La herencia de Llona después de perder: solo dos recaídas en 16 partidos

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La derrota del Ibiza en Antequera abre la primera semana delicada del nuevo proyecto. Fútbol Pitiuso ha reconstruido las dos temporadas completas de Raúl Llona en Primera Federación con la Cultural Leonesa y aparece un patrón llamativo: después de perder, sus equipos sumaron 32 de los siguientes 48 puntos posibles. Nueve victorias, cinco empates y solo dos nuevas derrotas.

Raúl Llona ha perdido el primer partido de su etapa en la UD Ibiza.

Eso ya lo sabemos.

Lo interesante ahora es otra cosa.

¿Qué suele pasar con los equipos de Llona después de perder?

La respuesta obliga a viajar a León.

Fútbol Pitiuso ha reconstruido las dos temporadas completas que el actual entrenador del Ibiza dirigió a la Cultural Leonesa en Primera Federación, desde su llegada en el verano de 2023 hasta el ascenso a Segunda División de 2025.

Son 76 jornadas de Liga.

Diecisiete derrotas.

Una de ellas llegó en la última jornada de la temporada 2023/24 y, por tanto, no tuvo partido posterior.

Quedan 16 derrotas con posibilidad de respuesta inmediata.

Y el resultado es difícil de ignorar.

Después de esas 16 caídas, la Cultural de Llona consiguió:

9 victorias.
5 empates.
2 derrotas.

Es decir, 32 puntos de 48 posibles en el encuentro inmediatamente posterior a perder.

Un promedio de 2 puntos por partido.

Y una conclusión todavía más gráfica:

el 87,5% de las veces que perdió, no volvió a hacerlo la jornada siguiente.

No garantiza absolutamente nada contra el Majadahonda.

Pero sí descubre algo sobre el entrenador que ahora debe gestionar el primer golpe del nuevo Ibiza.

En la temporada del ascenso ocurrió seis veces

La campaña más interesante para compararla con el actual proyecto es la 2024/25.

Misma categoría.

Mismo objetivo máximo.

Y un equipo construido también para estar arriba.

Aquella Cultural realizó un comienzo extraordinario. Después de diez jornadas acumulaba 26 puntos de 30 y firmó el mejor arranque de la historia de Primera Federación hasta ese momento. No había perdido un solo partido.

La primera derrota llegó en la jornada 12.

Sestao River ganó 1-2 en el Reino de León.

Una semana después, la Cultural viajó a Vigo.

Celta Fortuna 1-3 Cultural.

Primera derrota.

Primera reacción.

Y no sería la última.

Cuando el Bilbao Athletic ganó posteriormente 1-3 en León, el equipo de Llona respondió venciendo 2-3 al Nàstic en Tarragona.

Tras perder 2-0 contra el Barça Atlètic en marzo, volvió al Reino y derrotó 1-0 al Arenteiro.

Después de caer 1-0 en Tarazona, recibió a uno de sus rivales directos por el ascenso, el Nàstic.

Victoria 2-1.

Y cuando llegó probablemente el momento más delicado de toda aquella temporada, volvió a ocurrir.

El precedente que más se parece al momento que algún día puede vivir el Ibiza

Finales de abril de 2025.

La Cultural llevaba toda la temporada líder pero empezaba a sentir cómo se estrechaba el margen.

Perdió 2-0 contra el Bilbao Athletic.

Una semana después volvió a perder.

Ourense 1-0 Cultural.

Dos derrotas consecutivas en el peor momento.

La ventaja sobre la Ponferradina se había reducido a dos puntos y en León empezaba a aparecer el miedo. Cadena SER describía a un equipo metido «en un lío» después de sumar únicamente dos victorias en sus diez partidos anteriores.

Ahí apareció otro rasgo de Llona.

No buscó una revolución.

Antes de recibir al Barakaldo dejó una frase que ahora resulta especialmente interesante:

«No entiendo de revulsivos ni grandes cambios, debemos ser nosotros en nuestra mejor versión».

La Cultural ganó 2-1.

Se levantó después de dos derrotas seguidas y volvió a acercarse a Segunda División.

Dos semanas después estaba celebrando el ascenso.

Hay frases de León que suenan mucho a Antequera

Pero el rastreo deja algo quizá todavía más interesante que los resultados.

Llona ya hablaba después de perder de una manera muy parecida a como lo ha hecho ahora como entrenador del Ibiza.

Noviembre de 2024.

La Cultural pierde 1-3 ante el Bilbao Athletic.

Su entrenador habla públicamente de goles «evitables», de desajustes, de acciones mal defendidas y de la necesidad de asumir los errores y corregirlos.

