El equipo de Balibrea ha pasado de una dura derrota de pretemporada ante Fibwi Palma a encabezar su grupo de Copa. Dos victorias, diferentes protagonistas y una defensa que empieza a marcar diferencias permiten descubrir las primeras pistas del nuevo Class Sant Antoni.
Hace apenas dos semanas, el Class Sant Antoni abandonaba Sa Pedrera después de encajar 97 puntos ante el Fibwi Mallorca Bàsquet Palma. El 65-97 de aquel primer amistoso dejó una imagen de equipo todavía por construir, con muchas piezas nuevas, pocos entrenamientos acumulados y un entrenador que apenas había comenzado a trasladar sus ideas al vestuario.
Hoy, el escenario es diferente. El conjunto de Boris Balibrea ha ganado sus dos primeros compromisos oficiales, lidera en solitario el Grupo E de la Copa de España y empieza a ofrecer algunas respuestas sobre el proyecto que se presentó hace apenas unos días.
Primero llegó el 73-83 en Getafe. Este sábado, ante su afición, el Class superó al CB Zaragoza por 73-58 después de una segunda mitad en la que elevó considerablemente su rendimiento defensivo.
Son dos victorias ante rivales de Segunda FEB, todavía insuficientes para establecer conclusiones definitivas sobre una temporada que ni siquiera ha comenzado en Liga. Pero entre aquel primer amistoso y lo ocurrido anoche empiezan a aparecer detalles que merecen atención.
El Class que quería Boris empieza a reconocerse sobre la pista.
Cinco jugadores para explicar las primeras victorias
Uno de los aspectos más interesantes del arranque copero es cómo se ha repartido el protagonismo ofensivo.
Ante Getafe, Lamin Dibba fue el máximo anotador del Class con 18 puntos. Íker Ruiz aportó 17 y Jeffrey Godspower añadió otros 14. Los tres tuvieron un peso importante en el primer triunfo oficial del nuevo proyecto.
Una semana después, el escenario cambió.
Dani de la Rúa asumió el protagonismo anotador frente al Zaragoza con 15 puntos, Dibba volvió a aparecer con 12 y Anton Lindqvist dio un paso adelante hasta alcanzar los 11. Íker Ruiz, que había firmado 17 en Getafe, se quedó esta vez en ocho.
El dato es interesante: cinco jugadores diferentes han alcanzado ya los dobles dígitos de anotación en los dos primeros partidos oficiales del Class.
Y todavía falta añadir a Greg Gantt, uno de los referentes ofensivos del equipo durante las últimas temporadas y que, de momento, no ha necesitado asumir ese papel anotador para que lleguen las victorias.
No significa que el Class haya encontrado ya su equilibrio definitivo, pero sí empieza a mostrar una plantilla con diferentes alternativas para generar puntos. Algo especialmente importante para un entrenador que pretende imponer un ritmo elevado y mantener la intensidad durante las rotaciones.
El MVP que no necesitó ser el máximo anotador
La victoria frente al Zaragoza dejó además un protagonista que merece un capítulo propio.
Aleix Haro terminó siendo el jugador más valorado del encuentro con 23 créditos, pese a que sus nueve puntos no le situaron entre los principales anotadores. El base catalán completó su actuación con seis rebotes, nueve asistencias y una recuperación.
Es una estadística que explica bastante bien su aportación.
Haro intervino en la generación ofensiva del equipo sin necesidad de asumir un volumen elevado de lanzamientos. Sus nueve asistencias representan nueve canastas de sus compañeros en las que participó directamente como pasador.
En un Class que ha incorporado ocho jugadores y que todavía está aprendiendo a reconocerse sobre la pista, contar con un director capaz de conectar las diferentes piezas puede resultar especialmente importante.
Además, la presencia de Haro permite a Balibrea disponer de otra alternativa junto a Dani de la Rúa, que frente al Zaragoza fue precisamente el máximo anotador.
Dos bases, dos actuaciones diferentes y un mismo resultado: el Class encontró soluciones para ganar.
El dato que mejor explica lo ocurrido ante Zaragoza
Si hay una cifra que merece detenerse a analizar después del segundo triunfo copero, probablemente sea esta: el Class dejó al Zaragoza en solo 23 puntos durante toda la segunda mitad.
El encuentro había llegado al descanso completamente abierto. Los visitantes se adjudicaron el primer cuarto por 18-22 y los ibicencos respondieron con un 16-13 en el segundo periodo. El 34-35 reflejaba la igualdad entre ambos conjuntos.
Fue después del paso por vestuarios cuando apareció la versión más convincente del Class.
Los jugadores de Balibrea elevaron la intensidad defensiva, encontraron mejores situaciones de lanzamiento y comenzaron a abrir una distancia que Zaragoza ya no pudo recuperar.
