Por Pablo Sierra del Sol

El primer monstruo hincó la rodilla y el siguiente nivel se ha desbloqueado. La Unión Deportiva Ibiza fue mejor que el Algeciras en los dos partidos de la eliminatoria y se ganó el derecho a seguir soñando en bronce. El mes de competición que le queda por delante a los futbolistas de Rufete se parece a uno de aquellos clásicos de las consolas de dieciséis bytes. Cada ronda del playoff de ascenso a Segunda B se convierte en una pantalla llena de peligros que hay que afrontar sin vidas extra. El equipo avanza en dos dimensiones como un Donkey Kong que salta de liana en liana sabiendo que un paso en falso significa caer al vacío. De momento, el Ibiza camina por el sendero correcto. Gracias a los goles de Ramos y Cirio, el game over apareció en la televisión de los andaluces. Los vileros, de momento, están vivos.

Al Algeciras no le importó que el Ibiza entrara como un ciclón en el partido. Hasta el descanso, los de Asián no tenían prisa. Prefería esperar atrás y sorprender a la contra. La estrategia no le salió mal al entrenador sevillano. Los primeros veinte minutos fueron celestes, pero el Ibiza no encontró huecos que generaran ocasiones. Solamente Terán, que por el rabillo del ojo vio doblar a Devesa, hurgó en la defensa algecireña. Su asistencia no la supo aprovechar Devesa, que prefirió el chut al pase de la muerte y acabó matando la única clara que tuvo el Ibiza en el primer tiempo. Una volea de Liñán, diez minutos después, desde la frontal fue todo lo que aportó en ataque el bloque de Rufete durante el resto del primer tiempo. A cambio, además, perdió el control del partido, que se embarró después de una dura entrada de Iván, el capitán del Algeciras, a Álvaro Muñiz. No había balón por medio y Navarro Paterna le enseñó una amarilla que podría haberse coloreado de rojo.

También amonestó el colegiado en otra acción al otro mediocentro de los visitantes. Ernesto vio su vigesimocuarta amarilla de la temporada. El ‘6’ albirrojo no dejó de repartir estopa durante todo el encuentro pero no acabó expulsado. Es un especialista de jugar al filo de la navaja y no cortarse. En Can Misses lo demostró y, además, estuvo a un centímetro de golear. La primera parte se finiquitó con un chut que botó varias veces en el césped tras salir de la bota de Ernesto. El cuero buscaba las mallas, pero Álex, el portero que está supliendo a Manolo durante su larga lesión, atajó la mejor ocasión que disfrutó el Algeciras durante los primeros 45 minutos. La madeja de la eliminatoria tendría que desenredarse en los tres cuartos de hora siguientes.

Quien primero tiró del hilo fue Adrián Ramos. Protagonista inesperado en los momentos trascendentales de la temporada, el ibicenco está teniendo la suerte delante del arco contrario que necesitan todos los delanteros. A la brega, la fe, el trabajo y la intensidad (a veces, demasiada) que están aseguradas cuando juega Ramos, el ‘9’ está sumando goles. El que abrió la lata del Algeciras fue raro. Algunos en la grada aseguraron que la había metido con la mano. Otros vieron un remate extraño del ariete y no tenían claro que había pasado. Los dos del fondo norte, que estaban en la otra punta del campo, solo sabían que había sido gol. Poco habían podido ver porque un defensa del Algeciras se metió por medio, entre Romero, el meta del Algeciras, y Ramos. Fue el propio Ramos quien lo aclaró todo en los vestuarios del Ibiza: “Remato con la nuca, choco con el portero, la pelota pega en el brazo del defensa y se cuela. No ha sido bonito pero lo que importa es que ha ido para dentro de la jaula”.

Todavía quedaba un mundo, pero el Algeciras, que precisaba dos goles para pasar una eliminatoria que ya no iría a la prórroga, no quiso esperar. Tres minutos después, en el 53, una rápida jugada por la banda izquierda asistió a Mané, que se anticipó a Verdú y Abel, los centrales que formaron el eje de la zaga ibicenca, y batió a Álex por el primer palo. El empate dio el pistoletazo de salida al correcalles que dominaría el partido en los diez minutos siguientes. Muñiz y, sobre todo, Liñán se diluyeron en el toma y daca. Un posible penalti en el área del Ibiza y un chut donde Pablo de Castro probó a Álex se enlazaron con un centro de Terán que no pudo blocar Romero en la portería contraria. Ernesto estuvo a punto de poner en ventaja al Ibiza con una zancadilla donde el árbitro le perdonó la segunda cartulina.

