El equipo de Ramiro González cae ante el Valencia Mestalla (3-2), encadena su cuarta derrota en cinco jornadas y continúa sin ganar. Los dos goles marcados en Valencia rompen su sequía ofensiva, pero no evitan que el peor arranque de la temporada se complique todavía más.
La Peña Deportiva ha encontrado algo que llevaba semanas buscando, pero todavía no aquello que realmente necesita. Marcó dos goles ante el Valencia Mestalla, fue capaz de recuperarse de un 2-0 y llegó al descanso con empate, pero regresará a Santa Eulària nuevamente sin puntos.
El 3-2 sufrido en Valencia deja al equipo de Ramiro González con un punto de quince posibles y cuatro derrotas en las cinco primeras jornadas. Sigue sin conocer la victoria y ocupa el último puesto de la clasificación.
A estas alturas, la situación ya no puede explicarse únicamente por un calendario complicado, una plantilla corta o partidos que se escapan por pequeños detalles. Cinco jornadas empiezan a ofrecer una muestra suficiente para detectar dónde está la Peña y cuánto necesita cambiar su dinámica.
Algo cambió arriba, pero no en la clasificación
Hay al menos una diferencia respecto a las semanas anteriores.
La Peña llegó a Valencia después de marcar un solo gol en cuatro jornadas. Este domingo hizo dos. Joan Marí y Mubarak permitieron levantar antes del descanso un partido que se había colocado 2-0 y ofrecieron una respuesta que el equipo no había encontrado en sus anteriores derrotas.
Es un pequeño paso adelante.
Hasta ahora, el principal problema había sido que cualquier gol encajado convertía cada partido en una montaña. Ante el Mestalla apareció, por primera vez, capacidad para responder dos veces en el marcador.
El problema es que esa mejoría ofensiva no tuvo recompensa.
El filial valencianista volvió a adelantarse en la segunda mitad y el 3-2 terminó convirtiendo la reacción peñista en otra derrota.
De un gol en cuatro partidos a dos en una mañana
Los números permiten comprobar perfectamente el cambio.
Después de cuatro jornadas, la Peña presentaba un balance de un gol a favor y cinco en contra. Tras su visita a Valencia pasa a cuatro goles marcados y ocho recibidos.
La producción ofensiva prácticamente se ha multiplicado en una sola mañana, pero al mismo tiempo el equipo ha encajado por primera vez tres tantos en un partido.
Ese intercambio resume parte del dilema que tiene ahora Ramiro.
La Peña necesitaba soltarse arriba. Lo hizo. Pero necesita conseguirlo sin perder la capacidad de mantenerse dentro de los partidos que había mostrado durante las primeras jornadas.
Encontrar ese equilibrio puede ser uno de los siguientes pasos.
Ramiro había pedido soltarse
Las palabras del entrenador durante la semana adquieren ahora una lectura interesante.
Ramiro González había pedido a sus futbolistas afrontar la situación «sin dramas», trabajar y quitarse presión. También reconocía que en los cuatro primeros partidos habían aparecido dos versiones diferentes de su equipo.
«El jugador, al igual que nosotros, quiere salir cuanto antes, pero pasito a pasito», explicaba.
Y añadía algo especialmente significativo: «Todos, el primero yo, tenemos que liberarnos y soltarnos».
En Valencia hubo, al menos durante una parte del encuentro, señales de esa Peña más liberada que reclamaba su entrenador. Levantar un 2-0 y marcharse al descanso con 2-2 exige una capacidad de reacción que conviene valorar dentro de un comienzo de temporada tan complicado.
Pero la clasificación no concede puntos por reaccionar.
Después de cinco jornadas, la Peña continúa esperando su primera victoria.
Un punto de quince cambia el escenario
No hay ninguna necesidad de dramatizar una temporada en octubre. Queda muchísimo campeonato y la situación todavía puede revertirse.
Pero tampoco tendría sentido restarle importancia.
La Peña ha conseguido solamente un punto de los primeros quince. Ha perdido cuatro encuentros y únicamente puntuó ante el Yeclano en Santa Eulària.
Además, la evolución de los resultados muestra problemas diferentes.
Primero fueron dos derrotas fuera de casa que llegaron en el tramo final. Después apareció el 0-2 ante un Murcia Imperial que aterrizó en Ibiza sin haber puntuado. Ahora, frente al Valencia Mestalla, la Peña ha demostrado que puede marcar y reaccionar, pero tampoco eso le ha alcanzado para sumar.
El problema, por tanto, empieza a ser más amplio que la falta de gol.
La Peña necesita encontrar una fórmula completa para competir y puntuar.
La reacción ya no basta
Ramiro insistía antes del partido en que la victoria terminaría llegando si el equipo conseguía liberarse, trabajar y quitarse presión.
Valencia deja una pequeña señal en esa dirección, pero también una advertencia.
La reacción existió. Los goles aparecieron. La Peña consiguió algo que todavía no había hecho esta temporada: marcar dos veces en un mismo encuentro y recuperarse de una desventaja de dos tantos.
Todo eso puede servir para construir.
Lo que todavía no aparece es la victoria.
Cinco jornadas después, la Peña tiene un punto de quince y sigue en el último puesto. Ya no necesita únicamente buenas señales. Necesita empezar a convertirlas en puntos.








































