primera División y ya no te digo nada si fuese en el Madrid, mi equipo de toda la vida. Pero soy realista y sé que es muy complicado, así que voy paso a paso y a ver hasta donde llego", afirma el jugador, para quien los estudios es primordial. "Mis padres simpre me lo recuerdan. Los libros están por encima del fútbol y sé que tengo que seguir estudiando".  

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