Respiró Asián en su banquillo al ver que su equipo se mantenía con once, pero el oxígeno le duró poco tiempo. A su Algeciras desatado le adelantó por el exterior de la curva un Terán reconvertido en lateral brasileño de época. El extremo bajó a defender y cortó, providencial, una internada de De Castro. Con un autopase, el cordobés rompió la cadera del carrilero izquierdo del Algeciras. Por delante tenía una autopista sin rivales y aceleró. Llegó Terán a los tres cuartos del rectángulo repleto de confianza. Supo frenar y pensar qué iba a hacer con la pelota. Su instinto de jugón le pedía el regate. El alma que empieza a tener el Ibiza, el pase a un compañero para poner la eliminatoria cuesta abajo. Terán eligió la segunda opción y encontró a Ramos solo en el área. El ‘9’ recortó, armó la pierna diestra y, aunque se estrelló con Romero, chutó lo suficientemente fuerte como para que Cirio recogiera el regalo y marcara por vigesimonovena vez entre liga y playoff. De corta estatura, vestido de celeste, tan mortífero en el área como entre líneas y con el número diez a la espalda, el catalán, criado en los potreros de Badalona, es a este Ibiza lo que Maradona fue al Nápoles: el comodín que resuelve casi todos los problemas.

El Algeciras se volcó para buscar los dos goles que volvían a hacerle falta para no echarle el cierre a la temporada. El Ibiza tuvo la cabeza fría para esperar y matar a la contra. Un córner peligrosísimo de los albirrojos se transformó en dos segundos en un mano a mano que Mateu Ferrer, el sustituto de Ramos, tiró fuera. Los algecireños estaban heridos pero no sentenciados y no dejaron de intentarlo. No pudieron, sin embargo, meter el miedo en el cuerpo a las dos mil personas que se reunieron en Can Misses para apoyar a la UD Ibiza. El público salió del campo con una sonrisa en la boca. Mañana se pegarán a las pantallas de sus móviles para seguir el sorteo de la segunda ronda de esta promoción hacia la Segunda B que se alargará hasta el 24 de junio. El playoff de este Ibiza será material altamente adictivo, una historia digna de ser jugada.

