2-1. El Ibiza sigue sin saber ganar lejos de casa

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La UD Ibiza encaja en Jaén su segunda derrota de la temporada (2-1), ambas como visitante, después de adelantarse con un gran gol de José Carlos Lazo al comienzo de la segunda mitad. El conjunto de Raúl Llona suma seis puntos de seis en Can Misses y ninguno de seis a domicilio. La primera oportunidad de demostrar que su crecimiento también puede trasladarse fuera de la isla terminó con una remontada que devuelve al equipo a una asignatura pendiente.

Raúl Llona había pedido una victoria fuera de casa para demostrar que el Ibiza iba de verdad. Durante unos minutos en La Victoria, su equipo pareció dispuesto a darle la razón. José Carlos Lazo adelantó a los celestes con un gran gol al comienzo de la segunda parte y colocó el partido en el escenario que tanto había reclamado el entrenador durante la semana.

Pero el Real Jaén no se rindió.

El conjunto andaluz encontró la manera de darle la vuelta al marcador y dejó al Ibiza con una segunda derrota que empieza a señalar una diferencia evidente en este comienzo de campeonato: seis puntos de seis en Can Misses y ninguno de seis lejos de la isla.

El Ibiza ha marcado en sus cuatro partidos. Ha demostrado que tiene futbolistas capaces de decidir encuentros y que puede competir contra rivales exigentes. Lo que todavía no ha conseguido es transformar todo eso en una victoria cuando juega como visitante.

Y esta noche tuvo una oportunidad especialmente buena para hacerlo.

De Antequera a Jaén: dos viajes sin recompensa

El primer desplazamiento de la temporada había dejado una derrota por 3-2 en Antequera. Aquella tarde, el Ibiza reaccionó después de encajar dos goles en apenas un cuarto de hora, consiguió igualar el encuentro antes del descanso y terminó perdiendo tras recibir un nuevo golpe en una acción a balón parado.

La respuesta llegó en Can Misses.

Primero contra el Rayo Majadahonda, con un gol de Georges Nsukula en el descuento que permitió rescatar los tres puntos cuando el encuentro parecía condenado al empate.

Después frente al Sant Andreu, en un partido que el Ibiza resolvió por 2-0 y en el que consiguió mantener su portería a cero por primera vez en el campeonato.

Dos victorias consecutivas que habían cambiado el ambiente después del estreno liguero y que permitían afrontar la visita al Jaén con seis puntos de nueve.

Pero faltaba comprobar si el crecimiento también podía viajar.

La Victoria ofrecía un escenario especialmente interesante. Un rival recién ascendido, invicto en las tres primeras jornadas, con siete puntos y una afición que ya había demostrado su capacidad para empujar al equipo.

El Ibiza llegaba advertido.

Y se marchó sin puntos.

Un primer tiempo con ocasiones en las dos áreas

Llona apostó de inicio por Andrés Prieto; Pablo Busto, Eric Curbelo, Jérémy Blasco y Víctor García; Genaro, Théo Valls y David Astals; Ander Yoldi, José Carlos Lazo y Manu Justo.

El entrenador introdujo modificaciones respecto al encuentro contra el Sant Andreu, con Astals de regreso en el once y Pedro Ortiz esperando su oportunidad en el banquillo después de haber sufrido un esguince de tobillo en la jornada anterior.

El Jaén comenzó con iniciativa y trató de aprovechar el impulso de La Victoria. Los primeros acercamientos llegaron por las bandas, mientras el Ibiza buscaba asentarse y encontrar continuidad con la pelota.

Andrés Prieto tuvo que intervenir pronto para evitar que el conjunto andaluz se adelantara. El guardameta resolvió un mano a mano de Chino en el primer cuarto de hora y volvió a resultar decisivo más adelante, cuando David Serrano conectó una volea dentro del área que exigió una gran respuesta del portero celeste.

El Ibiza también tuvo sus oportunidades.

Théo Valls dispuso de una de las más claras de la primera mitad, pero su remate desde dentro del área se marchó rozando el palo.

El encuentro llegó al descanso sin goles, con alternativas y con la sensación de que cualquier detalle podía terminar inclinando la balanza.

Y el primer golpe lo dio el Ibiza.

Lazo abrió una puerta que el Ibiza no supo mantener abierta

José Carlos Lazo volvió a aparecer.

El atacante, que se había estrenado como goleador celeste una semana antes con un penalti frente al Sant Andreu, firmó esta vez un gran gol al comienzo de la segunda mitad para adelantar al Ibiza en La Victoria.

Era su segundo tanto consecutivo.

Y tenía un valor especial.

No solo porque llegaba en un estadio complicado y ante un rival que todavía no conocía la derrota, sino porque ofrecía al Ibiza exactamente aquello que Llona había reclamado durante la semana: la posibilidad de demostrar que también podía ganar lejos de Can Misses.

El partido estaba donde los celestes querían.

Por delante en el marcador, con la oportunidad de administrar una ventaja y obligando al Jaén a asumir mayores riesgos.

Sin embargo, el equipo de Manolo Herrero encontró la respuesta.

El conjunto andaluz consiguió igualar el encuentro y posteriormente completar la remontada para establecer el definitivo 2-1.

