¿Puede Ibiza empezar a jugar otra liga en el tenis?

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Las tres nuevas pistas de tierra batida de Can Misses ya están abiertas y homologadas para albergar competiciones oficiales. Detrás de los 1,3 millones de euros invertidos hay algo más importante que una inauguración: Ibiza gana una instalación que abre nuevas posibilidades para la cantera, los clubes y el futuro competitivo del tenis en la isla.

La foto de la inauguración ya está hecha. La placa está descubierta. También hubo saque de honor y los primeros peloteos sobre la tierra batida.

Ahora viene lo verdaderamente interesante.

¿Qué puede hacer Ibiza con tres pistas de tenis homologadas para competición oficial?

Porque esa es la gran diferencia entre lo que había y lo que desde este jueves existe en Can Misses.

No se trata únicamente de sustituir unas pistas antiguas de hormigón por otras más bonitas y modernas. El nuevo Espai Esportiu Can Misses permite al tenis ibicenco empezar a pensar en escenarios que hasta ahora resultaban mucho más complicados.

Y eso cambia bastante las cosas.

De unas pistas deterioradas a un complejo de más de 5.000 metros cuadrados

Para entender el salto hay que recordar de dónde se viene.

Las antiguas pistas de hormigón poroso de Can Misses se encontraban en mal estado. En su lugar se ha levantado un complejo deportivo sobre una superficie de 5.084,90 metros cuadrados.

La inversión ha alcanzado los 1.305.891,50 euros, financiados con fondos del Impuesto de Turismo Sostenible (ITS) del Govern balear, y las obras han sido ejecutadas por Hermanos Parrot.

Pero probablemente el dato más importante no sea el dinero.

Son las posibilidades.

El corazón de la instalación lo forman tres pistas de tierra batida homologadas para albergar competiciones oficiales.

Y alrededor de ellas se ha construido prácticamente todo lo que necesita un complejo moderno: graderío, vestuarios, pista de minitenis, oficinas para los clubes, almacenes, sala de máquinas y aseos para el público.

Ya no son simplemente tres pistas donde jugar al tenis.

Es un pequeño centro deportivo pensado también para competir.

La palabra clave: homologadas

Puede parecer un detalle técnico, pero posiblemente sea lo que más cambia el escenario.

Las nuevas pistas permiten organizar competiciones oficiales.

Eso significa que Ibiza dispone ahora de mejores herramientas para plantearse la llegada de torneos y eventos que hasta este momento encontraban más dificultades por las propias características de las instalaciones.

No significa que mañana vaya a disputarse en Can Misses un gran torneo profesional.

Conviene no vender algo que todavía no existe.

Pero sí significa que la ciudad elimina una barrera importante.

Ya tiene pistas adecuadas.

Tiene vestuarios.

Tiene grada.

Tiene espacios para los clubes.

Y tiene unas instalaciones concebidas desde el principio pensando también en la competición.

El siguiente paso será aprovecharlas.

Los primeros beneficiados están mucho más cerca

Hablar de grandes eventos queda bien.

Pero probablemente quienes más notarán el cambio no lleguen en avión.

Ya están aquí.

Son los jugadores del Tenis Club Ibiza, los jóvenes que empiezan a competir, los entrenadores y quienes utilizan habitualmente las instalaciones.

El propio club ha participado con sus aportaciones durante el desarrollo del proyecto y las nuevas pistas han contado también con el asesoramiento de la Federación de Tennis de les Illes Balears.

Eso tiene importancia.

Porque construir una instalación deportiva sin escuchar a quienes van a utilizarla suele ser el camino más corto hacia los problemas.

En este caso se ha intentado hacer al revés.

Y hay un detalle aparentemente pequeño que dice bastante: se ha incluido una pista de minitenis.

Mientras se habla de competiciones oficiales y de atraer eventos, existe también un espacio pensado para quienes todavía están descubriendo este deporte.

Ahí puede empezar la parte más importante de todo el proyecto.

¿Puede crecer el tenis base?

Una instalación no crea jugadores por sí sola.

Tampoco garantiza campeones.

Pero las condiciones importan.

Entrenar en mejores pistas, disponer de instalaciones adaptadas y tener la posibilidad de competir en casa ofrece a los jóvenes deportistas algo que en una isla resulta especialmente valioso.

Oportunidades.