Primera pantalla superada

Por Pablo Sierra del Sol El primer monstruo hincó la rodilla y el siguiente nivel se ha desbloqueado. La Unión Deportiva Ibiza fue mejor que el Algeciras en los dos partidos de la eliminatoria y se ganó el derecho a seguir soñando en bronce. El mes de competición que le queda por delante a los futbolistas de Rufete se parece a uno de aquellos clásicos de las consolas de dieciséis bytes. Cada ronda del playoff de ascenso a Segunda B se convierte en una pantalla llena de peligros que hay que afrontar sin vidas extra. El equipo avanza en dos dimensiones como un Donkey Kong que salta de liana en liana sabiendo que un paso en falso significa caer al vacío. De momento, el Ibiza camina por el sendero correcto. Gracias a los goles de Ramos y Cirio, el game over apareció en la televisión de los andaluces. Los vileros, de momento, están vivos. Al Algeciras no le importó que el Ibiza entrara como un ciclón en el partido. Hasta el descanso, los de Asián no tenían prisa. Prefería esperar atrás y sorprender a la contra. La estrategia no le salió mal al entrenador sevillano. Los primeros veinte minutos fueron celestes, pero el Ibiza no encontró huecos que generaran ocasiones. Solamente Terán, que por el rabillo del ojo vio doblar a Devesa, hurgó en la defensa algecireña. Su asistencia no la supo aprovechar Devesa, que prefirió el chut al pase de la muerte y acabó matando la única clara que tuvo el Ibiza en el primer tiempo. Una volea de Liñán, diez minutos después, desde la frontal fue todo lo que aportó en ataque el bloque de Rufete durante el resto del primer tiempo. A cambio, además, perdió el control del partido, que se embarró después de una dura entrada de Iván, el capitán del Algeciras, a Álvaro Muñiz. No había balón por medio y Navarro Paterna le enseñó una amarilla que podría haberse coloreado de rojo. También amonestó el colegiado en otra acción al otro mediocentro de los visitantes. Ernesto vio su vigesimocuarta amarilla de la temporada. El '6' albirrojo no dejó de repartir estopa durante todo el encuentro pero no acabó expulsado. Es un especialista de jugar al filo de la navaja y no cortarse. En Can Misses lo demostró y, además, estuvo a un centímetro de golear. La primera parte se finiquitó con un chut que botó varias veces en el césped tras salir de la bota de Ernesto. El cuero buscaba las mallas, pero Álex, el portero que está supliendo a Manolo durante su larga lesión, atajó la mejor ocasión que disfrutó el Algeciras durante los primeros 45 minutos. La madeja de la eliminatoria tendría que desenredarse en los tres cuartos de hora siguientes.
Quien primero tiró del hilo fue Adrián Ramos. Protagonista inesperado en los momentos trascendentales de la temporada, el ibicenco está teniendo la suerte delante del arco contrario que necesitan todos los delanteros. A la brega, la fe, el trabajo y la intensidad (a veces, demasiada) que están aseguradas cuando juega Ramos, el '9' está sumando goles. El que abrió la lata del Algeciras fue raro. Algunos en la grada aseguraron que la había metido con la mano. Otros vieron un remate extraño del ariete y no tenían claro que había pasado. Los dos del fondo norte, que estaban en la otra punta del campo, solo sabían que había sido gol. Poco habían podido ver porque un defensa del Algeciras se metió por medio, entre Romero, el meta del Algeciras, y Ramos. Fue el propio Ramos quien lo aclaró todo en los vestuarios del Ibiza: "Remato con la nuca, choco con el portero, la pelota pega en el brazo del defensa y se cuela. No ha sido bonito pero lo que importa es que ha ido para dentro de la jaula". Todavía quedaba un mundo, pero el Algeciras, que precisaba dos goles para pasar una eliminatoria que ya no iría a la prórroga, no quiso esperar. Tres minutos después, en el 53, una rápida jugada por la banda izquierda asistió a Mané, que se anticipó a Verdú y Abel, los centrales que formaron el eje de la zaga ibicenca, y batió a Álex por el primer palo. El empate dio el pistoletazo de salida al correcalles que dominaría el partido en los diez minutos siguientes. Muñiz y, sobre todo, Liñán se diluyeron en el toma y daca. Un posible penalti en el área del Ibiza y un chut donde Pablo de Castro probó a Álex se enlazaron con un centro de Terán que no pudo blocar Romero en la portería contraria. Ernesto estuvo a punto de poner en ventaja al Ibiza con una zancadilla donde el árbitro le perdonó la segunda cartulina. Respiró Asián en su banquillo al ver que su equipo se mantenía con once, pero el oxígeno le duró poco tiempo. A su Algeciras desatado le adelantó por el exterior de la curva un Terán reconvertido en lateral brasileño de época. El extremo bajó a defender y cortó, providencial, una internada de De Castro. Con un autopase, el cordobés rompió la cadera del carrilero izquierdo del Algeciras. Por delante tenía una autopista sin rivales y aceleró. Llegó Terán a los tres cuartos del rectángulo repleto de confianza. Supo frenar y pensar qué iba a hacer con la pelota. Su instinto de jugón le pedía el regate. El alma que empieza a tener el Ibiza, el pase a un compañero para poner la eliminatoria cuesta abajo. Terán eligió la segunda opción y encontró a Ramos solo en el área. El '9' recortó, armó la pierna diestra y, aunque se estrelló con Romero, chutó lo suficientemente fuerte como para que Cirio recogiera el regalo y marcara por vigesimonovena vez entre liga y playoff. De corta estatura, vestido de celeste, tan mortífero en el área como entre líneas y con el número diez a la espalda, el catalán, criado en los potreros de Badalona, es a este Ibiza lo que Maradona fue al Nápoles: el comodín que resuelve casi todos los problemas.
El Algeciras se volcó para buscar los dos goles que volvían a hacerle falta para no echarle el cierre a la temporada. El Ibiza tuvo la cabeza fría para esperar y matar a la contra. Un córner peligrosísimo de los albirrojos se transformó en dos segundos en un mano a mano que Mateu Ferrer, el sustituto de Ramos, tiró fuera. Los algecireños estaban heridos pero no sentenciados y no dejaron de intentarlo. No pudieron, sin embargo, meter el miedo en el cuerpo a las dos mil personas que se reunieron en Can Misses para apoyar a la UD Ibiza. El público salió del campo con una sonrisa en la boca. Mañana se pegarán a las pantallas de sus móviles para seguir el sorteo de la segunda ronda de esta promoción hacia la Segunda B que se alargará hasta el 24 de junio. El playoff de este Ibiza será material altamente adictivo, una historia digna de ser jugada.

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