La UD Ibiza encontró en Jaén algunos de los avances que Raúl Llona llevaba semanas reclamando, pero terminó encajando en el minuto 96 su segunda derrota de la temporada (2-1). El entrenador destacó la mejoría con balón y las ocasiones generadas, aunque lamentó la falta de acierto y la incapacidad para controlar el desenlace. Una paradoja que resume las cuatro primeras jornadas: los celestes han ganado partidos sin convencer del todo y han perdido uno en el que su técnico encontró motivos para estar satisfecho con el juego.
Hay derrotas que dejan la sensación de que todo ha salido mal. La del Ibiza en Jaén tiene una lectura bastante más incómoda. El equipo de Raúl Llona hizo algunas de las cosas que llevaba semanas buscando, se adelantó con un gran gol de José Carlos Lazo y tuvo ocasiones para conseguir un resultado mejor. Sin embargo, terminó marchándose de La Victoria sin un solo punto.
El fútbol tiene estas contradicciones. A veces se gana sin encontrar demasiadas respuestas y otras se encuentran respuestas que no alcanzan para ganar.
El Ibiza acaba de comprobarlo en cuatro jornadas.
Ante el Majadahonda necesitó un gol de Georges Nsukula en el descuento para resolver un encuentro que había dejado dudas en su juego. Contra el Sant Andreu consiguió una victoria más cómoda en el marcador que en determinados momentos sobre el césped. En Jaén, donde esperaba confirmar su crecimiento, el resultado fue el peor posible después de haber estado por delante.
La diferencia es que esta vez Llona encontró argumentos futbolísticos para defender la actuación de su equipo.
«Creo que hemos mejorado en nuestro concepto con balón y en algunas fases del partido», explicó después del encuentro.
No era exactamente la valoración que había podido hacer tras las dos victorias anteriores.
Ganar sin convencer, perder encontrando respuestas
La evolución del Ibiza durante este primer mes de competición no ha seguido una línea recta.
En Antequera, el estreno liguero terminó con una derrota por 3-2 después de un comienzo muy complicado. El equipo consiguió reaccionar, remontó una desventaja de dos goles hasta alcanzar el empate y acabó perdiendo en una acción a balón parado. Llona fue especialmente crítico con las concesiones que habían permitido al rival marcar.
La primera victoria llegó una semana después, contra el Rayo Majadahonda. El Ibiza ganó, pero tuvo problemas para controlar el centro del campo y administrar su ventaja. Cuando Amaro empató en el tramo final, el partido parecía escaparse hasta que Nsukula apareció en el añadido.
Frente al Sant Andreu hubo un nuevo paso en el marcador. Dos goles, tres puntos y la primera portería a cero de la temporada. Aun así, el equipo necesitó intervenciones importantes de Andrés Prieto y atravesó fases en las que el rival encontró espacios para hacer daño.
Los resultados mejoraban, pero Llona continuaba reclamando más presencia con balón.
En Jaén, según su propia valoración, aparecieron algunos de esos avances.
Y el Ibiza perdió.
No significa que el encuentro de La Victoria fuera necesariamente su mejor actuación completa del campeonato. El entrenador también reconoció errores importantes. Pero sí deja una cuestión interesante: el resultado no siempre está reflejando de manera fiel las sensaciones que transmite el equipo.
Lo que el marcador no cuenta
El Jaén comenzó mejor. Durante los primeros minutos trató de aprovechar el impulso de La Victoria y obligó al Ibiza a trabajar para asentarse.
Después, según explicó Llona, el encuentro cambió.
Los celestes consiguieron jugar con más ritmo, encontraron situaciones ofensivas y comenzaron a generar ocasiones. El técnico contabilizó tres o cuatro oportunidades claras antes del descanso y recordó que, durante la segunda mitad, el Jaén llegó a sacar dos balones prácticamente sobre la línea de gol.
No son detalles menores.
Durante las primeras jornadas, una de las preocupaciones del entrenador había sido precisamente la dificultad para transformar la calidad individual de la plantilla en un dominio colectivo más sostenido.
El Ibiza tenía futbolistas para manejar la pelota, pero no siempre conseguía que esa posesión se tradujera en ventajas reales.
En La Victoria hubo fases en las que Llona vio una mejor versión de ese trabajo.
El equipo encontró el gol al comienzo de la segunda mitad, cuando Lazo culminó una buena acción con Víctor García y adelantó a los visitantes.
Era el escenario que habían ido a buscar.
Un gol fuera de casa, un rival obligado a reaccionar y la oportunidad de gestionar el partido desde una posición favorable.
Pero faltaba lo más importante.
Convertir aquella ventaja en puntos.
La otra cara del crecimiento
Aquí aparece el aspecto que impide utilizar la mejoría con balón como explicación suficiente de lo sucedido.
