0-1. El Ibiza encuentra la respuesta donde más difícil parecía

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La UD Ibiza necesitaba una reacción y la encontró en casa del líder. Un gol de Pedro Ortiz en el minuto 80 derribó al Villarreal B (0-1), hasta ahora invicto, dio a los celestes su primera victoria a domicilio y cortó una racha de dos derrotas consecutivas. Pero el resultado cuenta solo una parte de lo ocurrido: después de una semana marcada por las dudas, el equipo de Raúl Llona ofreció precisamente algunas de las respuestas que su entrenador reclamaba.

Hace apenas unos días, la pregunta era inevitable.

¿Qué le estaba pasando al Ibiza?

Este domingo apareció una primera respuesta.

Y lo hizo donde probablemente menos sencillo parecía encontrarla.

El Ibiza viajó al campo del líder después de perder en Jaén y caer ante el Zaragoza en Can Misses. Seis puntos de quince, dos derrotas consecutivas y un equipo que había perdido parte de aquella soltura mostrada durante el verano y el comienzo del campeonato.

Delante esperaba un Villarreal B que todavía no conocía la derrota.

El Ibiza salió de allí con los tres puntos.

0-1. Primera victoria fuera de casa. Fin a la mala racha. Y golpe al líder.

No parece una victoria cualquiera.

De las dudas a competir sin complejos

Llona había puesto durante la semana varias palabras encima de la mesa.

Confianza. Atrevimiento. Precipitación. Previsibilidad.

Conceptos que servían para explicar por qué su equipo se había ido alejando de lo esperado.

En Villarreal se vio algo diferente.

El Ibiza no salió a esperar acontecimientos ni a protegerse por el escenario. Fue capaz de presionar arriba, discutirle fases del juego al filial amarillo y, sobre todo, generar situaciones suficientes para que el partido pudiera haber cambiado mucho antes del minuto 80.

Hubo además novedades.

Erik Ruiz apareció por primera vez como titular acompañando a Blasco en el centro de la defensa, mientras Víctor García y Pablo Busto ocuparon los laterales. Théo Valls y Josep Calavera formaron por dentro y Llona recuperó a Ander Yoldi para acompañar a Lazo y Astals por detrás de Manu Justo.

La apuesta funcionó desde el inicio.

El Ibiza tuvo personalidad.

Y eso, después de la semana que llevaba encima, ya era una noticia.

El gol pudo llegar mucho antes

La gran diferencia respecto a otros partidos estuvo en la capacidad para generar peligro.

Manu Justo tuvo una oportunidad extraordinaria después de un pase de Astals que le permitió plantarse ante el portero. Kinareykin y el larguero evitaron que la acción terminara en gol.

No sería la única.

El delantero volvió a disponer de una posibilidad tras un saque de esquina y Yoldi también estuvo muy cerca de marcar después de recoger un rechace y buscar la portería desde la frontal.

El Ibiza estaba encontrando caminos.

El Villarreal B, bastante menos cómodo de lo habitual.

El líder también tuvo su momento y obligó a aparecer a Andrés Prieto. Nico Barattucci, precisamente uno de los nombres propios que rodeaban al encuentro, encontró una oportunidad para castigar a los celestes, pero el guardameta respondió.

El descanso llegó sin goles.

Pero el Ibiza había dejado algo más importante que el marcador.

La sensación de estar realmente dentro del partido.

Manu Justo se quedó a centímetros

La segunda parte ofreció otra de esas acciones que explican por qué el fútbol puede cambiar por detalles mínimos.

Yoldi controló un envío largo de Prieto, combinó con Astals, atacó el espacio y terminó sirviendo un balón a Manu Justo.

El delantero consiguió rematar en una posición muy complicada.

Fuera por muy poco.

El gol seguía sin llegar, pero el Ibiza continuaba encontrando situaciones para buscarlo.