Un parcial de 13-3 permitió al equipo ibicenco colocarse 47-38. El tercer cuarto terminó con 57-49 y, en el último periodo, la ventaja llegó a alcanzar los 20 puntos después de un mate de Lamin Dibba que estableció el 71-51.
Pero el dato más revelador no está en esa máxima diferencia.
El Class únicamente permitió nueve puntos al Zaragoza durante los diez minutos finales.
Los visitantes habían anotado 35 en la primera mitad. En la segunda se quedaron en 23, mientras los ibicencos sumaban 39.
El parcial de 39-23 explica mucho mejor el desarrollo del encuentro que el resultado final.
Y permite empezar a identificar una de las características que Balibrea quiere trasladar a su equipo: la capacidad de elevar la intensidad defensiva y sostenerla durante varios minutos hasta cambiar el rumbo de un partido.
De encajar 97 puntos a encontrar respuestas atrás
La comparación con el primer amistoso resulta inevitable, aunque conviene hacerla con cuidado.
Fibwi Palma compite en Primera FEB y llegó a Sa Pedrera para enfrentarse a un Class que apenas había acumulado entrenamientos. Aquella derrota por 32 puntos no podía servir como sentencia sobre el nuevo proyecto.
Pero sí ofrecía una primera referencia del trabajo pendiente.
El Class encajó entonces 25 puntos en el primer cuarto, 26 en el segundo, 23 en el tercero y otros 23 en el último. No consiguió ganar ninguno de los cuatro periodos.
Frente al Zaragoza, en cambio, el equipo mostró capacidad para corregir durante el encuentro. Después de una primera mitad equilibrada, mejoró atrás y consiguió que su rival anotara cada vez menos: 22 puntos en el primer cuarto, 13 en el segundo, 14 en el tercero y nueve en el último.
No es que el Class se haya convertido de repente en un equipo defensivamente perfecto. Es que empieza a mostrar una capacidad de reacción que será importante cuando lleguen partidos más exigentes.
La diferencia entre aquel 65-97 y el actual liderato no se explica únicamente por los resultados. También por las primeras respuestas que el equipo está encontrando durante los encuentros.
El Class que quería Boris empieza a aparecer
Cuando Balibrea llegó a Sant Antoni, el club puso en sus manos una plantilla profundamente renovada. Solo cinco jugadores continúan respecto al equipo que se quedó a cuatro puntos de Primera FEB y ocho incorporaciones han modificado buena parte de la estructura.
El entrenador había explicado que quería un equipo físico, rápido y agresivo, capaz de jugar muchas posesiones, correr, presionar y convertir el trabajo defensivo en oportunidades para atacar.
Dos partidos oficiales después, todavía sería precipitado afirmar que ese modelo está completamente implantado.
Pero hay señales.
Lamin Dibba ha sido uno de los protagonistas de ambos triunfos. Aleix Haro empieza a enseñar su capacidad para dirigir y generar juego. Dani de la Rúa ha asumido responsabilidades ofensivas, mientras Íker Ruiz, Jeffrey Godspower y Anton Lindqvist han encontrado momentos para aparecer.
Y, sobre todo, el Class ha demostrado frente al Zaragoza que puede ganar un partido desde la defensa cuando el ataque no termina de encontrar continuidad.
Eso también forma parte de construir un equipo.
Porque una plantilla con ocho caras nuevas necesita algo más que talento individual. Necesita aprender a jugar junta, encontrar jerarquías, repartir responsabilidades y desarrollar mecanismos que permitan competir cuando las cosas no salen como estaban previstas.
Ahí está probablemente el trabajo más importante que tiene Balibrea por delante.
El liderato es una buena noticia. Lo interesante viene después
El Class afrontará su tercer compromiso de Copa de España el próximo sábado 26 de septiembre frente a Tres Cantos, de nuevo en Sa Pedrera. Después llegará el estreno liguero del 3 de octubre ante Intermáquinas Benicarló.
Será entonces cuando el nuevo proyecto comience a enfrentarse a una exigencia diferente.
La Copa está dejando buenas sensaciones, pero la temporada será larga y Segunda FEB volverá a poner a prueba la regularidad, la profundidad de plantilla y la capacidad para competir lejos de casa.
De momento, el Class ha ganado sus dos primeros partidos oficiales y empieza a encontrar diferentes protagonistas para hacerlo.
Hace dos semanas, después del 65-97 ante Fibwi Palma, lo único razonable era hablar de paciencia y trabajo. Hoy ya podemos hablar de las primeras respuestas.
El liderato de Copa es la noticia. Lo que empieza a aparecer detrás de él es la historia que merece la pena seguir: cómo Boris Balibrea está convirtiendo trece jugadores en un equipo.









































