Once inicial de la Penya Independent del pasado fin de semana contra el Portmany.
Once inicial de la Penya Independent del pasado fin de semana contra el Portmany.

diariodeibiza.es «El fútbol ha cambiado mucho» parece un axioma irrefutable en la coyuntura del deporte actual. Una sentencia que es recitada como un mantra mientras los clubes se relamen las heridas, a la espera de que el tiempo traiga tiempos mejores. Hubo una época en la que jugar contra la Penya Independent era sorprendente. Los entrenadores rivales, tras aplastar a los de naranja y negro en su propio estadio por goleada, se carcomían de envidia al observar a los chavales celebrar entre cánticos la derrota. Lo importante era jugar. Años después, pasados los cantos de sirena propios de la época de bonanza económica, el conjunto juvenil ha sido expulsado por doble incomparecencia, debilitado debido a la obligación de nutrir al equipo amateur. Sin duda, en Sant Joan hubo días de mayor éxito futbolístico.

«Hicimos un esfuerzo tremendo este año para armar un gran equipo aficionado. Teníamos el máximo de fichas que permite la federación, pero hemos acabado presentándonos a los partidos con los jugadores justos, y porque hemos recurrido al juvenil. La situación es dura, y hemos decidido no participar en la segunda Liga de Regional», afirma Javier Torres, presidente de la Penya desde 2011, quien asegura que los jugadores que quedan participarán en la próxima edición del torneo de fútbol sala de su categoría.

El primer equipo comenzó con ímpetu la Liga, pero se fue debilitando, primero por las lesiones y después por la apatía y la falta de compromiso de una parte del plantel. «Hubo algún partido en el que yo fui con las botas y con ficha, por si hacía falta jugar», añade Torres, al que su padre, Joan Torres, exentreador y expresidente (entre 1990 y 1994), interrumpe con la «gran diferencia» entre los equipos de ahora y los de antaño: «El fútbol ha cambiado mucho –repite–, en mi época, hace 40 años, jugábamos realmente por afición y amor por este club».

Torres sénior rememora cómo los traslados a los diferentes campos complicaban el mero hecho de participar en la competición, y a la necesidad de construir los campos con sus propias manos. «El primero estaba cerca de la gasolinera de Sant Joan. Después, para el segundo, el cura Don Pep nos consiguió un terreno en una montaña de Sant Llorenç. El alcalde nos regaló un camión de bloques y, entre tres personas, construimos una caseta para poder cambiarnos. El agua de la ducha la llevábamos en garrafas», recuerda.

Después pasaron a jugar a Sa Cala de Sant Vicent, dónde les prestaron un trozo de tierra en el torrente. «[El campo] nos costó 1.200.000 pesetas, y en una noche conseguimos 800.000. Nombramos de presidente a Cosmi, al que el fútbol no le interesaba lo más mínimo, pero era soltero y tenía el gusto de ayudarnos. De esto hace más de 30 años», explica Joan Torres.

La directiva propuso –por las necesidades que exigía la federación para participar en la máxima competición local– adecuar las instalaciones que utilizaba el C. D. Balanzat, en Sant Miquel, y situar allí el campo de fútbol municipal.

En el ámbito deportivo, también hubo otra época más gloriosa. La Penya jamás será recordada como un equipo de talento extraordinario, pero sí como una escuadra de una solidaridad envidiable y una garra encomiable sobre el terreno de juego. Sin embargo, Santi Marí (presidente entre los años 2005 y 2011) recuerda con meridiana claridad un partido de su época de delegado, a finales de la década de los 90 del siglo XX, con Toni Arabí de entrenador. «Éramos líderes por delante del Ibiza y nos jugábamos la Liga en el campo del Formentera. Si ganábamos, éramos campeones», destaca.

Pero la suerte esquivó a los de la zamarra de color butano. A falta de cinco minutos del final, el árbitro concedió córner tras un cabezazo a placer desde dentro del área de un delantero del Formentera, que voló por encima del travesaño. «Remató solo. Nadie podía entender por qué había pitado córner. Lo más extraño de todo era que no hubiera acabado en gol. En la siguiente jugada, un jugador nuestro cortó con la mano un balón que iba dentro, y el colegiado pitó penalti».

Un futuro esperanzador
Los tres directivos huyen de los fantasmas y rechazan que hubiera una mano negra aquel año en favor del todopoderoso SD Ibiza. «Lo único que recuerdo –prosigue Marí– es que, cuando fui a firmar el acta y pregunté al árbitro, me dijo que añadía mis quejas en el acta. Lo que pasó después prefiero no contarlo», bromea el expresidente.