El golazo de Lazo terminó convertido en un recuerdo insuficiente de una noche que había comenzado a escribir una historia muy diferente para el Ibiza.

Lo que Llona había advertido

La derrota adquiere otra dimensión cuando se recuperan las declaraciones del entrenador durante la previa.

Llona había sido especialmente claro sobre la necesidad de trasladar los resultados de Can Misses a los desplazamientos.

«Todos los equipos que quieren aspirar a estar arriba tienen que hacerse fuertes también fuera de casa. Y cuando digo hacerse fuertes quiero decir que hay que sumar puntos. No vale solo con los partidos de casa».

No hablaba únicamente de ganar.

También de competir.

El entrenador insistió en que su equipo debía igualar o superar la intensidad, agresividad y competitividad de los rivales antes de intentar imponer su capacidad técnica.

«Sin lo primero es difícil que salga lo segundo», advirtió.

Y explicó que quería un Ibiza capaz de tener presencia con balón, dominar determinadas fases del partido y defender con solidez cuando las circunstancias obligaran a hacerlo.

El encuentro de Jaén ofreció momentos para poner todo eso en práctica.

Pero el resultado terminó siendo el mismo que en Antequera.

Otra derrota.

Otro desplazamiento sin puntos.

La estadística que separa los dos Ibizas

Después de cuatro jornadas, los números dibujan una diferencia muy marcada.

En Can Misses, el Ibiza ha ganado sus dos partidos, ha marcado cuatro goles y únicamente ha encajado uno. Seis puntos de seis posibles.

Fuera de casa, en cambio, ha perdido sus dos encuentros, ha marcado tres tantos y ha recibido cinco. Ningún punto de seis.

La diferencia no está en la capacidad para marcar.

El Ibiza ha visto portería en sus cuatro compromisos. En Antequera consiguió dos tantos, contra el Majadahonda marcó otros dos, frente al Sant Andreu repitió la cifra y en Jaén volvió a encontrar el gol.

Siete goles en cuatro jornadas.

El problema es que también ha encajado seis, cinco de ellos lejos de Can Misses.

La única portería a cero llegó en casa.

Y los dos desplazamientos han terminado con el rival celebrando tres puntos.

Es una muestra todavía pequeña, pero suficientemente clara como para identificar una de las primeras cuestiones que tendrá que resolver el cuerpo técnico.

Porque el Ibiza puede tener calidad, alternativas ofensivas y una plantilla amplia, pero para pelear por los puestos altos necesitará convertir también los viajes en puntos.

Lazo empieza a encontrar su sitio

La derrota deja, al menos, una noticia positiva en el plano individual.

José Carlos Lazo ha marcado en las dos últimas jornadas.

Su primer gol llegó frente al Sant Andreu desde el punto de penalti. El segundo, en Jaén, con una acción de mucha mayor elaboración individual.

El atacante se convierte así en el primer futbolista del Ibiza que repite como goleador esta temporada.

Hasta la visita a La Victoria, los seis primeros tantos ligueros habían tenido seis autores diferentes: Iker Varela, Pedro Ortiz, Théo Valls, Georges Nsukula, Lazo y Manu Justo.

El reparto se rompió en Jaén.

Lazo empieza a asumir protagonismo en un ataque que todavía está terminando de encontrar sus mejores asociaciones y en el que Llona dispone de diferentes alternativas.

Su gol, sin embargo, no bastó.

Y esa es precisamente una de las conclusiones que deja el partido: las actuaciones individuales pueden acercar al Ibiza a la victoria, pero no siempre serán suficientes para conseguirla.

Del «vamos de verdad» a una nueva oportunidad

El viernes, Llona reconoció que ganar en Jaén tendría un significado especial.

Le preguntaron si podía ser el partido que permitiera al Ibiza dar un golpe sobre la mesa y anunciar que estaba preparado para competir por los puestos altos.

No esquivó la cuestión.

«Sí, no te voy a engañar, sí».

Después explicó que había hablado de ello con el vestuario y que consideraba La Victoria un escenario interesante para demostrar que el crecimiento del equipo no era pasajero.

«Poder sacar una victoria y, de alguna forma, decir que estamos aquí, que estamos creciendo y que vamos de verdad».

También utilizó una palabra que ahora adquiere especial importancia.

Efímero.

«No queremos ser algo que sea solo efímero».

El Ibiza tendrá que seguir trabajando para demostrarlo.

La próxima jornada regresará a Can Misses para enfrentarse al Real Zaragoza, otro de los clubes históricos que comparten grupo con los celestes esta temporada. Después llegará una nueva salida, esta vez al campo del Villarreal B.

El calendario no concede demasiado tiempo para detenerse en una derrota.

Tampoco para esconder sus consecuencias.

El Ibiza ha ganado sus dos partidos en casa y ha perdido los dos que ha disputado fuera. Se adelantó en Jaén, pero no pudo sostener la ventaja. Lazo volvió a marcar, pero su gol no alcanzó para sumar.

Quedan 34 jornadas y mucho margen para corregir.

Lo que ya está claro es que el equipo tiene una tarea pendiente que no podrá resolver únicamente en Can Misses.

Porque el Ibiza ya sabe ganar delante de su gente. Ahora tiene que aprender a hacerlo cuando juega lejos de ella.

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