Eso era precisamente una de las cuestiones que Llona había señalado en la previa. Antes de exigir cifras a sus delanteros, quería un equipo capaz de ponerlos más veces en condiciones de marcar.

En Villarreal ocurrió.

Faltaba acertar.

Llona buscó piernas y encontró a Pedro Ortiz

El partido empezó a cambiar físicamente y el banquillo adquirió importancia.

Fadel e Iker Varela dieron aire al equipo sustituyendo a Calavera y Lazo. Más tarde aparecieron Eslava y Pedro Ortiz por Manu Justo y Astals.

Y uno de ellos acabaría decidiendo el encuentro.

Antes ocurrió una acción que pudo llevar el partido en una dirección completamente diferente.

El Villarreal B reclamó una mano de Almenara dentro del área. El colegiado revisó durante varios minutos la jugada antes de determinar que no existía penalti.

El Ibiza salió indemne.

Y poco después hizo lo que tantas veces decide los partidos igualados.

Golpeó.

Pedro Ortiz aparece en el 80

Víctor García volvió a incorporarse por la izquierda y envió el balón al área.

La jugada no terminó ahí.

El esférico quedó disponible dentro de la zona de peligro y Pedro Ortiz apareció para mandarlo a la red.

Minuto 80.

0-1.

El centrocampista había comenzado el encuentro en el banquillo.

Terminó convirtiéndose en el hombre que decidió la primera victoria del Ibiza lejos de Can Misses.

Y también en el autor de un gol cuyo valor resulta difícil medir únicamente en puntos.

Porque llegó después de dos derrotas.

En casa del líder.

Ante un equipo invicto.

Y cuando alrededor del Ibiza empezaban a crecer las primeras dudas importantes de la temporada.

Esta vez tocó saber sufrir

Quedaba todavía partido.

El Villarreal B adelantó líneas y obligó al Ibiza a cambiar el registro.

Ya no se trataba de buscar el gol.

Había que protegerlo.

Los celestes resistieron el empuje final, defendieron su área y consiguieron conservar una ventaja que habían perseguido durante buena parte del encuentro.

Esta vez no hubo giro final.

No ocurrió lo de Jaén.

El 0-1 llegó hasta el final.

Y con él, tres puntos que modifican considerablemente el paisaje con el que el Ibiza había comenzado la semana.

Mucho más que romper una racha

La clasificación dirá que el Ibiza suma tres puntos.

La temporada probablemente diga algo más sobre este partido con el paso de las semanas.

Porque había muchas maneras de cortar una mala dinámica.

El Ibiza eligió una de las más convincentes.

Fuera de casa. Ante el líder. Acabando con su condición de invicto.

Y después de una semana en la que Llona había reconocido que su equipo estaba lejos de las expectativas.

Eso no significa que todos los problemas hayan desaparecido.

Manu Justo continúa buscando continuidad con el gol. El equipo todavía tiene margen para mejorar en los últimos metros y una victoria no borra automáticamente las dudas que dejaron las jornadas anteriores.

Pero sí cambia algo importante.

La dirección.

El Ibiza llegó a Villarreal necesitando una respuesta.

Y salió con ella.

Del «¿qué le pasa?» al «aquí está»

El viernes hablábamos de un equipo que había perdido confianza, alegría y capacidad para sorprender.

Dos días después sería exagerado afirmar que todo está solucionado.

Pero también sería injusto no reconocer lo sucedido.

El Ibiza compitió.

Generó.

Resistió.

Y ganó.

Pedro Ortiz puso la firma en el minuto 80, pero detrás del gol hubo algo que el equipo necesitaba casi tanto como los tres puntos: una actuación que le permitiera volver a creer en sí mismo.

La temporada continuará poniendo preguntas encima de la mesa.

El próximo partido traerá otras.

Pero la que acompañó al Ibiza hasta Villarreal ya tiene, al menos, una primera contestación.

Cuando más necesitaba reaccionar, el Ibiza tumbó al líder.

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