Llona no compra excusas: «Un equipo como nosotros no puede cometer estos errores»

0
564
PHOTO-2026-08-30-22-52-26

El técnico de la UD Ibiza aparca cualquier lectura amable del 3-2 en Antequera y señala directamente el problema de su equipo: tres goles nacidos de acciones evitables. Rescata los mejores 25 minutos del primer tiempo, cuando los celestes levantaron un 2-0, pero deja un aviso desde la primera jornada para un proyecto construido para estar arriba.

Raúl Llona había avisado antes de empezar la Liga.

«Vamos sin excusas».

Y después de perder 3-2 en Antequera ha cumplido su palabra.

Ni la remontada momentánea.

Ni los dos goles marcados fuera de casa.

Ni los buenos minutos con balón.

Nada de eso le sirve al entrenador de la UD Ibiza para suavizar su primera derrota.

Porque Llona ha encontrado un problema mucho más importante detrás del resultado: los tres goles del Antequera llegaron después de errores que considera impropios de un equipo que quiere pelear por todo.

«Un equipo como nosotros, que pretende estar arriba y ser importante dentro del grupo, no puede cometer esos errores y conceder esas ventajas a ningún equipo de la categoría».

Ese fue su verdadero análisis del partido.

Y también el primer aviso serio de la temporada.

Tres goles que Llona no acepta

El entrenador fue especialmente crítico con la manera de encajar.

Dos de los goles llegaron en acciones de estrategia del Antequera y otro nació, según explicó, de una transición posterior a una acción a balón parado del propio Ibiza.

Demasiado.

Hasta el punto de que Llona dejó en segundo plano prácticamente cualquier otra valoración del encuentro.

No cuestionó la capacidad de reacción.

Tampoco negó que hubiera momentos buenos.

Pero para un equipo construido con la intención de pelear arriba existe una línea que no está dispuesto a normalizar.

Regalar ventajas.

Y en Antequera hubo demasiadas.

El Ibiza que sí quiere Llona apareció durante 25 minutos

Entre los errores también hubo una pista positiva.

Con 2-0 en contra y el partido peligrosamente cuesta arriba, apareció probablemente la mejor versión del Ibiza.

Llona sitúa entre los últimos 20 y 25 minutos del primer tiempo el fútbol que realmente estaba buscando.

El equipo tuvo balón.

Jugó arriba.

Consiguió instalarse cerca del área rival.

Generó llegadas.

Y, sobre todo, convirtió un 2-0 en un 2-2.

«Ahí queríamos llevar el partido», reconoció.

Ese tramo demuestra que el plan existe.

El problema fue mantenerlo.

El Ibiza alcanzó con relativa facilidad el último cuarto del campo, pero ahí perdió precisión. Llona lamentó especialmente los centros laterales y varias situaciones favorables de disparo que ni siquiera terminaron encontrando portería.

Llegar no fue suficiente.

Y cuando el partido se calmó, otro córner lo rompió

El segundo tiempo había entrado precisamente en un escenario mucho más equilibrado.

No estaba ocurriendo demasiado.

Hasta que volvió a ocurrir lo que Llona menos quería.

Otro error en un córner.

El Antequera encontró el 3-2 y el partido volvió a inclinarse.

Después llegó la expulsión de Eric Curbelo.

Con diez, el Ibiza intentó mantenerse vivo esperando una última acción que permitiera rescatar un punto, pero esta vez no encontró la segunda remontada.

El 2-0 había tenido respuesta.

El 3-2, no.

La primera lección llega en agosto

Llona tampoco necesitó mirar demasiado lejos para encontrar la explicación de lo ocurrido.

No habló de presupuesto.

Ni del mercado.

Ni de adaptación.

Habló de competir.

El técnico recordó que en Primera Federación los nombres y las diferencias económicas pierden buena parte de su importancia cuando empieza el partido.

Y el estreno ya ha dejado resultados suficientes para entenderlo.

La categoría vuelve a presentarse igualada, incómoda y con muy poco margen para regalar nada.

Exactamente el escenario para el que el Ibiza ha construido un equipo con aspiraciones máximas.

Por eso la derrota de Antequera puede tener una utilidad.

Ha colocado el primer defecto encima de la mesa antes incluso de terminar agosto.

De «no nos vamos a traicionar» a «esto no se puede conceder»

En apenas 48 horas, Llona ha dejado las dos frases que delimitan el camino de su nuevo Ibiza.

Antes del partido explicó qué quería ser:

«No nos vamos a traicionar».

Después explicó qué no puede permitirse:

«Un equipo como nosotros no puede cometer estos errores».

Entre ambas frases cabe prácticamente toda la primera jornada.

El Ibiza enseñó durante 25 minutos una versión capaz de dominar, atacar y levantarse de un 2-0.

También concedió tres goles que su entrenador considera inadmisibles para un aspirante.

Es solo agosto.

Es solo la primera jornada.

Pero Llona no parece dispuesto a utilizar ninguna de las dos cosas como anestesia.

Había prometido empezar sin excusas.

Ha perdido el primer partido y tampoco las ha buscado.

No hay comentarios