De izquierda a derecha, Titi, Marcos Behar, Diego Romero y Damián Coronel.
De izquierda a derecha, Titi, Marcos Behar, Diego Romero y Damián Coronel.

David Alba Siempre se ha comentado que la mentalidad argentina es extremadamente competitiva. El fútbol es un ejemplo. En los grandes equipos europeos siempre hay un “argento” dando vueltas “hinchando las bolas”. El Sant Jordi, que debutará en el play-off de ascenso este fin de semana, cuenta con tres rioplantenses y, al menos, otro jugador que tiene una estrecha relación con la tierra del asado y del dulce de leche.

Diego Romero y Damián llevan cuatro años juntos: desde la época del Formentera. “Ya mirándonos sabemos lo que piensa el otro”, explica jocosamente Romero que, sin embargo, no cree que ser argentino le confiera una suerte de cualidades especiales. “Creo más en el jugador que en el país en el que se nace -asegura el mediocentro-, sí que es verdad que, quizás, el futbolista argentino al tener menos medios en categorías inferiores hace que seas más duro mentalmente y que vivas el fútbol con más intensidad”.

“A nosotros no nos gusta perder ni a las figuritas”, recalca Damián que recuerda cómo entre él y Diego aficionaron a Winde (jugador del Formentera de origen senegalés) a tomar mate. “Tratamos de dejarlo todo en el campo luchando hasta el final”, asegura. El esfuerzo se multiplica si en frente hay un rival brasileño. Por eso su compañero Marquitos nacido en Argentina ( pero que vivió mucho tiempo de su infancia en el país carioca) destaca -quizás para que nadie le cante eso de “Brasil, decime qué se siente”- que en el tema del fútbol es “argentino a muerte”. “Yo quiero que pierdan hasta en las chapitas”, bromea.

Por otra parte, una voz objetiva y autorizada para hablar de sus compañeros argentinos es el sevillano Titi cuya mujer es argentina. “Son otras costumbres -asevera-. Siempre organizan algo para hacer juntos y no necesitan mucho para ser felices”, señala el jugador. “Cuando te echas un amigo argentino es para toda la vida”, sentencia.

La mentalidad argentina del Sant Jordi

 
De izquierda a derecha, Titi, Marcos Behar, Diego Romero y Damián Coronel.
De izquierda a derecha, Titi, Marcos Behar, Diego Romero y Damián Coronel.
David Alba Siempre se ha comentado que la mentalidad argentina es extremadamente competitiva. El fútbol es un ejemplo. En los grandes equipos europeos siempre hay un "argento" dando vueltas "hinchando las bolas". El Sant Jordi, que debutará en el play-off de ascenso este fin de semana, cuenta con tres rioplantenses y, al menos, otro jugador que tiene una estrecha relación con la tierra del asado y del dulce de leche.Diego Romero y Damián llevan cuatro años juntos: desde la época del Formentera. "Ya mirándonos sabemos lo que piensa el otro", explica jocosamente Romero que, sin embargo, no cree que ser argentino le confiera una suerte de cualidades especiales. "Creo más en el jugador que en el país en el que se nace -asegura el mediocentro-, sí que es verdad que, quizás, el futbolista argentino al tener menos medios en categorías inferiores hace que seas más duro mentalmente y que vivas el fútbol con más intensidad"."A nosotros no nos gusta perder ni a las figuritas", recalca Damián que recuerda cómo entre él y Diego aficionaron a Winde (jugador del Formentera de origen senegalés) a tomar mate. "Tratamos de dejarlo todo en el campo luchando hasta el final", asegura. El esfuerzo se multiplica si en frente hay un rival brasileño. Por eso su compañero Marquitos nacido en Argentina ( pero que vivió mucho tiempo de su infancia en el país carioca) destaca -quizás para que nadie le cante eso de "Brasil, decime qué se siente"- que en el tema del fútbol es "argentino a muerte". "Yo quiero que pierdan hasta en las chapitas", bromea.Por otra parte, una voz objetiva y autorizada para hablar de sus compañeros argentinos es el sevillano Titi cuya mujer es argentina. "Son otras costumbres -asevera-. Siempre organizan algo para hacer juntos y no necesitan mucho para ser felices", señala el jugador. "Cuando te echas un amigo argentino es para toda la vida", sentencia.

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