El actual presidente formaba parte de aquel equipo, al que recuerda como una conjunción de jugadores locales y una tropa de futbolistas portmanyís que se adaptó a la perfección a la plantilla. «Cuando hay buen ambiente en un equipo se nota. Puedes tener menos nivel, pero acabas consiguiendo jugar mejor gracias a valores como el compañerismo o la solidaridad», afirma.

En la actualidad, el club tiene ocho equipos y un total de 112 jugadores con licencia, cifras similares a las registradas en las últimas décadas. Pese a que el club no pasa por su mejor momento, los tres representantes son optimistas de cara al futuro y confían en el trabajo realizado para solventar este bache. «[El trabajo] se está haciendo bien y dará sus frutos. Tenemos una buena estructura de fútbol base y muchos niños con ilusión. Estoy seguro de que es un bache y que lo vamos a superar», asevera con rotundidad el actual presidente, que dejará su cargo a final de temporada. Como soluciones, no dudan en apuntan hacia dos factores clave: trabajar con en el fútbol base y motivar a los jugadores de casa, «los que sienten los colores».

Guía en memoria de Juan Antonio Marí
La directiva de la SE Penya Independent ha publicado este año un folleto en memoria del presidente Juan Antonio Marí, de Can Joan d´en Jaume, que falleció tras una grave enfermedad. La guía es un trabajo interno del club realizado para conseguir fondos para la promoción del fútbol en el municipio de Sant Joan.

Carné de delegado del expresidente Marí.
Carné de delegado del expresidente Marí.

En sus páginas se explican algunos pasajes de la historia del club, como la creación del fútbol base y el traslado al campo municipal de Sant Miquel, en la temporada 1988 y 1989. La totalidad del dinero que entregan los patrocinadores va destinado al club.

«Pensamos que era una gran idea para utilizar las nuevas tecnologías para conseguir dinero, y pensamos que era apropiado dedicárselo a Juan Antonio [Marí], que trabajó y se implicó mucho en el equipo», indica el presidente de la Penya Javier Torres.

En el interior se aprecian diferentes fotografías de equipos con alineaciones históricas y alguna de categorías inferiores, así como algunos espectaculares rincones del municipio, como es Portitxol, Benirràs, Cala d´en Serra o Cala Xarraca.

La Penya Independent vive un momento difícil por la expulsión del equipo juvenil y la falta de efectivos en el equipo amateur

