
El equipo de Ramiro González logra ante el Castellón B (0-1) su primera victoria a domicilio y rompe una racha de tres derrotas consecutivas. Lautaro detiene un penalti y Dani Sancho decide el encuentro en el descuento, después de una semana especialmente difícil para el entrenador y una plantilla que sigue castigada por las lesiones.
La Peña Deportiva llevaba semanas perdiendo partidos que se decidían por pequeños detalles, algunos de ellos en los últimos minutos. Este domingo, en Castellón, la historia cambió de protagonista. Dani Sancho marcó en el minuto 93 y permitió al equipo de Ramiro González conseguir su primera victoria fuera de casa, un triunfo tan necesario como celebrado después de tres derrotas consecutivas y de un comienzo de temporada que había dejado a los santaeulalienses en el último puesto de la clasificación.
El 0-1 ante el Castellón B supone la segunda victoria de la Peña en diez jornadas y eleva su cuenta a siete puntos. El resultado llega, además, en uno de los desplazamientos más exigentes del calendario y después de una semana que el propio Ramiro había descrito como especialmente complicada por motivos personales. El entrenador encontró por fin una recompensa para un grupo al que lleva defendiendo públicamente desde que comenzaron las dificultades.
La victoria tuvo dos nombres propios. Lautaro detuvo un penalti cuando quedaban unos veinte minutos para el final y evitó que el filial castellonense tomara ventaja. Dani Sancho, cuando el encuentro parecía encaminado hacia el empate, apareció en el descuento para marcar el único gol del partido.
Dos intervenciones decisivas que permitieron a la Peña resolver a su favor un encuentro en el que volvió a sufrir, pero del que esta vez salió con los tres puntos.
El mismo equipo, pero con un desenlace diferente
Ramiro González no quiso presentar la victoria como consecuencia de una transformación repentina de sus jugadores. Después del encuentro, el entrenador insistió en que la Peña había mantenido un nivel competitivo similar al de jornadas anteriores y que la principal diferencia había estado en el resultado.
«Lo que venimos trabajando en cada partido durante las diez jornadas, para mí es el mismo nivel del equipo. Lo que pasa es que hoy hemos tenido premio», explicó.
La reflexión tiene sentido si se observa el recorrido del equipo desde el comienzo de la temporada. La Peña había perdido por 1-0 ante Deportiva Minera, Elche Ilicitano y Poblense, en partidos que se resolvieron con goles encajados en los últimos minutos. También había dejado escapar una oportunidad importante frente al UCAM Murcia, cuando no consiguió marcar pese a jugar con dos futbolistas más durante buena parte de la segunda mitad.
El entrenador había advertido en la previa del Castellón B de que los errores individuales estaban teniendo un coste demasiado elevado y de que el equipo necesitaba mantener la concentración durante todo el encuentro. Incluso había planteado la posibilidad de modificar el plan de partido a partir del minuto 80 para gestionar mejor los finales.
Esta vez, lejos de recibir el golpe definitivo, la Peña fue capaz de aprovechar su última oportunidad. El gol de Sancho no cambia lo sucedido en las nueve jornadas anteriores, pero sí permite al equipo comprobar que también puede decidir un encuentro cuando el tiempo está prácticamente agotado.
Las lesiones siguen sin dar tregua
La victoria tampoco estuvo libre de contratiempos. Marc Fraile tuvo que abandonar el terreno de juego lesionado en el minuto 17, una nueva incidencia para una plantilla que lleva semanas trabajando con numerosas bajas.
Ramiro había explicado antes del desplazamiento que el equipo todavía no había recuperado a ninguno de los jugadores lesionados y que las dificultades para completar los entrenamientos continuaban siendo importantes. Después del partido confirmó que la situación volvió a condicionar sus decisiones.
Según el entrenador, la Peña ya había agotado sus cambios en el minuto 65, circunstancia que limitó sus alternativas durante la última media hora.
«El esfuerzo que están haciendo para sostenernos es impresionante y de verdad que no son palabras en vano», aseguró.
Las palabras del técnico enlazan con sus comparecencias anteriores. Después de ganar al Orihuela había revelado que la Peña estaba entrenando algunas jornadas con apenas doce o trece jugadores. Más recientemente, tras las derrotas ante el Poblense y el Atlético Baleares, había explicado que la acumulación de minutos estaba pasando factura a una plantilla sin suficientes alternativas para mantener la intensidad en las segundas partes.
En Castellón, el equipo volvió a encontrarse con esas limitaciones, pero consiguió sostener el resultado hasta el final y aprovechar la ocasión que terminó decidiendo el encuentro.
Ramiro quiso felicitar especialmente a sus futbolistas y extendió su agradecimiento al cuerpo técnico y al club. Aseguró sentirse orgulloso de trabajar con un grupo que, pese a los resultados y las dificultades, continúa respondiendo.
Una semana en la que el fútbol pasó a segundo plano
El triunfo también tiene un significado especial por las circunstancias personales que había atravesado Ramiro González durante los días previos.
En su comparecencia antes de viajar a Castellón, el entrenador habló del profundo impacto que le había causado lo sucedido con Jesús, con quien compartió experiencias durante su etapa en Unionistas. Reconoció que habían sido días muy difíciles para él y para otras personas vinculadas al mundo del fútbol que habían formado parte de su vida.
«Ha sido una semana dura y difícil, la verdad, en la que el fútbol para mí, da igual la situación, ha quedado en un segundo plano», explicó.
Ramiro admitió que le había costado acudir a los entrenamientos y encontrar la manera de motivar a sus jugadores para afrontar un nuevo compromiso liguero. También describió un ambiente diferente al habitual en el vestuario, marcado por una tristeza que se había hecho notar durante la preparación del encuentro.
Habló de «ese silencio que dice muchas palabras» para explicar cómo se había vivido la semana.
Pese a todo, el entrenador había insistido en que la Peña debía seguir compitiendo y confiaba en que el esfuerzo de sus futbolistas terminara encontrando recompensa.
«Creo que compitiendo así, un día nos tiene que caer de cara», afirmó en la previa.
En Castellón, ese día llegó.
Siete puntos y una victoria para recuperar confianza
La Peña alcanza los siete puntos después de diez jornadas, con dos victorias, un empate y siete derrotas. El triunfo ante el Castellón B permite romper una secuencia de tres partidos perdidos y estrenar el casillero de puntos a domicilio después de cuatro desplazamientos sin recompensa.
La situación clasificatoria sigue siendo delicada y las lesiones continúan condicionando el trabajo de Ramiro González, pero el resultado ofrece un punto de apoyo para afrontar las próximas semanas. El equipo ha conseguido ganar en un campo complicado, mantener su portería a cero y resolver un encuentro en los minutos finales, precisamente donde había sufrido algunos de sus golpes más duros.
El entrenador no ocultó su satisfacción después del partido. Más que hablar de una mejoría repentina, prefirió destacar la continuidad en el esfuerzo de sus jugadores y el valor de una victoria conseguida en circunstancias difíciles.
«Para mí, la satisfacción personal de estar rodeado de todos estos chicos», expresó al agradecer el compromiso del vestuario.
La Peña todavía tiene mucho camino por delante y necesita recuperar efectivos para competir con mayor regularidad. Pero este domingo ha conseguido algo que llevaba demasiado tiempo buscando: que un partido igualado terminara cayendo de su lado.
Y esta vez fue Dani Sancho, en el minuto 93, quien se encargó de cambiar el final.





