En Ibiza, competir fuera significa casi siempre añadir un avión o un barco a la ecuación.

Tiempo.

Dinero.

Desplazamientos.

Por eso, cuantas más competiciones puedan organizarse en la isla, mayores serán también las posibilidades de que los jóvenes tenistas ibicencos acumulen experiencia sin depender permanentemente de viajar.

Ese puede acabar siendo uno de los grandes beneficios de Can Misses.

La tierra batida también importa

No es únicamente una cuestión estética.

Pasar del antiguo hormigón poroso a tres pistas de tierra batida modifica también la experiencia deportiva.

La tierra exige desplazarse de otra manera, construir los puntos con paciencia, aprender a deslizar y adaptarse a un bote diferente.

Para los jugadores en formación significa disponer en la propia isla de una superficie esencial dentro del tenis.

Y para Ibiza, contar con tres pistas iguales y homologadas amplía considerablemente las opciones organizativas.

Ahora existe una infraestructura sobre la que construir.

Y después aparece el turismo deportivo

Aquí entra otra parte del proyecto.

Ibiza lleva años buscando fórmulas que permitan generar actividad fuera de julio y agosto.

El deporte es una de ellas.

Un torneo celebrado en octubre, noviembre, marzo o abril no trae únicamente jugadores.

Llegan técnicos.

Familias.

Organización.

En determinados eventos, también aficionados.

Duermen, comen, se desplazan y consumen en la isla.

Por eso el Ayuntamiento vincula la nueva instalación también con su estrategia de desestacionalización y el Govern defiende el uso de los fondos del Impuesto de Turismo Sostenible para este tipo de proyectos.

El conseller de Turisme, Cultura i Esports, Jaume Bauzà, lo resumió durante la inauguración vinculando el proyecto al modelo que el Govern quiere potenciar alrededor del turismo, la cultura y el deporte.

Ahora habrá que comprobar hasta dónde puede llegar esa idea en la práctica.

Un complejo pensado también para el lugar donde está

Hay otra parte que puede pasar desapercibida cuando se ven únicamente las pistas.

El proyecto se ha diseñado intentando integrarse dentro del entorno de Can Misses.

Se ha utilizado madera y se han planteado recorridos accesibles entre los pinos, además de medidas destinadas a reducir el impacto visual y las emisiones de CO₂.

Incluso cuestiones como la orientación de las pistas o la protección frente al viento han formado parte del diseño.

Son detalles.

Pero en una instalación que aspira a durar décadas, los detalles terminan importando.

Can Misses forma parte de algo más grande

Las pistas tampoco son una actuación aislada.

Forman parte del plan municipal ‘Eivissa, ciutat de l’esport’, con el que Vila pretende renovar unas infraestructuras deportivas que en algunos casos necesitaban desde hace años una actualización importante.

Primero llegó la renovación del terreno de juego municipal de Es Putxet.

Ahora es el turno del tenis en Can Misses.

Y el siguiente paso anunciado será el polideportivo Paco Vázquez de ses Figueretes, cuya inauguración está prevista para septiembre.

Durante el acto, el alcalde de Eivissa, Rafael Triguero, defendió que la ciudad está afrontando una transformación de sus equipamientos después de «más de veinte años sin construir nuevos equipamientos deportivos de esta magnitud».

Más allá del discurso institucional, serán el uso y el paso de los años los que determinen el verdadero impacto de estas inversiones.

Ahora toca llenar las pistas

Porque una instalación deportiva empieza realmente a tener sentido cuando desaparecen las autoridades, se guardan las cámaras y empiezan a entrar los deportistas.

Los 1,3 millones ya están invertidos.

Las pistas están terminadas.

La homologación está conseguida.

Ahora llega la parte que no puede construirse con cemento, tierra batida o madera.

Conseguir que ocurran cosas.

Que haya niños aprendiendo.

Jugadores entrenando.

Clubes utilizándolas.

Gradas con público.

Partidos importantes.

Y, por qué no, competiciones que hagan que tenistas de fuera tengan que señalar Ibiza en el calendario.

La inauguración fue este jueves.

Pero la verdadera medida del éxito de las nuevas pistas de Can Misses llegará bastante después.

Cuando dejemos de hablar de cuánto costaron y empecemos a hablar de todo lo que ocurrió sobre ellas.

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