Once inicial de la Penya Independent del pasado fin de semana contra el Portmany.
Once inicial de la Penya Independent del pasado fin de semana contra el Portmany.
diariodeibiza.es «El fútbol ha cambiado mucho» parece un axioma irrefutable en la coyuntura del deporte actual. Una sentencia que es recitada como un mantra mientras los clubes se relamen las heridas, a la espera de que el tiempo traiga tiempos mejores. Hubo una época en la que jugar contra la Penya Independent era sorprendente. Los entrenadores rivales, tras aplastar a los de naranja y negro en su propio estadio por goleada, se carcomían de envidia al observar a los chavales celebrar entre cánticos la derrota. Lo importante era jugar. Años después, pasados los cantos de sirena propios de la época de bonanza económica, el conjunto juvenil ha sido expulsado por doble incomparecencia, debilitado debido a la obligación de nutrir al equipo amateur. Sin duda, en Sant Joan hubo días de mayor éxito futbolístico. «Hicimos un esfuerzo tremendo este año para armar un gran equipo aficionado. Teníamos el máximo de fichas que permite la federación, pero hemos acabado presentándonos a los partidos con los jugadores justos, y porque hemos recurrido al juvenil. La situación es dura, y hemos decidido no participar en la segunda Liga de Regional», afirma Javier Torres, presidente de la Penya desde 2011, quien asegura que los jugadores que quedan participarán en la próxima edición del torneo de fútbol sala de su categoría. El primer equipo comenzó con ímpetu la Liga, pero se fue debilitando, primero por las lesiones y después por la apatía y la falta de compromiso de una parte del plantel. «Hubo algún partido en el que yo fui con las botas y con ficha, por si hacía falta jugar», añade Torres, al que su padre, Joan Torres, exentreador y expresidente (entre 1990 y 1994), interrumpe con la «gran diferencia» entre los equipos de ahora y los de antaño: «El fútbol ha cambiado mucho –repite–, en mi época, hace 40 años, jugábamos realmente por afición y amor por este club». Torres sénior rememora cómo los traslados a los diferentes campos complicaban el mero hecho de participar en la competición, y a la necesidad de construir los campos con sus propias manos. «El primero estaba cerca de la gasolinera de Sant Joan. Después, para el segundo, el cura Don Pep nos consiguió un terreno en una montaña de Sant Llorenç. El alcalde nos regaló un camión de bloques y, entre tres personas, construimos una caseta para poder cambiarnos. El agua de la ducha la llevábamos en garrafas», recuerda. Después pasaron a jugar a Sa Cala de Sant Vicent, dónde les prestaron un trozo de tierra en el torrente. «[El campo] nos costó 1.200.000 pesetas, y en una noche conseguimos 800.000. Nombramos de presidente a Cosmi, al que el fútbol no le interesaba lo más mínimo, pero era soltero y tenía el gusto de ayudarnos. De esto hace más de 30 años», explica Joan Torres. La directiva propuso –por las necesidades que exigía la federación para participar en la máxima competición local– adecuar las instalaciones que utilizaba el C. D. Balanzat, en Sant Miquel, y situar allí el campo de fútbol municipal. En el ámbito deportivo, también hubo otra época más gloriosa. La Penya jamás será recordada como un equipo de talento extraordinario, pero sí como una escuadra de una solidaridad envidiable y una garra encomiable sobre el terreno de juego. Sin embargo, Santi Marí (presidente entre los años 2005 y 2011) recuerda con meridiana claridad un partido de su época de delegado, a finales de la década de los 90 del siglo XX, con Toni Arabí de entrenador. «Éramos líderes por delante del Ibiza y nos jugábamos la Liga en el campo del Formentera. Si ganábamos, éramos campeones», destaca. Pero la suerte esquivó a los de la zamarra de color butano. A falta de cinco minutos del final, el árbitro concedió córner tras un cabezazo a placer desde dentro del área de un delantero del Formentera, que voló por encima del travesaño. «Remató solo. Nadie podía entender por qué había pitado córner. Lo más extraño de todo era que no hubiera acabado en gol. En la siguiente jugada, un jugador nuestro cortó con la mano un balón que iba dentro, y el colegiado pitó penalti». Un futuro esperanzador Los tres directivos huyen de los fantasmas y rechazan que hubiera una mano negra aquel año en favor del todopoderoso SD Ibiza. «Lo único que recuerdo –prosigue Marí– es que, cuando fui a firmar el acta y pregunté al árbitro, me dijo que añadía mis quejas en el acta. Lo que pasó después prefiero no contarlo», bromea el expresidente. El actual presidente formaba parte de aquel equipo, al que recuerda como una conjunción de jugadores locales y una tropa de futbolistas portmanyís que se adaptó a la perfección a la plantilla. «Cuando hay buen ambiente en un equipo se nota. Puedes tener menos nivel, pero acabas consiguiendo jugar mejor gracias a valores como el compañerismo o la solidaridad», afirma. En la actualidad, el club tiene ocho equipos y un total de 112 jugadores con licencia, cifras similares a las registradas en las últimas décadas. Pese a que el club no pasa por su mejor momento, los tres representantes son optimistas de cara al futuro y confían en el trabajo realizado para solventar este bache. «[El trabajo] se está haciendo bien y dará sus frutos. Tenemos una buena estructura de fútbol base y muchos niños con ilusión. Estoy seguro de que es un bache y que lo vamos a superar», asevera con rotundidad el actual presidente, que dejará su cargo a final de temporada. Como soluciones, no dudan en apuntan hacia dos factores clave: trabajar con en el fútbol base y motivar a los jugadores de casa, «los que sienten los colores». Guía en memoria de Juan Antonio Marí La directiva de la SE Penya Independent ha publicado este año un folleto en memoria del presidente Juan Antonio Marí, de Can Joan d´en Jaume, que falleció tras una grave enfermedad. La guía es un trabajo interno del club realizado para conseguir fondos para la promoción del fútbol en el municipio de Sant Joan.
Carné de delegado del expresidente Marí.
Carné de delegado del expresidente Marí.
En sus páginas se explican algunos pasajes de la historia del club, como la creación del fútbol base y el traslado al campo municipal de Sant Miquel, en la temporada 1988 y 1989. La totalidad del dinero que entregan los patrocinadores va destinado al club. «Pensamos que era una gran idea para utilizar las nuevas tecnologías para conseguir dinero, y pensamos que era apropiado dedicárselo a Juan Antonio [Marí], que trabajó y se implicó mucho en el equipo», indica el presidente de la Penya Javier Torres. En el interior se aprecian diferentes fotografías de equipos con alineaciones históricas y alguna de categorías inferiores, así como algunos espectaculares rincones del municipio, como es Portitxol, Benirràs, Cala d´en Serra o Cala Xarraca.

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