El Inter Ibiza firma su obra maestra

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La jornada dejó en las Pitiusas una de esas tardes que explican por qué la Tercera RFEF no entiende de guiones simples. Hubo empate grande en Santa Eulària, victoria de enorme valor para el Inter Ibiza, alivio para el Portmany y un punto de resistencia para el Formentera. Cuatro partidos, cuatro historias distintas y una misma sensación: el tramo decisivo del campeonato ha colocado a los equipos pitiusos en el centro de la pelea, ya sea por arriba, por la permanencia o por seguir soñando.

El foco principal apuntó a Santa Eulària, donde Peña Deportiva y Mallorca B firmaron un 2-2 de altos vuelos en un duelo que respondió a todo lo que prometía. No era un partido cualquiera. Enfrente estaba el líder, un filial con oficio y recursos, y en el banquillo local aparecía por primera vez en casa Ramiro González, que encontró en su estreno una prueba de exigencia máxima y una respuesta convincente de los suyos.

La Peña golpeó pronto, apenas en el minuto 6, cuando Mubarak encendió el partido con el 1-0. El arranque local fue ambicioso, con esa mezcla de energía y necesidad que tienen los equipos que quieren dejar huella en el desenlace del curso. Mallorca B, líder por algo, no tardó en recomponerse y encontró el empate en el 23 por medio de Aimar, equilibrando un choque que ya se había convertido en un intercambio de golpes. Pero antes del descanso volvió a rugir la Peña. Alejandro, en el 41, devolvió la ventaja al conjunto de Santa Eulària y llevó el partido al intermedio con la sensación de que el líder estaba siendo llevado al límite.

La segunda mitad mantuvo la tensión competitiva. La Peña sostuvo el tipo ante un rival que no dejó de empujar y acarició una victoria de prestigio, de esas que refuerzan mucho más que la clasificación. Sin embargo, a diez minutos del final apareció Albert para firmar el 2-2 y rescatar un punto para el Mallorca B. El filial mallorquinista continúa al frente de la tabla con 74 puntos, mientras que la Peña se mantiene tercera con 61, todavía bien colocada cuando apenas restan cuatro jornadas para bajar el telón. El siguiente examen será en Alcúdia, en otro encuentro con aroma de partido grande.

Si la Peña sostuvo un pulso de altura, el Inter Ibiza confirmó que ya no es una sorpresa pasajera, sino una realidad competitiva de primer orden. El equipo de Fourcade venció 0-1 en Mercadal con un tanto de Toni Riera en el minuto 86 y se ha ganado por derecho propio un sitio en zona de playoff. El gol tardío no solo valió tres puntos; tuvo el peso simbólico de una temporada que está rompiendo cualquier previsión razonable.

En su año de regreso a Tercera RFEF, el Inter Ibiza se ha instalado en un histórico quinto puesto con 47 puntos. No ha llegado hasta ahí por accidente ni por una racha aislada, sino por una campaña de crecimiento sostenido, de competitividad firme y de personalidad en escenarios incómodos. Ganar en Mercadal, además, reforzó la idea de que este equipo ha aprendido a sobrevivir en los partidos cerrados, a madurar dentro de cada encuentro y a castigar cuando el rival ya empieza a dar por bueno el empate. La próxima jornada recibirá al Manacor con la posibilidad de defender una plaza que hace solo unos meses parecía lejana y que hoy es una conquista merecida.

También respiró el Portmany, que regresó a la victoria en el momento preciso. El 3-1 ante el Alcúdia cortó una racha de cinco derrotas consecutivas y dio oxígeno a un equipo que necesitaba reencontrarse con su versión más firme. Kenai, Bruno y Matheus pusieron los goles de un triunfo que permite al conjunto de Lolo Paniza tomar aire en la clasificación y mirar el panorama con algo más de calma.

Con 28 puntos, el Portmany se coloca cinco por encima del Felanitx, referencia de los puestos de descenso directo. No es una renta definitiva, pero sí un margen que cambia el ánimo y devuelve cierto control a un equipo que venía sufriendo demasiado castigo en las últimas semanas. La próxima salida al campo del Son Cladera marcará hasta qué punto esta victoria supone un simple alivio momentáneo o el inicio de una reacción más sólida.

En cambio, el Formentera salió de Binissalem con un empate que deja una lectura doble. Por un lado, el conjunto de Maikel Romero sumó en un encuentro condicionado por la roja directa a Carlos Manuel Pérez en el minuto 34. Por otro, el 1-1 dejó un poso agridulce por cómo se desarrolló el partido y por la oportunidad perdida de seguir estrechando el cerco sobre el playoff.

Con uno menos durante más de una hora, el Formentera compitió con notable entereza. Rinaldi adelantó a los visitantes en el 58 y parecía abrir la puerta a una victoria de mucho mérito, de las que consolidan la autoestima de un grupo lanzado tras cuatro triunfos consecutivos. Pero el Binissalem encontró el empate en el 72 gracias a Sergi Oliver y dejó el encuentro en tablas. El punto mantiene al Formentera séptimo con 45, a solo dos del playoff que ahora marca precisamente el Inter Ibiza. La próxima cita, en casa ante el Mercadal, aparece como una nueva oportunidad para reengancharse del todo a la pelea.

La jornada, en definitiva, dibujó un mapa tan apretado como sugestivo para el fútbol pitiuso. La Peña sigue mirando arriba con argumentos, el Inter Ibiza convierte su regreso en una historia de ambición inesperada, el Portmany se niega a caer y el Formentera continúa respirando cerca de la zona noble. A falta de cuatro capítulos, la liga ha entrado en ese territorio en el que cada punto ya no solo se suma: también pesa, ilusiona o castiga. Y ahí, los equipos de Ibiza y Formentera siguen decididos a jugar un papel protagonista.

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