El argentino tiene 39 años (Foto: Francisco Natera).
El argentino tiene 39 años (Foto: Francisco Natera).

@C. Vidal Si la experiencia fuese un grado, Diego Romero (Quilmes, 3 de enero de 1975) sería un auténtico crack. A sus 39 años de edad, El Papi, como cariñosamente le llaman en el vestuario del Formentera, es de largo el jugador más veterano de los 22 que este domingo saltarán al terreno de juego en el derbi pitiuso del Municipal de Sant Francesc.

“En Argentina los clásicos se viven con mucha pasión y fuerza. Sin embargo, cada derbi tiene algo distinto y el que disputa el Formentera y la Peña también es importante y especial. Estás representando a tu ciudad y a tu equipo y siempre está el morbo de querer ganar a tu máximo rival. Nosotros no llegamos en nuestro mejor momento y ellos están en una situación inmejorable, pero estos partidos de rivalidad siempre son un punto y aparte”, afirma el futbolista.

Para Romero, la racha de cinco partidos sin conocer la victoria se tiene que romper tarde o temprano y, si es este mismo domingo, mucho mejor. “En algún momento se tiene que cortar esa dinámica. Hemos hecho una primera vuelta muy buena y eso no fue casualidad. Ahora no se están dando los resultados, pero con trabajo y haciendo las cosas bien, el fútbol nos pondrá otra vez en nuestro sitio”, asegura.

Su larga trayectoria deportiva -ha jugado en la Primera División de Argentina con el Quilmes y ha pasado por las ligas de Eslovenia, México, Ecuador o España- hace que ejerza de líder dentro y fuera del terreno de juego. “Trato de animar a la gente, sobre todo ahora que estamos atravesando por un mal momento. Lo que intento es que el vestuario no caiga en el nerviosismo y que todos estén tranquilos, que sigan trabajando como hasta ahora porque los resultados acabarán llegando”, dice.

Este domingo no cree que haya favoritos. “El cartel de favoritos lo pone la gente y la prensa, no los jugadores. No hay duda de que la Peña es un rival durísimo. Es el último campeón y está segundo en la tabla por méritos propios. Pero nosotros jugamos en casa y estamos obligados a ganar por el equipo y por nuestro público. Puede pasar cualquier cosa y sólo podemos garantizar que saldremos a hacer un partido serio y a intentar llevarnos los tres puntos”, añade el lateral argentino.

Diego Romero, la voz de la experiencia en el derbi pitiuso

El argentino tiene 39 años (Foto: Francisco Natera).
El argentino tiene 39 años (Foto: Francisco Natera).
@C. Vidal Si la experiencia fuese un grado, Diego Romero (Quilmes, 3 de enero de 1975) sería un auténtico crack. A sus 39 años de edad, El Papi, como cariñosamente le llaman en el vestuario del Formentera, es de largo el jugador más veterano de los 22 que este domingo saltarán al terreno de juego en el derbi pitiuso del Municipal de Sant Francesc. “En Argentina los clásicos se viven con mucha pasión y fuerza. Sin embargo, cada derbi tiene algo distinto y el que disputa el Formentera y la Peña también es importante y especial. Estás representando a tu ciudad y a tu equipo y siempre está el morbo de querer ganar a tu máximo rival. Nosotros no llegamos en nuestro mejor momento y ellos están en una situación inmejorable, pero estos partidos de rivalidad siempre son un punto y aparte”, afirma el futbolista. Para Romero, la racha de cinco partidos sin conocer la victoria se tiene que romper tarde o temprano y, si es este mismo domingo, mucho mejor. “En algún momento se tiene que cortar esa dinámica. Hemos hecho una primera vuelta muy buena y eso no fue casualidad. Ahora no se están dando los resultados, pero con trabajo y haciendo las cosas bien, el fútbol nos pondrá otra vez en nuestro sitio”, asegura. Su larga trayectoria deportiva -ha jugado en la Primera División de Argentina con el Quilmes y ha pasado por las ligas de Eslovenia, México, Ecuador o España- hace que ejerza de líder dentro y fuera del terreno de juego. “Trato de animar a la gente, sobre todo ahora que estamos atravesando por un mal momento. Lo que intento es que el vestuario no caiga en el nerviosismo y que todos estén tranquilos, que sigan trabajando como hasta ahora porque los resultados acabarán llegando”, dice. Este domingo no cree que haya favoritos. “El cartel de favoritos lo pone la gente y la prensa, no los jugadores. No hay duda de que la Peña es un rival durísimo. Es el último campeón y está segundo en la tabla por méritos propios. Pero nosotros jugamos en casa y estamos obligados a ganar por el equipo y por nuestro público. Puede pasar cualquier cosa y sólo podemos garantizar que saldremos a hacer un partido serio y a intentar llevarnos los tres puntos”, añade el lateral argentino.

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