El waterpolo pitiuso cerró este fin de semana una temporada de mucho nivel. El Club Waterpolo Sant Josep bajó el telón de la Liga Balear dejando claro que su cantera sigue dando pasos adelante y que el futuro del club viene cargado de talento.
La gran alegría llegó con el equipo alevín, que acabó subiéndose al podio balear después de un partido de esos que se juegan con el corazón acelerado hasta el último segundo. El CW Sant Josep derrotó al CN Ciutat de Palma por un ajustadísimo 11-10 en un duelo vibrante, lleno de alternativas y con tensión hasta la última posesión.
Cada gol se celebraba como si fuera decisivo. Los nervios se notaban dentro y fuera del agua, pero los jóvenes jugadores josepins supieron aguantar la presión para cerrar una victoria que les dio una merecida tercera plaza en Baleares.
Pero el éxito del club esta temporada va mucho más allá de un resultado concreto.
El equipo infantil Dragons ya había dejado el listón muy alto hace unos días proclamándose subcampeón balear tras una campaña espectacular, confirmando el enorme crecimiento de una generación que lleva tiempo apuntando muy buenas maneras dentro del waterpolo balear.
También los juveniles y absolutos dejaron muy buenas sensaciones durante el curso. Ambos equipos consiguieron meterse en los playoff y pelearon de tú a tú frente a algunos de los clubes más potentes de las islas. Se quedaron cerca de las medallas, pero demostraron que el Sant Josep cada vez compite mejor en categorías exigentes.
Incluso los cadetes, pese a no tener los resultados deseados, dejaron partidos muy competidos y mostraron una evolución evidente durante toda la temporada. Dentro del club hay confianza total en el trabajo que se está haciendo desde la base.
Y mientras los mayores peleaban por resultados importantes, los benjamines seguían creciendo en cada entrenamiento y cada partido. Porque en clubes así, el futuro también empieza en esos primeros largos, en los nervios del debut y en las primeras celebraciones dentro del agua.
El CW Sant Josep cierra el curso con medallas, finales, playoff y, sobre todo, con la sensación de haber construido algo muy sólido de cara a los próximos años.
El waterpolo ibicenco sigue nadando fuerte.



















































