Pero inmediatamente introduce otra idea:

nadie debe esconderse.

Aquella derrota no debía provocar miedo, sino «orgullo y coraje para seguir y darle la vuelta».

Una semana después ganaron 2-3 al Nàstic.

Hay bastante de aquello en lo escuchado este domingo en Antequera.

Después del 3-2, Llona tampoco buscó protección en la plantilla nueva, el mercado abierto o la primera jornada.

Fue directamente a los errores.

«Un equipo como nosotros, que pretende estar arriba y ser importante dentro del grupo, no puede cometer esos errores y conceder esas ventajas a ningún equipo de la categoría».

Cambian Ibiza y León.

El discurso se parece bastante.

Llona no acostumbra a dinamitarlo todo después de una derrota

Hay otro hilo que se repite en su etapa leonesa.

Llona suele interpretar una derrota desde la corrección, no desde la demolición.

Después de perder ante el Bilbao Athletic en abril de 2025 explicó que su equipo había cometido una concesión que calificó prácticamente como inexplicable, pero defendió que el juego había sido bueno y que habían generado ocasiones suficientes.

Antes de otra de las grandes citas del ascenso dejó su filosofía todavía más clara: cuando el equipo «compite y es reconocible», normalmente consigue resultados.

Esa palabra —reconocible— aparece constantemente en su lenguaje.

También apareció antes de arrancar su etapa en Ibiza.

Llona no parece entender las derrotas como una señal para cambiar de identidad, sino como una oportunidad para eliminar aquello que impide que esa identidad aparezca.

Antequera probablemente no cambie el plan.

Cambiará la exigencia para ejecutarlo.

Pero los números tampoco cuentan una historia perfecta

Conviene no convertir el dato en una ley.

En la temporada del ascenso hubo dos momentos en los que la derrota sí tuvo réplica inmediata.

Después del 3-0 sufrido en Barakaldo, la Cultural perdió 2-3 contra la Gimnástica Segoviana.

Y en la recta final, después del 2-0 frente al Bilbao Athletic, volvió a caer 1-0 en Ourense.

Precisamente después de aquella segunda derrota seguida, Llona habló de corregir «pequeños detalles» y entender por qué se producían los errores.

La respuesta posterior fue la victoria ante el Barakaldo.

El patrón, por tanto, no consiste en que los equipos de Llona sean inmunes a las crisis.

Consiste en que las derrotas rara vez se convirtieron en cadenas largas mientras compitió en Primera Federación.

Hay una excepción mucho más reciente

Y esconderla sería contar solo media historia.

Cuando aquella Cultural ascendió a Segunda División, todo cambió.

El comienzo de la temporada 2025/26 fue durísimo.

Perdió 5-1 en Burgos, después 0-1 ante el Almería y posteriormente 1-0 frente al Sporting.

Tres derrotas consecutivas.

Tras empatar contra el Leganés llegó una espectacular victoria 2-4 en Santander, pero otra derrota 1-3 contra el Castellón terminó precediendo el final de la etapa de Llona en León.

La categoría era distinta.

También lo era el contexto.

Pero sirve para recordar que los precedentes explican comportamientos; no predicen resultados.

El Ibiza tendrá que escribir los suyos.

De Antequera a Can Misses

Y ahí llegamos al sábado.

La derrota en El Maulí no pone en cuestión un proyecto después de 90 minutos.

Pero sí provoca algo nuevo.

Por primera vez desde que empezó la reconstrucción, Llona tiene que preparar un partido oficial después de perder.

Y sus palabras indican que sabe exactamente dónde quiere actuar.

No está preocupado por haber perdido únicamente.

Está preocupado por cómo perdió.

Dos goles procedentes de estrategia rival.

Otro nacido de una transición después de una acción a balón parado propia.

Tres concesiones que, según él mismo admitió, un aspirante a estar arriba no puede permitirse.

El sábado llega el Majadahonda a Can Misses.

Será la segunda jornada.

Demasiado pronto para hablar de urgencias.

Pero suficientemente pronto para conocer otro pequeño trozo del nuevo Ibiza.

Porque los antecedentes de su entrenador dejan una estadística muy concreta sobre la mesa.

Durante sus dos temporadas completas de Primera Federación en León, después de una derrota y siempre que hubo otra jornada por jugar, Llona solo perdió nuevamente dos veces de 16.

Nueve veces ganó.

Cinco empató.

Y dos volvió a caer.

Ahora empieza su primera oportunidad para comprobar si aquella capacidad de reacción también viajó de León a Ibiza.

Antequera ha enseñado cómo pierde el primer Ibiza de Llona.

Can Misses empezará a enseñarnos cómo responde.

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