El Ibiza generó ocasiones, pero no consiguió ampliar su ventaja. Y cuando David Serrano empató con un gran disparo desde fuera del área, el equipo no fue capaz de recuperar el control que necesitaba para proteger el resultado.
Nacho Castillo terminó completando la remontada en el minuto 96.
Llona no escondió esa parte del encuentro.
«Hemos cometido el error de dejar vivo el partido y no controlar lo que teníamos que controlar en los minutos finales».
La frase contiene dos problemas diferentes.
El primero está relacionado con la eficacia. El Ibiza tuvo oportunidades para conseguir más de un gol y no las aprovechó.
El segundo tiene que ver con la gestión del encuentro. Una vez que el Jaén recuperó el empate, los celestes no consiguieron evitar que el partido terminara inclinándose hacia el conjunto andaluz.
Y ambos problemas pueden convivir perfectamente con una mejoría en el juego.
Un equipo puede asociarse mejor, llegar con más frecuencia al área y generar ocasiones más claras que en jornadas anteriores. Pero también puede fallar en los momentos que terminan decidiendo un resultado.
Eso fue lo que sucedió en Jaén.
El primer examen que no se aprobó
La derrota adquiere especial relevancia por lo que Llona había explicado durante la semana.
El entrenador señaló La Victoria como un escenario para demostrar que el Ibiza podía trasladar fuera de Can Misses lo que había empezado a conseguir en casa.
«No vale solo con los partidos de casa», advirtió.
También reconoció que una victoria permitiría transmitir que el equipo estaba creciendo y que iba de verdad.
La oportunidad llegó. El Ibiza se puso por delante, pero no pudo aprovecharla.
Después de cuatro jornadas, los números mantienen una diferencia muy marcada: seis puntos de seis en Can Misses y ninguno de seis lejos de la isla.
Sin embargo, reducir todo lo ocurrido a que el Ibiza no sabe ganar fuera dejaría fuera una parte importante de la historia.
En Antequera, Llona encontró errores que consideró inadmisibles para un aspirante a estar arriba. En Jaén, además de lamentar el resultado, reconoció avances en aspectos del juego que llevaba semanas intentando mejorar.
Las dos derrotas valen exactamente lo mismo en la clasificación.
No necesariamente dejan las mismas conclusiones para el cuerpo técnico.
Lazo, la primera continuidad ofensiva
La noche también dejó una pequeña novedad en el ataque.
José Carlos Lazo se convirtió en el primer futbolista del Ibiza que marca en dos jornadas diferentes esta temporada.
Hasta el partido de Jaén, los seis goles del equipo habían tenido seis autores distintos: Iker Varela, Pedro Ortiz, Théo Valls, Georges Nsukula, el propio Lazo y Manu Justo.
El atacante rompió ese reparto con su segundo tanto consecutivo.
Después de estrenarse de penalti frente al Sant Andreu, volvió a marcar en una acción de juego y en un escenario de mayor exigencia.
Es otra pieza que empieza a encajar dentro de un equipo que todavía está buscando sus mejores asociaciones ofensivas.
Aunque su gol tampoco fue suficiente para cambiar el desenlace.
Y ahí está, de nuevo, la contradicción de esta jornada: el Ibiza encontró continuidad goleadora en uno de sus futbolistas, mostró avances en determinadas fases con balón y generó ocasiones para conseguir más.
Pero perdió.
Crecer también cuando el resultado no acompaña
Llona había explicado antes del Sant Andreu que prefería seguir creciendo desde la victoria.
Es una aspiración lógica. Los resultados permiten trabajar con más tranquilidad, sostienen la confianza del grupo y reducen la presión que acompaña a cualquier proyecto construido para pelear por el ascenso.
En Jaén le tocó experimentar la otra parte del proceso.
Encontrar aspectos positivos después de perder.
El entrenador puede rescatar la mejoría en el juego con balón, pero también tendrá que trabajar sobre las ocasiones desperdiciadas y sobre esos minutos finales en los que el Ibiza dejó escapar un partido que había conseguido poner a su favor.
Una cosa no invalida la otra.
La UD Ibiza regresa ahora a Can Misses para enfrentarse al Real Zaragoza con seis puntos de doce posibles. Tiene margen para crecer, futbolistas que todavía están completando su adaptación y una temporada suficientemente larga como para que las sensaciones de septiembre no determinen lo que sucederá durante los próximos meses.
Pero también tiene dos derrotas que no desaparecen por haber encontrado motivos para estar satisfecho con una parte del juego.
Quizá esa sea la principal enseñanza de La Victoria.
El Ibiza llevaba semanas intentando jugar mejor. En Jaén, Llona vio algunos avances.
Ahora necesita que jugar mejor también le sirva para ganar.









































