
Una aficionada escribe a Ramiro González para agradecerle su entrega en uno de los momentos más difíciles de la temporada. En su mensaje, compartido por el club en redes sociales, cuenta cómo sus abuelos, de 86 y 80 años, volvieron a disfrutar del fútbol después de más de dos años sin acudir a un campo.
La Peña Deportiva perdió por 1-3 ante el Atlético Baleares, pero aquel partido dejó una historia que no apareció en el marcador. Entre los aficionados que acudieron al Municipal de Santa Eulària había dos personas de 86 y 80 años que llevaban más de dos años sin pisar un campo de fútbol. Sus nietos consiguieron que regresaran a la grada y, según cuenta una aficionada en una carta dirigida a Ramiro González, disfrutaron de la experiencia como si fueran dos niños pequeños.
El resultado fue lo de menos para ellos. Y esa es precisamente la historia que una seguidora de la Peña quiso contarle al entrenador cuando el equipo atravesaba uno de sus momentos más complicados de la temporada. La carta, que el propio club ha compartido en sus redes sociales, contiene un mensaje de apoyo que va bastante más allá de los resultados deportivos.
La autora explica que su relación con la Peña viene de lejos. Su marido jugó toda la vida en el club y su hijo comenzó una nueva etapa en la entidad en 2024. Desde entonces, su implicación ha ido creciendo, especialmente después de que Carlos Moreno entrenara al joven futbolista durante la pasada temporada.
También estuvo presente en algunos de los momentos más importantes del reciente ascenso. Acompañó al equipo a Manacor y posteriormente a Granada, donde pudo comprobar de cerca lo que significaba aquel logro para los jugadores y para el propio Ramiro.
«Vi la emoción y las ganas en tus ojos. Peleasteis hasta el final», recuerda en su escrito.
El valor de estar cuando las cosas van mal
La carta nació en un contexto muy diferente al de aquella celebración. La Peña acababa de encadenar su tercera derrota consecutiva y ocupaba el último puesto de la clasificación con cuatro puntos de 27 posibles. Las lesiones, los problemas para completar los entrenamientos y los errores que estaban costando puntos habían convertido el comienzo de temporada en una experiencia especialmente difícil para el cuerpo técnico.
Ramiro llevaba varias semanas compareciendo ante los medios para explicar la situación del equipo. Había reconocido el desgaste físico de sus jugadores, las limitaciones de la plantilla y la frustración de competir durante muchos minutos sin conseguir resultados. Sus declaraciones dejaban entrever la preocupación de un entrenador que seguía defendiendo el compromiso de su vestuario.
La aficionada asegura que acostumbra a seguir esas comparecencias y que, al observar la tristeza del técnico después de los partidos, siente la necesidad de animarlo.
«Sé que no es fácil llevar un equipo de fútbol, pero créeme que, hasta ahora, has sabido hacerlo muy bien», le escribe.
No pretende analizar decisiones tácticas ni discutir los motivos de las derrotas. Su intención es recordar al entrenador que hay personas que valoran su trabajo más allá de la clasificación y que el esfuerzo también deja huella entre quienes siguen al equipo cada semana.
«Soy muy fan de las personas que se entregan al 100 % por aquello en lo que creen, y tú eres una de ellas», añade.
Una familia, varias generaciones y el mismo sentimiento
Quizá el pasaje más significativo de la carta sea el dedicado a sus abuelos. Ambos regresaron al fútbol después de más de dos años alejados de los campos y lo hicieron precisamente en una tarde que terminó con derrota para la Peña.
La nieta cuenta que disfrutaron del encuentro pese al resultado y asegura que volverán a acompañar al equipo. No condiciona ese apoyo a las victorias. Al contrario, explica que seguirán acudiendo y animando a los jugadores aunque las cosas no salgan como esperan.
«Si ganáis, serán felices; pero si perdéis, seguirán apoyándoos igualmente», escribe.
En esas palabras aparece una parte de la identidad de los clubes que mantienen una relación estrecha con su entorno. La Peña forma parte de la vida de familias que han pasado por sus equipos, han acompañado sus ascensos y continúan pendientes de lo que sucede cada fin de semana. Para ellas, acudir al fútbol también significa reencontrarse, compartir una tarde y mantener vivas experiencias que pasan de una generación a otra.
La aficionada se lo explica a Ramiro de una manera sencilla. Hay personas que esperan con ilusión la llegada del siguiente partido y que encuentran en ese momento una razón para disfrutar, independientemente de lo que termine reflejando el marcador.
Una carta que llegó antes de la victoria en Castellón
El mensaje adquiere una perspectiva especial después de lo ocurrido este domingo. La Peña consiguió imponerse al Castellón B por 0-1 gracias a un gol de Dani Sancho en el minuto 93, después de que Lautaro detuviera un penalti en la segunda mitad. Fue la primera victoria a domicilio de la temporada y permitió al equipo alcanzar los siete puntos.
Tras el encuentro, Ramiro insistió en que sus jugadores llevaban semanas ofreciendo un nivel competitivo parecido, aunque hasta entonces los resultados no habían acompañado.
«Lo que pasa es que hoy hemos tenido premio», explicó el entrenador, que volvió a agradecer públicamente el esfuerzo de una plantilla castigada por las lesiones.
La carta había sido escrita desde la preocupación por las derrotas, sin esperar a que llegara una victoria para expresar el respaldo al técnico. Ese es uno de sus aspectos más significativos. La aficionada quiso trasladarle su reconocimiento cuando las cosas iban mal, precisamente porque consideraba que era entonces cuando más necesario resultaba hacerlo.
En las últimas líneas, reconoce que no sabe hasta qué punto sus palabras podrán ayudar, pero insiste en que quería aportar su pequeño granito de arena desde el respeto y el cariño.
Y deja una reflexión que resume el sentido de todo el escrito:
«No todo se mide en victorias. A veces, sin saberlo, conseguís cosas mucho más grandes que ganar un partido».
La Peña ganó el domingo en Castellón y encontró una alegría que necesitaba desde hacía semanas. Pero unos días antes, una aficionada ya le había recordado a su entrenador que, incluso en medio de las derrotas, el equipo seguía siendo importante para mucha gente.
Entre ellos, dos abuelos que habían vuelto a un campo de fútbol después de más de dos años y que, según su nieta, ya están deseando repetir.





































